El sábado 24 de octubre, en el Colegio Santísima Trinidad, sesenta agentes de pastoral junto al equipo sacerdotal, nos reunimos para tener nuestra pre-asamblea  parroquial.

 

Con alegría iniciamos con una oración, que nos invitó a ponernos en manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, encomendando este proceso de discernimiento comunitario que iniciamos este año. Partiendo de dos charlas impartidas por P. Luis Murillo y P. Adrián, nos dejamos iluminar por la Palabra de Dios:

“Yo estoy  contigo” (Ex 3,1-12)

Tomando como referente a Moisés, a quien se encomienda la misión con una sola certeza “yo estaré contigo” (Ex 3,1-12) . La confianza que nos da sentir que aunque no sabemos el qué ni el cómo, si nos sabemos acompañados por su presencia.

“Habla Señor que tu siervo escucha” (ISam.3,10).

Igualmente, necesario contar con los “Elís” de la vida, como lo vio necesario Samuel en la visión del templo “habla Señor que tu siervo escucha” (ISam.3,10). Discernir requiere cotejar lo que Dios nos pide con alguien con densidad eclesial, cotejarlo también  con la comunidad. No se trata de “mi genial idea” sino de lo que Dios inspira.

¿Me amas? (Jn.21,15-17).

Por otra parte, Pedro antes de ser enviado a apacentara las ovejas, Jesús le pregunta ¿me amas? (Jn.21,15-17). No le pregunta a Pedro si tienes grandes planes pastorales, no le pregunta por las estrategias de redes sociales, sino si todo ello parte de un amor verdadero a Jesús.

“He visto al Señor” (Jn.20,11-18).

Finalmente, al encontrarnos con aquellos a quienes servimos, no basta con las palabras, sino con el testimonio, como lo hiciera María Magdalena, quien fue a los apóstoles con la única consigna: “He visto al Señor” (Jn.20,11-18). Solo alguien que se siente testigo, puede llevar la Buena Noticia de Jesús a los demás.

Hicimos énfasis en que antes de ser apóstoles hemos de ser discípulos. Que toda nuestra misión parte de nuestro bautismo. No podemos cargarnos de actividades sin recurrir constantemente al Señor que nos envía, para preguntarle si es esto lo que verdaderamente Él quiere en nuestra comunidad. De lo contrario podemos caer en el activismo, en el cansancio. Si Cristo está en el centro todo fluirá desde su Espíritu.

Conversación en Espíritu:

En una segunda parte hicimos una “conversación en el Espíritu” en donde por grupos compartimos dónde estamos cada uno como agentes de pastoral,  y retomando nuestra unción como bautizados, compartimos nuestra necesidad de estar unidos en torno a Jesucristo. Esta conversación en el Espíritu fue un momento de gracia para toda la asamblea presente.

El Silencio necesario:

También tuvimos un momento de desierto, de silencio, en donde cada uno en compañía del Señor renovaba su sí, su disponibilidad, su ser enviado.

Presentación del proyecto de discernimiento pastoral:

Finalmente tuvimos la presentación del proyecto de discernimiento parroquial. Estructurado en tres etapas. La primera es “Escuchar”, ver nuestra realidad, qué nos está pidiendo el Espíritu a nuestra parroquia. El segundo momento es “Discernir”, juzgar a la luz del Espíritu aquello que Dios nos solicita. Finalmente Actuar desde lo que el Espíritu está moviendo en la comunidad. Mediante tres momentos, cada un con una conversación el Espíritu, cada grupo irá haciendo camino.

Lo llevaremos a la Asamblea Parroquial en primavera del 2027. Con todo ello pretendernos programar las líneas que el Señor nos inspire para los próximo tres años de acción pastoral

Tres ejes pastorales en el horizonte: “kerigma” (anuncio), “diakonía” (servicio-caridad), “liturgia” ( celebrar a Jesucristo y su acción entre nosotros). Todo ello transido de la “koinonía (desde la sinodalidad)

Agradecemos a Dios esta oportunidad grande en nuestra parroquia, donde toda la riqueza que ya tenemos, lo ponemos nuevamente en manos del Señor, para que nos guíe para más amar y servir a Dios y los hermanos.

 

Luis Murillo Madrigal

Párroco.