Caminando juntos… en la fe, con esperanza, desde el amor… como comunidad parroquial
Los martes del curso 2025-2026, continuando con el proyecto que iniciamos el curso pasado, publicaremos una entrada que podría fomentar la reflexión y el crecimiento de nuestra vida espiritual, ayudando a mantenerla viva en el día a día:
No todo lo urgente es importante
Vivimos inmersos en un ritmo acelerado que ocupa agendas, pensamientos y energías. Cada día se llena de tareas, mensajes, compromisos y demandas que reclaman atención inmediata. En medio de todo ello, el corazón busca sentido y descanso. Esta experiencia compartida nos invita a detenernos juntos, a respirar hondo y a mirar con hondura lo que realmente sostiene la vida. La fe se vuelve entonces una brújula interior que ayuda a ordenar el camino y a vivir desde el centro, con serenidad y propósito.
Volver al centro para vivir con sentido
En el fondo de cada jornada existe un lugar interior donde Dios nos espera. Ese centro guarda lo esencial: la relación, la escucha, la presencia. Cuando regresamos a él, la vida recupera armonía y dirección. Volver al centro significa reconocer que el valor de la persona supera cualquier lista de tareas, que el tiempo ofrecido con amor transforma más que la eficacia apresurada. Jesús nos muestra este camino en el encuentro con Marta y María. El Evangelio nos recuerda: “María ha escogido la parte mejor, y nadie se la quitará” (Lc 10,42). Escoger la parte mejor habla de una libertad interior que nace de la confianza y de la fe vivida con profundidad.
Hacer espacio a Dios en lo cotidiano
Dios habita lo sencillo, lo pequeño, lo cotidiano. Se hace presente en el trabajo bien hecho, en el cuidado mutuo, en el silencio buscado con intención. Hacer espacio a Dios en medio del día abre una espiritualidad encarnada, capaz de transformar lo ordinario en lugar de encuentro. La oración se vuelve entonces una actitud del corazón que acompaña cada gesto. Al integrar a Dios en la rutina, la vida adquiere un tono distinto, más humano y más luminoso, donde cada acción se orienta hacia el amor y el servicio.
Elegir lo esencial con serenidad
Revisar prioridades resulta un ejercicio espiritual de gran fecundidad. La fe invita a discernir, a elegir con libertad interior aquello que alimenta el alma y fortalece los vínculos. Elegir lo esencial permite vivir con serenidad y coherencia, cuidando la interioridad y la relación con los demás. Este discernimiento se apoya en la confianza puesta en Dios, fuente de paz y sabiduría. El salmo lo expresa con belleza: “En Dios descansa mi alma, de Él viene mi salvación” (Sal 62,2). Desde esta certeza, el corazón se aquieta y la vida se ordena desde dentro.
Caminar juntos en esta espiritualidad del equilibrio nos ayuda a sostener una fe viva y encarnada. Al detenernos, al escuchar, al elegir con conciencia, descubrimos que la vida se ensancha y se llena de sentido. Dios se hace compañero de camino y la cotidianidad se transforma en espacio sagrado. Que cada semana nos regale la oportunidad de vivir desde lo esencial, con un corazón atento, sereno y abierto a la presencia amorosa de Dios en todo.
