Ver y Descargar la Hoja Dominical

Domingo VI del tiempo ordinario. Mateo 5, 17-37

Jesús se presenta ante nosotros como quien lleva la Ley a su plenitud, como quien la hace habitable para la vida real. Su palabra abre un camino interior que va más allá de los gestos visibles y se adentra en el corazón, en el lugar donde nacen las decisiones, los deseos y las fidelidades. Allí se juega la verdad de la vida creyente. El Evangelio nos sitúa ante una justicia que brota de dentro, una coherencia que unifica lo que pensamos, decimos y vivimos, y que invita a dejar que Dios sea el centro desde el que todo se ordena.

En la vida cotidiana esto se traduce en una llamada a vivir con hondura, a cuidar la palabra, la intención y el vínculo. Jesús nos propone una forma de estar en el mundo donde la relación con Dios transforma también la manera de relacionarnos con los demás. La fe deja de ser un cumplimiento exterior para convertirse en una experiencia que sana, que reconcilia y que da consistencia a la existencia. El corazón se vuelve espacio sagrado donde Dios habita y desde donde brota una vida más unificada y verdadera.

Desde la fe: Acoger este Evangelio supone permitir que Dios mire nuestro interior con ternura y verdad. La fe se fortalece cuando dejamos que el Señor unifique lo que a veces aparece disperso en nosotros. Vivir desde el corazón creyente conduce a una libertad más profunda, donde cada gesto nace de una relación viva con Dios.

Desde la esperanza: La palabra de Jesús despierta confianza porque recuerda que siempre es posible crecer en verdad y coherencia. Dios acompaña cada proceso interior y sostiene cada paso hacia una vida más plena. La esperanza se renueva al descubrir que el Señor sigue obrando en lo cotidiano, dando sentido y luz a cada decisión.

Desde la caridad: Este Evangelio impulsa a cuidar el trato con los demás desde el respeto y la verdad. La caridad se expresa en palabras que construyen, en relaciones sanadas y en compromisos vividos con fidelidad. Amar desde el corazón transforma los vínculos y hace visible el Reino en medio de la vida diaria.