Desde Cáritas parroquial, el domingo 1 de febrero se organizó un desayuno solidario que se convirtió en mucho más que un gesto sencillo, porque alrededor de una mesa compartida se hizo visible algo profundamente evangélico, la caridad que toma forma concreta, la fe que se vuelve pan, la esperanza que se sirve caliente y cercana.
Damos gracias al grupo ‘Cáritas sensibilización’ por su coordinación generosa, y al resto de equipos de Cáritas y de la parroquia, que con discreción y entrega sostienen día a día este servicio que nace del Evangelio y se traduce en cuidado real. En cada detalle preparado, en cada esfuerzo callado, se percibe una comunidad que camina unida y que comprende que amar significa implicarse, ofrecer tiempo, presencia y corazón.
Queremos expresar también nuestro agradecimiento a todas las personas que colaboraron aportando chocolate, café, bizcochos y dulces, y a quienes se acercaron a compartir y a comprar, porque gracias a esa respuesta fraterna se ha podido recaudar una ayuda económica que llegará a los más necesitados de nuestra localidad. Cada aportación, por pequeña que parezca, se transforma en luz para una familia, en alivio para una situación concreta, en abrazo para quien atraviesa momentos de fragilidad.
Un desayuno solidario posee una fuerza especial, porque une lo cotidiano con lo sagrado, lo sencillo con lo profundo. En un café compartido se revela una Iglesia que acompaña, que sostiene, que se hace hogar para los que buscan consuelo. En un trozo de bizcocho ofrecido con amor se recuerda que la dignidad de cada persona importa, que nadie queda fuera, que el Evangelio siempre nos empuja a mirar al hermano con ternura y responsabilidad.
Estos encuentros despiertan también nuestra conciencia comunitaria, nos invitan a vivir con los ojos abiertos y el corazón disponible, a reconocer que la caridad construye un pueblo nuevo, una parroquia viva, una fe encarnada. Seguimos caminando juntos, sabiendo que cada gesto compartido multiplica la esperanza.
Que el Señor bendiga a todos los que han hecho posible esta mañana solidaria, y que María, Madre de los pobres, nos enseñe a permanecer siempre cerca de quienes más nos necesitan.
