¡Feliz Pascua de Resurrección!
Queridos hermanos en Cristo Resucitado:
Qué bello saber que la Iglesia nos regala una semana de Fiesta Pascual, en la que litúrgicamente cada Eucaristía es la misma del Domingo de Resurrección. Esto nos dice que la alegría que hay en nuestros corazones no puede quedarse en un solo día, en una celebración, sino que, como bien dice el Prefacio de Pascua, “con esta efusión de gozo Pascual” asistimos a esta octava de Pascua y a la cincuentena Pascual.
Estos días de Pascua están marcados en el evangelio por las apariciones del Resucitado a sus amigos, a María Magdalena, a los doce apóstoles en varias ocasiones.
Quiero destacar el encuentro del Resucitado con sus amigos en la aparición del lago de Tiberíades (Juan 21).
Los discípulos regresan a lo que sabían hacer toda la vida, pescar. Llama la atención que aún en aquello que se consideraban muy diestros, necesitarán del Señor para poder hacerlo de nuevo, no habían podido pescar nada, y Jesús les indica “echad las redes a la derecha y encontraréis”. Un bello mensaje para nosotros, después del encuentro con Él, ya nada es igual, siempre él será el Maestro y nosotros aprendices como dice Isaías “oídos de discípulo y lengua de iniciado” (Is. 50,4).
A veces vivimos la Pascua como re-sabidos de muchas cosas, y es entonces cuando nos damos cuenta que hemos pasado por la Pascua, pero la Pascua no ha pasado por nosotros. Las bellas celebraciones a las que asistimos nos muestran un camino de encuentro con Cristo en los hermanos, en la eucaristía, en la comunidad parroquial con sus lentos procesos, en los pobres a quienes servimos.
Os invito a continuar con esta “efusión de gozo Pascual”, a llevar vida a todo aquel que encontremos a nuestro paso, y a cada instante pedir al Señor la gracia de la humildad en el servicio donde la Gloria solo sea para Él.
Continuemos preparando los corazones, con la luz de la Pascua, para llegar con fuego en nuestro corazón a Pentecostés.
En Cristo Luis Murillo
Párroco.
