Queridos hermanos:
Compartir el tiempo y el espacio es una Gracia, que nos lleva a ciclos vitales que terminan e inician. Terminamos un año lleno de bendiciones para los ojos que supieron ver obra de Dios en todo lo que aconteció en nuestras vidas y nuestra sociedad “todo sucede para bien de los que aman al Señor” (Rm 8, 8)
Este año 2026, es una oportunidad, un Kairós, un tiempo de Gracia para continuar alabando a Dios con nuestras obras. No basta solo con celebrar y tomarse las uvas, es necesario un corazón abierto a lo nuevo, a lo que Dios nos regale.
Hoy quiero pedir en especial por las familias, por la unidad entre sus miembros, por aquellos que están recién llegados a nuestro país en busca de oportunidades, para que sean acogidos. Por los enfermos que sean atendidos con dignidad y se mitigue su dolor. Por todos aquellos que aún no encuentran trabajo, que llegar a fin de mes se hace difícil.
Fin de año, es un momento para cerrar los ojos, contactar con el corazón y dar gracias, un momento de pedir bendiciones. Se abre una nueva etapa en nuestras vidas, que de igual manera se abran nuestros corazones, como nos abrió a la esperanza este Jubileo que ahora terminamos.
Doy gracias por los hogares visitados durante la misión parroquial, por quienes abrieron sus casas para recibir la Palabra, que Dios obre en ellos y sus familias. Doy gracias por los misioneros quienes entregaron su tiempo y dedicación a compartir la fe.
Cada uno de nosotros, tenemos una misión especial, insustituible, como agentes de pastoral en los diferentes grupos, construyamos una parroquia unida, misionera, que reverencia el Misterio de Dios en medio de nosotros. Nunca perdamos de vista que es Jesucristo quien nos convoca en cada actividad que preparamos.
Un comienzo, una fecha, un calendario, marca metas ya trazadas, aun así, dispongámonos a que «el Espíritu sople donde quiera y como quiera» (Jn 3, 8)
¡Que tengáis todos un Feliz Año Nuevo 2026!
Luis Murillo Madrigal
Párroco
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