Sobre el año 44 d.C. Herodes Agripa manda decapitar a Santiago el Mayor. Sus discípulos rescataron el cuerpo y lo trasladaron a lo que ahora es Santiago de Compostela. Eso es lo que recordamos todos los 30 de diciembre.

El consiliario nos recordaba en la misa, que este año la Cofradía, precisamente hizo el tramo en barco que se supone recorrieron estos restos, por la ría de Aurosa hacia Padrón, para acabar en Santiago de Compostela.

En la eucaristía hemos pedido por el alma de los difuntos de la Cofradía, por el futuro de la Cofradía y hemos agradecido al Señor y a Santiago, su protección y compañía. También se han impuesto las medallas a cuatro cofrades y finalizamos cantando el himno a Santiago de Carmen Luquero.

A continuación, hemos podido compartir un ágape con todo aquel que nos ha querido acompañar y seguir con lo que ya se ha convertido en una costumbre, despedir el año cantando villancicos.

Desde estas líneas queremos agradecer a todos, la asistencia; gracias por compartir una de las cosas que más valor tiene, nuestro tiempo, cantando villancicos para Gloria de Dios.