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Terminado el tiempo pascual celebramos el misterio del Dios Trinidad. La fiesta de la Trinidad nos ayuda a contemplar el misterio pascual en la totalidad del Dios único.

En nuestra sociedad parece que Dios no cuenta, o cuenta muy poco. Es considerado algo inútil y que estorba a la conciencia. Por otro lado, da la impresión de que el misterio de la Trinidad es una cuestión exclusiva de los teólogos o una cuestión especulativa de unos pocos. Por eso muchos pueden pensar que la Trinidad no tiene nada que ver con nosotros, pues no ayuda a los hombres y mujeres a resolver sus problemas. La Trinidad, sin embargo, no es una teoría ni una definición hecha por los teólogos, es la revelación del misterio de Dios. El hombre y la mujer de hoy, que no creen en el único y verdadero Dios, creen, sin embargo, en el dios del poder y del placer, del dinero y de las ideologías. Cuando no se cree en el verdadero Dios, se cree en muchos dioses, que no salvan.

La Trinidad es un Dios que sale de sí mismo y ama a la humanidad. Es un Dios que se comunica y dialoga. Es un Dios cercano que viene y sale al encuentro del hombre por medio de su Hijo Jesucristo. Es un Dios que nos envuelve en su misterio y en su gracia. Él se revela para que lo conozcamos, le amemos y le adoremos.

Jesucristo nos ha revelado a Dios Padre, y el Hijo y el Padre nos han comunicado al Espíritu Santo. Es el gran misterio de nuestra fe.