El pasado fin de semana 20, 21 y 22 de febrero hemos tenido el cursillo prematrimonial de las parejas de novios que quieren recibir el sacramento del matrimonio próximamente.
Comenzamos cada día con una oración con los novios con la intención que el Espíritu Santo nos acompañe y sea el verdadero protagonista durante la jornada.
Han participado 17 parejas de nuestra parroquia y de otras parroquias de la sierra, y os compartimos el testimonio de tres de ellas:
1) Estamos muy agradecidos de haber realizado el cursillo en esta parroquia tan llena de vida. Cada experiencia de los matrimonios catequistas nos ha inspirado y nos servirá de guía y ejemplo para ser un mejor matrimonio cristiano. El planteamiento de los temas a tratar es muy completo y variado, desde la comunicación, la sexualidad y hasta la vocación del matrimonio, entre otros. Todo explicado desde la propia experiencia y desde el amor maduro. Hemos visto también cómo superar crisis y nos han dado herramientas que estamos seguros que nos servirán durante toda la vida. Tras cada tema tratado hay un espacio para el diálogo entre la pareja y surgieron conversaciones muy valiosas que a veces no salen en el día a día. Además, el curso matrimonial no acaba solo en estos tres días, sino que hemos sentido que va más allá y que desde la parroquia ofrecen un seguimiento y ayuda a futuro para que tu matrimonio sea exitoso. Gracias de nuevo a todos los catequistas por compartir desde la honestidad y a Dios por ponerlos en nuestro camino.
2) Este fin de semana en el curso prematrimonial vivimos una experiencia muy enriquecedora. Aprendimos que el amor no es solo un sentimiento, sino una decisión diaria que requiere compromiso, respeto y entrega mutua. Reflexionamos sobre la importancia de la comunicación sincera, el perdón y la escucha activa como pilares fundamentales del matrimonio. Comprendimos también que las diferencias no nos separan, sino que pueden fortalecernos cuando se afrontan con humildad y empatía. Cada charla y cada testimonio compartido han sido profundamente instructivos, especialmente al descubrir la presencia de Dios en la vida matrimonial, acompañando, sosteniendo y cuidando el amor. Entendimos que su presencia es un pilar esencial en el Sacramento que nos preparamos para recibir. Nos llevamos herramientas prácticas para construir una relación sólida, basada en valores compartidos y en un proyecto de vida común, confiando siempre en la gracia y el apoyo de Dios. Muchas gracias por este fin de semana y por toda vuestra dedicación.
3) Este curso de preparación al matrimonio ha sido mucho más que unas sesiones formativas: ha sido un regalo para nuestro amor. Gracias a los catequistas que nos han acompañado, hemos podido mirar nuestra relación con más profundidad y esperanza. Sus testimonios, de parejas reales que llevan 30, 40 o 50 años eligiéndose cada día y aprendiendo a perdonarse, nos han conmovido y mostrado que el amor verdadero es decisión, entrega y camino compartido. Es elegirnos todos los días. Hemos descubierto que un matrimonio feliz se sostiene sobre cuatro pilares: la formación constante, la comunidad que acompaña, la comunicación sincera y la oración compartida. Especialmente la comunicación y la vida en comunidad han transformado nuestra manera de entendernos. Hoy sabemos que el matrimonio cristiano es mucho más que firmar un papel: es una vocación, un proyecto de vida y una llamada a amar mejor a tu cónyuge cada día.
El siguiente cursillo será D.m. el 22, 23 y 24 de mayo de 2026 y lo prepararemos con la misma ilusión para trasmitir nuestra pasión por el matrimonio y la familia.
