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Navidad se viste de luces y regalos. Las calles iluminadas y engalanadas. Las familias se reúnen y hacen fiesta. Se respira un ambiente gozoso y festivo. Si preguntamos: ¿qué celebramos en Navidad?, las respuestas reflejan la poca formación religiosa de la sociedad.

Se celebra, pero no se sabe qué. ¿Qué sentido tiene la Navidad sin la referencia a Jesucristo? Navidad es el misterio divino que envuelve a la humanidad. Navidad nos envuelve en sus rayos de luz y misterio. Belén es el lugar del misterio. Dios se hace niño y nace de santa María Virgen. Navidad hace que la divinidad se humanice para que la humanidad sea divinizada. Para que la alegría navideña no sea falsa y artificial es necesario que nos acerquemos silenciosamente al misterio con corazón humilde y creyente. Postrémonos y adoremos al Señor del universo y de la historia. Hoy resuenan con fuerza las palabras de los ángeles: “Paz a los hombres que ama el Señor”. Hoy se hace más intenso el llamamiento a la paz, porque el Señor de la paz ama a todos. Hoy es el día de derribar las barreras del odio, de la muerte y de la violencia. Hoy se elevan al cielo las voces dolientes de los que sufren y quieren huir de su pobreza y miseria. Hoy, en la noche de la paz, se escucha el silencio de los que mendigan trabajo y pan. Hoy es Navidad, día de misterio, de paz y de solidaridad comprometida.