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Jornada Por la Vida

Jornada por la vida

Hoy, 8 de abril,  celebramos la Jornada por la vida 2024 bajo el lema «La vida, buena noticia». Esta Jornada la Iglesia la celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, pero este año, al coincidir con el lunes Santo, se ha trasladado al 8 de abril.

Del Mensaje de los Obispos:

La vida, ¡qué maravillosa noticia! Así nos lo recuerdan los obispos en esta  Jornada por la Vida 2024. Es un don divino, desde su inicio hasta su término natural, que merece ser recibido con alegría y cuidado, no como un simple derecho humano, sino como una gracia que nos compromete.

Al comienzo de este viaje, la maternidad es celebrada y apoyada con amor y solidaridad. Es un llamado a brindar ayuda a las madres, mostrándoles que la vida que llevan en su seno es una bendición, no importando las circunstancias. Y aunque valoramos los avances médicos, rechazamos cualquier forma de manipulación artificial que viole la integridad del don de la vida.

A lo largo del camino, en medio de la fragilidad humana, estamos llamados a cuidar y proteger cada vida. Debemos combatir la trata de personas y la esclavitud moderna, así como aliviar la pobreza extrema y mostrar compasión hacia los migrantes y trabajadores vulnerables.

Incluso en la ancianidad y en los momentos de enfermedad terminal, la vida sigue siendo una bendición. Es un tiempo para el cuidado amoroso, especialmente en el seno de la familia. Y más allá de este mundo, tenemos la esperanza de la vida eterna, gracias al amor redentor de Jesucristo. Con María, Madre de la Vida, como intercesora, podemos construir una cultura que celebre y proteja cada don de la vida. ¡Que así sea!

Os compartimos el material preparado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida:

👉 Mensaje de los obispos

👉 Estampa

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Marca la ‘X’ de la Iglesia en tu declaración de la renta

Un viaje Por Tantos

Manuel, Almudena, Isco, Jade y muchos más como ellos solían pasar por alto la casilla de la Iglesia al hacer su declaración de la renta. Sin embargo, todo cambió cuando presenciaron de primera mano el impacto social y espiritual que la Iglesia tiene en la sociedad. La experiencia de «Un viaje Por Tantos», en la que 15 personas participaron, confirmó que muchos contribuyentes que antes no marcaban la casilla de la Iglesia cambiaron de opinión al descubrir todo lo que se realiza gracias a ella. Fue un viaje que no solo abarcó 1.200 kilómetros en el mapa, sino también un viaje interior, donde se encontraron con realidades diversas que conmovieron profundamente.

Presenciar cómo un sacerdote entrega su vida en regiones olvidadas de España llevando esperanza a hogares desatendidos, conocer de cerca los esfuerzos de la Iglesia para apoyar a mujeres víctimas de violencia, el compromiso en el ámbito familiar y de la salud mental, el trabajo con personas sin hogar y aquellos privados de libertad… todo esto deja una huella imborrable.

De más de 200 solicitudes, se seleccionaron ocho mujeres y siete hombres, de edades comprendidas entre los 19 y 61 años. Aunque no tenían conexión previa, compartían algo en común: ninguno marcaba la casilla a favor de la Iglesia en su declaración de la renta. Entre ellos se encontraban una comercial, una médico, un transportista, una profesora de inglés, tres estudiantes, una persona desempleada, una psicóloga, un ilustrador, una camarera y una animadora infantil.

Durante los cinco días del viaje, del 19 al 23 de febrero de 2024, compartieron sus inquietudes, preguntas y opiniones en un ambiente de respeto y diálogo, algo que no siempre es fácil en una sociedad tan polarizada como la nuestra. El resultado de esta experiencia, de este viaje a las «periferias físicas y existenciales», como lo expresaría el papa Francisco, ha sido documentado en la campaña Xtantos.

En la página web ‘www.unviajeportantos.es‘ podrás encontrar spots y un minidocumental que reflejan el cambio que experimentaron estos viajeros, quienes ahora son portavoces —con su testimonio sincero y libre— de lo que significa marcar esa pequeña «X» para millones de personas. Te invitamos a explorar y descubrir por ti mismo el poder de una simple acción.

10 razones para marcar la ‘X’ de la Iglesia

  1. Es una forma sencilla de colaborar con la Iglesia, ya que no supone trámites engorrosos, basta con marcar una ‘X’ en la casilla de la Iglesia. Si hemos recibido el borrador en casa, se debe comprobar que la casilla aparece marcada; de lo contrario, modificarlo es muy sencillo.
  2. No te costará nada, porque no te van a cobrar más por la declaración al marcarla ni te van a devolver menos.
  3. Demuestra el compromiso a la Iglesia y a la actividad que realiza.
  4. Es de las pocas cosas que podemos decidir sobre nuestros impuestos. Es decir, si la dejamos en blanco, es el Estado el que decide por nosotros sobre esa pequeña cantidad de dinero.
  5. Demostramos a la sociedad que son muchos los que valoran la labor que realiza la Iglesia. El perfil de las personas que marcan la ‘X’ de la Iglesia es muy diverso. Todos forman parte de la comunidad Xtantos.
  6. Marcando la ‘X’ se ayuda a sostener a la Iglesia en el desarrollo de sus actividades: mantenimiento del clero, anuncio del Evangelio, vivencia de la fe y una inmensa labor asistencial que desarrolla en España y en todo el mundo.
  7. Supone decir “sí” a la libertad religiosa, consagrada en la Constitución española y a su ejercicio pleno y efectivo en una sociedad plural y democrática.
  8. Es una decisión libre y democrática que no perjudica a nadie. Se pueden marcar simultáneamente las casillas de la Iglesia católica y la de fines sociales.
  9. Es el dinero mejor invertido. En la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia, cada año se puede conocer en qué emplea ésta sus recursos.
  10. Para los no católicos o no practicantes, marcar la casilla supone también reconocer el papel que la Iglesia tiene en la sociedad española, especialmente con los más necesitados en este tiempo de dificultad.
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Dones del Espíritu Santo: Temor de Dios

En estos días tan especiales de Pascua, cuando la luz de la vida triunfa sobre las sombras de la muerte, es fundamental recordar la presencia y el poder de los dones del Espíritu Santo en nuestras vidas. Son como llamas que encienden nuestro corazón, guiándonos y fortaleciéndonos en nuestro camino de fe.

En la Pascua, recordamos cómo el Espíritu Santo descendió sobre los corazones de los discípulos, infundiéndoles valor, sabiduría y amor para llevar el mensaje de esperanza al mundo. Por ello, cada jueves de Pascua, queremos reflexionar sobre la importancia de estos dones, porque son ellos los que nos capacitan para vivir como verdaderos discípulos de Cristo.

Desde el corazón de nuestra comunidad parroquial, hemos invitado a diversos miembros a compartir sus perspectivas sobre esta temática. En este primer jueves de Pascua, nos complace presentar la inspiradora reflexión de Ana, confiando en que sus palabras iluminen nuestros corazones y nos guíen hacia una comprensión más profunda de la gracia divina que nos rodea.

Temor de Dios:

‘Cuando se trata de hablar o vivir uno de los siete dones del Espíritu Santo, creo que lo primero es postrarme ante su Majestad, su inefabilidad, su Amor incondicional, para que Él me dé la luz y pueda expresar con palabras algo muchas veces inexpresable.

El Temor De Dios, eso que se podría interpretar como miedo humano, pero que se expresa de otra forma en el alma. Mirando en ésta, nos puede inundar la esperanza de sabernos hijos de Dios, y por tanto dignos de su Amor.

Pero su Amor es gratuito, como todo lo que me da, solo puedo agradecer, confiar y sentir mi pequeñez, que Él quiere llenar de luz. Humildad frente a su grandeza, sabiéndome indigna de tanta gracia.

Pero, mi seguridad al saberme perdonada puede llevarme a crecerme en mi misma, y por tanto a cerrar mi corazón y dejar de seguirle en su camino de entrega y servicio, a no cargar con la cruz. He aquí mi temor.

Ante tan gran misericordia, me siento pequeña, débil, indigna, sabiendo que, a pesar de tan gran regalo, una y otra vez vuelvo a ofenderle. Cómo explicar la grandiosidad que se siente al entrar en un lugar sagrado, en un templo, en lo más profundo del alma, donde los místicos se unen a Él.

Por ello, recuerdo cuando el Señor, con su santa humanidad viene a redimir a las almas hechas a su imagen, a hacernos sentir su amor y entrega en la Cruz, mostrándonos el camino de su seguimiento.  Es la confianza como dirá el Papa Francisco en su exhortación sobe Teresita de Lisieux “C’est la confiançe”, la que nos guía en esta senda.

El saber que, en nuestra debilidad, en nuestra entrega en sus brazos, el Señor crece en nuestro interior y nos llena de su Paz.

Este temor de Dios puede ser principio y guía de nuestro peregrinar en la tierra por caminos que el Señor conoce, sabiendo bien lo que nos conviene. Para ir descubriendo su designio, me pongo a sus pies para mostrarle mi “nonada”, mi pequeñez y asombro ante su Santidad.

Ante el misterio de su grandeza solo puedo guardar silencio, sobrecogida y de rodillas, sabiendo que Él siempre me mira.’

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Vivir la Pascua

La Pascua, un tiempo sagrado de 50 días, en el que celebramos que Cristo ha resucitado, nos invita a sumergirnos en la celebración de la VIDA en toda su plenitud. Es una temporada de reflexión sobre el significado íntimo de nuestra existencia y nuestra fe. En nuestro devenir diario, la Pascua nos recuerda que la esperanza siempre prevalece y nos anima a renovar nuestras fuerzas, sin importar las sombras que puedan cruzar nuestros caminos.

Cada alba es una nueva oportunidad para dejar atrás nuestras faltas y comenzar de nuevo, para ofrecer y recibir perdón. Nos llama a apartar la mirada de nuestras propias preocupaciones y a estar atentos a las necesidades de los demás. La Pascua nos desafía a ser compasivos, a amar sin reservas y a irradiar luz en un mundo que a menudo se sumerge en la oscuridad.

En medio de este mundo frenético y en ocasiones caótico, la Pascua nos exhorta a encontrar momentos de paz y serenidad. Nos recuerda que la verdadera fortaleza no yace en la ausencia de problemas, sino en la capacidad de enfrentarlos con fe y valentía. En esos momentos de lucha descubrimos nuestra propia resistencia y la presencia constante de la gracia de Dios que nos sostiene.

La Pascua no solo tiene un impacto en nuestras interacciones exteriores y relaciones con los demás, sino que también influye profundamente en nuestro mundo interior y en la relación con nuestro propio yo. Interiormente, la Pascua nos desafía a dejar de lado nuestro egoísmo y orgullo, invitándonos a cultivar la humildad y la autenticidad. Nos llama a examinar nuestras acciones, motivaciones y actitudes, fomentando la reflexión sobre cómo podemos mejorar como individuos.

La temporada de Pascua nos impulsa a confrontar nuestros propios errores y debilidades, a reconocer la necesidad de perdón y reconciliación dentro de nosotros mismos. Nos insta a ser más compasivos y comprensivos con nuestras propias luchas internas, así como con las de los demás. Además, nos recuerda que la verdadera transformación comienza desde adentro hacia afuera, desafiándonos a crecer espiritualmente y a encontrar la paz interior a través de la fe y la comunión con Jesús.

Cristo Resucitado está presente en cada amanecer que nos regala una nueva oportunidad para recomenzar. Se manifiesta en los actos de perdón y reconciliación, donde experimentamos su amor incondicional y su misericordia. Su luz brilla en medio de la oscuridad, recordándonos que Él es la fuente de nuestra esperanza y fortaleza. Cristo Resucitado habita en cada gesto de amor y servicio desinteresado, en cada muestra de compasión y solidaridad hacia nuestros semejantes. Es decir, Cristo Resucitado vive en el corazón de cada uno de nosotros y en cada faceta de nuestra existencia, inspirándonos a vivir con fe, esperanza y amor.

Vivir la Pascua en nuestra vida diaria implica irradiar la luz y la alegría que emana de esta temporada en cada relación y situación que enfrentamos. Es cultivar la gratitud por las pequeñas bendiciones que nos rodean y compartir esa gratitud con los demás. Es abrazar la vida con pasión y sentido, sabiendo que cada experiencia, ya sea adversa o favorable, nos moldea y nos acerca a nuestra verdadera esencia.

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Gratitud por la Semana Santa vivida

Querida comunidad parroquial,

Nos dirigimos a vosotros llenos de gratitud tras haber vivido una Semana Santa verdaderamente especial en nuestra parroquia. En primer lugar, deseamos expresar nuestro más sincero agradecimiento a cada uno de vosotros, quienes con vuestro compromiso y entrega habéis hecho posible que esta semana fuera tan hermosa y significativa espiritualmente para todos nosotros.

Queremos extender nuestro agradecimiento a nuestros sacerdotes, quienes nos han acompañado con su sabiduría y guía durante estos días tan importantes. Agradecemos especialmente a D. Jesús quien nos acompañó el jueves santo, y también a D. Luis, D. Apolinar y D. Alejandro, cuya presencia constante en todas las celebraciones ha sido un verdadero regalo para nuestra comunidad. También queremos reconocer la dedicación de los seminaristas Jaime y Guillermo, así como la labor incansable de nuestra querida sacristana Carmen.

No podemos olvidar a todos aquellos que han contribuido en la preparación del Monumento, en el embellecimiento de nuestra Iglesia, en la organización de las liturgias y en la participación activa en las diferentes ceremonias. Agradecemos a los fotógrafos, al coro, a los lectores, a los monaguillos y a cada uno de vosotros que, con vuestra presencia y vuestras oraciones, nos habéis acompañado en este camino espiritual.

Durante estos días tan especiales, hemos recibido palabras de nuestro párroco, D. Luis, así como la oportunidad de orar juntos con la oración ‘Orar con la Palabra’ en los domingos:

  • El Jueves Santo: no tenemos nada escrito (con la emoción del inicio del riduo pascual, se nos pasó recoger sus palabras); no obstante, el día del amor fraterno, de la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, son palabras que aún resuenan en nuestros corazones con profundo significado.
  • El Viernes Santo: Hoy viernes Santo los brazos de Jesús se abren en la cruz para abrazar a la humanidad entera. Abraza tu dolor, tu esperanza de que todo saldrá bien, si confiamos en el Padre. Como Jesús, en ese árbol bendito de la Cruz, pronunciemos sus palabras, “todo está cumplido” muchas cosas en nuestra vida finalizan y empiezan a la vez. Jesús lo aprendió de su Madre en aquel «hágase». También pronunciemos “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”. Oración confiada en que el Padre no nos dejará solos, que Él nos levantará de donde estemos.
  • El Sábado Santo: ¡En soledad con María mujer de la esperanza! Mujer Empoderada en el Amor De Dios. Mujer cuna de la Palabra. Mujer fiel en la cruz. Contigo Madre esta Noche Santa esperamos ver a tu Hijo levantado por la diestra del Padre. ¡Promesa cumplida, con Él, seremos levantados todos! Y como San Pablo podamos decir: «¡Quiero conocerle!, quiero experimentar el poder de su Resurrección!» (Filipenses 3,10) ¡Cristo Vive!

Y finalmente, en el Domingo de Resurrección, celebramos con alegría y renovada esperanza la victoria de la vida sobre la muerte. Y nos ofrece las siguientes palabras: ¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

Os invitamos a revivir estos momentos a través de las fotos que hemos compartido (hacer click en la siguiente imagen), y esperamos que os traigan de vuelta los recuerdos de esta semana llena de significado y amor. Que estas imágenes sean un recordatorio de la presencia viva de Cristo en nuestras vidas y en nuestra comunidad parroquial.

En nombre de toda la comunidad de la Santísima Trinidad de Villalba, queremos agradecer una vez más a cada uno de vosotros por vuestra colaboración, vuestra dedicación y vuestro amor. Que la alegría y la esperanza de la Resurrección permanezcan siempre en nuestros corazones, guiándonos en nuestro camino de fe.

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Feliz Pascua de Resurrección

¡Cristo vive! ¡Ha resucitado! ¡Aleluya!

Os compartimos la felicitación de Pascua de nuestro párroco, el P. Luis Murillo:

Hoy es una ocasión de alegría para todos los seguidores de Jesús, alegría y júbilo se agolpan en nuestro corazón, sabiendo que la victoria de Cristo sobre la muerte es nuestra victoria.

Celebrar la resurrección es celebrar la vida en todas sus facetas. Es sabernos acompañados en cada momento de nuestras vidas, sabiendo que igualmente puede mover las piedras que nos atan en nuestros sepulcros, para renovar y dignificar nuestra existencia.

Celebrar la resurrección es apostar por dar vida por donde pasemos.

Procuremos en esta Pascua, exclamar como San Pablo: “Quiero conocerlo a Él; y quiero probar el poder de su resurrección” (Filp. 3, 10). Acércate a conocer a Jesús que Vive, y a probar ese poder la resurrección que todo lo transforma.

Es el Amor quien vuelve a la vida, llamados a amarle más y servirle. Escucha en tu corazón aquello que dijera Jesús a Teresa de Ávila: “Solo con oírte decirme una vez que Me Quieres, crearía de nuevo el universo”

¡Un abrazo en Cristo que Vive! ¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

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Pre Pascua 2024 Confirmación

El martes 26 de marzo, los jóvenes de confirmación, junto con sus catequistas y el Padre Alejandro, nos reunimos en el Colegio Santísima Trinidad (gracias a la comunidad de hermanas y a Sor Carmen por cedernos sus instalaciones y estar pendientes de nosotros), para dar sentido al Triduo Pascual que vamos a vivir esta Semana Santa.

Comenzamos nuestro encuentro con una oración donde recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos🌿, creando nuestro propio ramo para alabar y bendecir al Señor y comprometiéndonos de manera concreta a esa alabanza.

Vivíamos el Jueves Santo desde el Amor fraterno ♥, el servicio y la entrega con humildad. El día del amor puesto a prueba, el dar de nosotros sin esperar nada a cambio. A través de unos testimonios y de un video (cadena de favores infinita) reflexionamos sobre las distintas experiencias de dar amor, de entregar lo que somos y tenemos, de kas dificultades y por supuesto de las alegrías de esta entrega generosa. Proponiendo como reto, el hacer algo por alguien en concreto, sin esperar nada a cambio.

Para rememorar el Viernes Santoacompañamos a Jesús en el camino al calvario con un Vía Crucis, pasar por el corazón el camino hacia la Cruz, donde fuimos rezando, reflexionando, en cada estación, se trata de reconocer como ese sufrimiento de Jesus sigue presente hoy. En nosotros mismos y en mucha otra gente. Y ver cómo podemos ser, cirineos, es decir, cómo podemos aligerar el peso de esa carga.

Ahora nos tocaba comer y descansar, jugando y haciendo comunidad.

Para llegar al Sábado Santo 🙏🏽acompañando a María en su soledad, con un desierto donde rezamos con los siete dolores de María. En un ambiente de silencio y oración y teniendo a nuestra disposición el sacramento de la Reconciliación, la Virgen Maria nos acompaña y nos da la fuerza necesaria para enfrentar las adversidades y seguir ante cualquier situación de dolor.

Y para terminar nuestro día nos contaron todo lo que vamos a celebrar en la Vigilia Pascual 🕯celebración que da sentido a nuestra Fe.

Y compartimos, junto a las familias, la Eucaristía, acción de Gracias a Dios.

Os invitamos a todos a vivir esta Semana Santa acompañando a Jesús participando de todas las celebraciones.

👉Para ver algunas fotos del encuentro haz clic en la siguiente imagen

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La Sábana Santa

El jueves 21 de marzo, tuvimos la oportunidad de asistir a una conferencia, sobre la Sábana Santa, impartida por José Cabrera, psiquiatra forense. Aprender sobre Jesús, siempre nos acerca a conocerle mejor.

Las explicaciones  científicas sobre el lienzo y el cuerpo que reposó sobre él, no solo fueron interesantes, sino que nos hicieron ver el sufrimiento que se provocaba a los ajusticiados en la cruz. Costumbre arraigada en los romanos como castigo humillante. La ejecución de Jesús sería similar, lo mismo que su muerte.

Más allá de la interesantísima intervención de José Cabrera, también conmovió nuestra fe en Cristo muerto y resucitado, acogiendo no solo el sufrimiento que se representa en la sábana santa, sino el amor que llevó a aquel dolor, porque no podemos olvidar que amar duele.

Los asistentes realizaron varias preguntas, y a cada respuesta más aumentaban los sentimientos de gratitud delante de un Jesús que trascendió la muerte, y fue levantado del sepulcro por la mano del Padre de la Vida.

Agradecemos al Dr. José Cabrera su visita y compartir conocimientos que con destreza y sencillez nos supo adentrar en el misterio de un lienzo que cuando menos nos acerca al mayor acto de amor: pasión, cruz y resurrección.

 

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Semana Santa

Nos adentramos en una semana de profunda devoción y significado, donde cada día nos sumerge más en la esencia misma de nuestra fe: la Semana Santa. Este año, nos acompaña el lema «Hacia la vida», una guía para reflexionar sobre el camino que nos conduce hacia la plenitud y la esperanza que emana de estos días santos.

Comenzamos con el Domingo de Ramos, reviviendo con fervor la entrada triunfal de nuestro Salvador en Jerusalén, aclamado con hosannas y palmas. Es un llamado a mantener la humildad y la fe, incluso en medio de los momentos más gloriosos de nuestra vida espiritual.

El Lunes Santo nos invita a contemplar el amor desbordante de María al ungir los pies de Jesús con perfume costoso, recordándonos el valor de expresar nuestro amor y gratitud a Dios con acciones concretas en nuestro día a día.

El Martes Santo nos lleva a reflexionar sobre la confesión y negación de Pedro, recordándonos la importancia de fortalecer nuestra fe y fidelidad a través de la oración y la entrega sincera a Dios.

El Miércoles Santo nos sumerge en la reflexión sobre la traición de Judas, una oportunidad para examinar nuestras propias lealtades y compromisos con Dios, renovando nuestro compromiso con los valores del Evangelio y el amor fraterno.

El Jueves Santo conmemoramos la Última Cena, donde Jesús instituyó la Eucaristía y el sacerdocio, y nos dio el ejemplo del lavatorio de los pies como acto de humildad y servicio. Es un recordatorio conmovedor de la importancia del servicio desinteresado y la comunión fraterna en nuestra vida cristiana.

Llegamos al Viernes Santo, día de profunda reflexión y recogimiento, en el que contemplamos el sacrificio supremo de Jesús en la cruz por nuestra salvación. Es un momento para sumergirnos en la gracia del perdón y renovar nuestra esperanza en la vida eterna que nos promete la Resurrección.

Finalmente, el Sábado Santo, de la mano de María, nos sumerge en la espera expectante de la Vigilia Pascual, donde aguardamos con anhelo la luz de Cristo que rompe las tinieblas de la muerte y nos ofrece la promesa de vida nueva.

En cada uno de estos días, nos encontramos con la oportunidad de renovar nuestra fe, fortalecer nuestra relación con Dios y vivir con pasión el misterio pascual de nuestra salvación. Que esta Semana Santa nos llene de fervor y devoción, renovando nuestro compromiso con el amor redentor de Cristo y la esperanza de su gloriosa Resurrección.

¡Que cada momento nos acerque más a la luz eterna que nos aguarda! ¡Buena Semana Santa!

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