Avisos Cáritas

Perdonar no borra, transforma

Caminando juntos… en la fe, con esperanza, desde el amor… como comunidad parroquial

Los martes del curso 2025-2026, continuando con el proyecto que iniciamos el curso pasado, publicaremos una entrada que podría fomentar la reflexión y el crecimiento de nuestra vida espiritual, ayudando a mantenerla viva en el día a día:

Perdonar no borra, transforma

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El cardenal José Cobo visita la parroquia Santísima Trinidad de Collado Villalba

Este tercer domingo de Cuaresma la parroquia de la Santísima Trinidad de Collado Villalba vivió un momento especial de comunión eclesial con la visita del arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo. La celebración reunió a la comunidad parroquial en torno a la Eucaristía con esa conciencia serena que nace cuando una Iglesia concreta reconoce que forma parte de algo más grande: el pueblo de Dios que camina sostenido por el Espíritu.

Desde el comienzo, el cardenal quiso agradecer la vida que late en esta comunidad. Ante los miembros del consejo parroquial, los sacerdotes que acompañan pastoralmente la zona y tantos fieles que sostienen la misión cotidiana de la parroquia, expresó una gratitud sencilla y profunda por la tarea que realizan. Recordó que la Iglesia también se reconoce aquí, en esta comunidad concreta, donde la Palabra se transmite, la esperanza se mantiene viva y muchas personas encuentran un lugar donde su vida puede ser acogida.

Su mirada se abrió enseguida hacia el barrio y hacia quienes viven en él. La Iglesia, recordó, mira siempre también a los vecinos y vecinas, porque existe algo que todos compartimos profundamente: todos tenemos sed. Sed de compañía, sed de sentido, sed de una vida que llene el corazón.

El Evangelio proclamado ese domingo ofrecía la clave para comprender esa experiencia humana universal. El encuentro de Jesús con la samaritana junto al pozo habla de un corazón que busca, de una vida que intenta saciar su sed en muchos lugares, hasta que descubre una fuente distinta. En aquella mujer el cardenal reconocía la historia de muchas personas de nuestro tiempo. Personas que sienten una inquietud interior, que perciben una necesidad de sentido, que buscan algo más profundo para su vida.

La cultura actual, señalaba, ofrece muchos lugares donde intentar calmar esa sed. Actividades, proyectos, experiencias que prometen plenitud. Sin embargo, el Evangelio revela una verdad más profunda. El corazón humano encuentra descanso cuando se acerca a la fuente verdadera.

Desde esa escena evangélica surgió una imagen que iluminó toda la celebración. La parroquia como pozo.

Un pozo en medio del pueblo donde el Señor sigue esperando. Un lugar donde las personas pueden detenerse, dialogar, ser escuchadas y comprender lo que ocurre en su vida. Un espacio donde el Evangelio se convierte en encuentro real, en conversación sincera, en camino compartido.

La escena de la samaritana mostraba también algo esencial para este tiempo de Cuaresma. Aquella mujer se atreve a salir, se atreve a hablar, se atreve a dejar que su vida sea interpelada. En ese gesto comienza un camino de transformación. Por eso el cardenal invitó a la comunidad a dar también un paso más en el diálogo con Jesús. Cada domingo puede convertirse en una ocasión para profundizar en esa relación viva con el Señor y descubrir quién es realmente para nuestra vida.

En ese contexto resonó una frase que quedó grabada en la celebración. Jesús tiene sed de nosotros. Sed de nuestra vida, sed de esta parroquia, sed de una comunidad capaz de mostrar su rostro en medio del pueblo.

La Eucaristía reunió así todos los cántaros. Cada persona llegó con su historia, con sus preguntas, con sus heridas y búsquedas. Y en ese encuentro con Cristo aparece siempre una sorpresa. Él acoge nuestra sed y transforma el corazón hasta convertirlo también en fuente.

Por eso la invitación final del cardenal se abrió como una misión para toda la comunidad. Que esta parroquia siga siendo un pozo donde muchos puedan beber. Que cada persona que forma parte de ella se convierta en cántaro que acerca el agua de Jesucristo a quienes viven con sed de sentido.

Así, en medio de Villalba, la parroquia continúa su vocación sencilla y profunda: ser lugar de encuentro, de diálogo y de esperanza, un pozo abierto donde la vida puede encontrar el agua viva que solo Cristo ofrece.

Nota: Fotos de Luis Millán

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Retiro parroquial de Cuaresma: resumen y testimonio

El pasado 7 de marzo la parroquia vivió una jornada de retiro de Cuaresma guiada por nuestro párroco, D. Luis Murillo, bajo el título “Mis tierras prometidas”. A lo largo del día se nos invitó a recorrer un camino interior inspirado en la experiencia bíblica del pueblo de Israel y en distintas escenas del Evangelio, con una pregunta que atravesó toda la reflexión: ¿de qué Egipto quiere sacarme Dios y hacia qué tierra me está conduciendo?

La vida creyente se parece muchas veces a ese itinerario que aparece en la Biblia: salir, atravesar el desierto, caminar entre incertidumbres y promesas. Todos, de una u otra manera, buscamos una “tierra prometida”, un lugar de plenitud o de descanso para el corazón. Sin embargo, el retiro nos ayudó a reconocer que no siempre lo que imaginamos como nuestra tierra prometida coincide con la promesa de Dios.

Abraham y la promesa: salir porque Dios llama

El primer momento del retiro nos llevó a contemplar la figura de Abraham, llamado por Dios a abandonar su tierra sin saber con exactitud a dónde sería conducido. Abraham se pone en camino confiando únicamente en la palabra que ha escuchado. No dispone de seguridades ni de un plan perfectamente trazado, pero se fía de la promesa. Su historia recuerda que hay salidas que nacen de una llamada y otras que nacen solo del impulso personal. Externamente pueden parecer decisiones parecidas, pero la raíz es distinta: en un caso el camino se apoya en la confianza en Dios, y en el otro en la autosuficiencia.

En busca de la herencia: cuando uno sale buscándose a sí mismo

El segundo momento del retiro se centró en la parábola del hijo pródigo, donde también aparece una salida, aunque de signo muy diferente. El hijo pide su herencia y se marcha convencido de que la libertad consiste en vivir lejos del padre. Sin embargo, el Evangelio muestra cómo esa búsqueda acaba conduciéndolo al vacío. A partir de esta escena surgió una reflexión muy cercana a la experiencia humana: muchas veces perseguimos nuestras propias “tierras prometidas”, proyectos o metas que creemos que nos darán plenitud, pero que en realidad pueden convertirse en espejismos cuando nacen de heridas interiores o de deseos de afirmación. La parábola, sin embargo, no termina en el fracaso del hijo, sino en la imagen de un Padre que espera y que acoge cuando el camino se reorienta.

La nueva tierra prometida: el Reino de Dios

En el tercer momento la mirada se abrió a la novedad que trae Jesús cuando anuncia que el Reino de Dios está cerca. Con Él, la tierra prometida deja de entenderse solo como un lugar al que llegar y pasa a ser una realidad que comienza dentro del corazón. Allí donde se vive el Evangelio, allí donde se perdona, se sirve, se acoge y se confía en Dios, el Reino empieza a hacerse presente. De este modo la promesa se transforma en una forma de vida donde el centro ya no es uno mismo, sino la presencia de Dios que actúa.

Una promesa que sigue en pie

El retiro concluyó recordando que la promesa de Dios sigue abierta y que nuestro camino continúa. La verdadera tierra prometida comienza allí donde el corazón aprende a decir, con sencillez y confianza: “Reina Tú, Señor”.

Compartimos también este testimonio:

Este sábado fui al retiro de Cuaresma. Cada año lo espero con muchas ganas, con ese deseo de dejarme llenar de nuevo por Dios, de encontrar lo que mi corazón necesita para seguir adelante. Pensé que sería un día más, pero no… fue un día distinto, un día en el que sentí que el Señor me hablaba directamente al corazón.
El P. Luis nos habló de “Mis tierras prometidas”, y desde ese momento sentí que Dios me invitaba a comenzar de nuevo mi camino esta Cuaresma. Me di cuenta de que mi búsqueda no va tanto hacia lo que yo quiero alcanzar, sino hacia lo que Dios me promete. Y entendí que, aunque a veces me desvío, Él nunca deja de acompañarme. Es como ese GPS paciente que recalcula mi rumbo cada vez que me pierdo. En ese rato de silencio que tuvimos después, me paré a pensar en los altares que puedo levantar hoy como signo de gratitud: personas, momentos, detalles por los que dar gracias. Al ponerles nombre, me di cuenta de cuánto me ha cuidado Dios, incluso en los días más grises.
En el segundo momento del retiro, reflexionamos sobre si vivo como Abraham, que dice “hagamos”, o como el hijo pródigo, que dice “hago”. De ahí me quedé con dos palabras que me siguen resonando: suelo y mirada. Suelo, para no perder contacto con lo que soy y con la realidad. Mirada, para no quedarme encerrada en mí, sino mirar hacia el Señor, hacia ese horizonte que no deja de esperarme. Otra vez sentí que siempre hay un Padre que me ve venir y sale a mi encuentro… y eso me conmovió profundamente.
Después de compartir la comida y reír un rato con los demás, tuvimos el tercer momento. Allí sentí algo muy fuerte: que el Reino de Dios no está lejos ni es algo que tengo que alcanzar, sino que ya está dentro de mí. Que no soy yo quien gobierna mi vida, sino el Señor, si lo dejo entrar. Sentí paz, y una confianza muy grande.
Terminamos el día con una Eucaristía compartida. Fue el mejor cierre posible, mirar alrededor y ver a la comunidad reunida, sentirnos uno, y reconocer al Señor presente en cada gesto, en ese Pan que nos une. En ese momento comprendí que la Tierra Prometida no está al final del camino, sino que empieza cuando dejo a Dios caminar conmigo.

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Esta semana os recordamos..

Este viernes día 6 de marzo tenemos Viacrucis a las 18.00 en el templo.

Como todos los años, tenemos el retiro parroquial de Cuaresma. Será el sábado 7 de marzo. Impartirá P. Luis Murillo. Pueden anotarse en la sacristía.

El domingo 8 de Marzo, tenemos la visita del Sr. Cardenal D. José Cobo, Arzobispo de Madrid, quien vendrá a presidir la Eucaristía de las 12.00 h para compartir la fe con nuestro pueblo.

Por cuaresma iniciamos la campaña de ayuda a Cáritas: Necesitamos Leche, aceite, cacao, azúcar, harina y potitos. Tenéis en la mesita del fondo la lista de los artículos para traer. Recogida en los despachos de 10-13h. o de 17-20h y en el templo, antes y después de las misas.

Como parroquia estamos organizando una Peregrinación “San Pablo y los orígenes del Cristianismo en Turquia”. (Turquía) del 17 al 25 de junio. Como guía espiritual irá el P. Luis Murillo (párroco). Las personas interesadas, pueden anotarse en la sacristía antes del 31 de marzo.

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Desayuno solidario a favor de Cáritas

Desde Cáritas parroquial, el domingo 1 de febrero se organizó un desayuno solidario que se convirtió en mucho más que un gesto sencillo, porque alrededor de una mesa compartida se hizo visible algo profundamente evangélico, la caridad que toma forma concreta, la fe que se vuelve pan, la esperanza que se sirve caliente y cercana.

Damos gracias al grupo ‘Cáritas sensibilización’ por su coordinación generosa, y al resto de equipos de Cáritas y de la parroquia, que con discreción y entrega sostienen día a día este servicio que nace del Evangelio y se traduce en cuidado real. En cada detalle preparado, en cada esfuerzo callado, se percibe una comunidad que camina unida y que comprende que amar significa implicarse, ofrecer tiempo, presencia y corazón.

Queremos expresar también nuestro agradecimiento a todas las personas que colaboraron aportando chocolate, café, bizcochos y dulces, y a quienes se acercaron a compartir y a comprar, porque gracias a esa respuesta fraterna se ha podido recaudar una ayuda económica que llegará a los más necesitados de nuestra localidad. Cada aportación, por pequeña que parezca, se transforma en luz para una familia, en alivio para una situación concreta, en abrazo para quien atraviesa momentos de fragilidad.

Un desayuno solidario posee una fuerza especial, porque une lo cotidiano con lo sagrado, lo sencillo con lo profundo. En un café compartido se revela una Iglesia que acompaña, que sostiene, que se hace hogar para los que buscan consuelo. En un trozo de bizcocho ofrecido con amor se recuerda que la dignidad de cada persona importa, que nadie queda fuera, que el Evangelio siempre nos empuja a mirar al hermano con ternura y responsabilidad.

Estos encuentros despiertan también nuestra conciencia comunitaria, nos invitan a vivir con los ojos abiertos y el corazón disponible, a reconocer que la caridad construye un pueblo nuevo, una parroquia viva, una fe encarnada. Seguimos caminando juntos, sabiendo que cada gesto compartido multiplica la esperanza.

Que el Señor bendiga a todos los que han hecho posible esta mañana solidaria, y que María, Madre de los pobres, nos enseñe a permanecer siempre cerca de quienes más nos necesitan.

 

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Esta semana os recordamos..

Este domingo 1 de Febrero, como todos los años, tenemos el desayuno solidario a favor de Cáritas parroquial. Es una suculenta oportunidad para colaborar con Cáritas.

La cena en pro de Manos Unidas será el próximo viernes 6 de febrero. Cena del Hambre

Próximo domingo 8 de Febrero es la colecta por el proyecto de Manos Unidas: este año es para el Congo. Un proyecto Educativo. Se agradece vuestra generosidad.

Como parroquia estamos organizando una Peregrinación “San Pablo y los orígenes del Cristianismo en Turquía”. (Viaje a Turquía del 17 al 25 de junio). Como guía espiritual irá el P. Luis Murillo (párroco). Las personas interesadas, pueden anotarse en la sacristía antes del 31 de marzo.

Pedimos vuestra oración para Convivium, una reunión extraordinaria de todos los sacerdotes de Madrid en torno a nuestros obispos y Sr. Cardenal D. José Cobo, que tendrá lugar el lunes 9 y martes de 10 de febrero. Es una reunión donde además de orar, vislumbraremos nuevos caminos para la iglesia de Madrid y ministerio sacerdotal.

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Esta semana os recordamos..

El lunes 26 de enero la oración del grupo de fe es on-line, ne este enlace: Video subiendose; este es el enlace: https://youtu.be/fV30yjOy658 

Como parroquia estamos organizando una Peregrinación “San Pablo y los orígenes del Cristianismo en Turquía”. (Viaje a Turquía del 17 al 25 de junio). Como guía espiritual irá el P. Luis Murillo (párroco). Las personas interesadas, pueden anotarse en la sacristía antes del 31 de marzo.

El próximo sábado 31 tendremos la celebración “adelantada de la Candelaria”, (Fiesta de la Presentación del Señor en el templo) en misa de 19.00. Bendición de velas. Se invita a traer a los niños bautizados durante el año 2025 para recibir la bendición del Señor y pasarlos por el manto de Nuestra Señora del Rocío.

Próximo domingo 1 de Febrero como todos los años tenemos el desayuno solidario a favor de Cáritas parroquial. Es una suculenta oportunidad para colaborar con Cáritas.

Pedimos vuestra oración para Convivium, una reunión extraordinaria de todos los sacerdotes de Madrid en torno a nuestros obispos y Sr. Cardenal D. José Cobo, que tendrá lugar el lunes 9 y martes de 10 de febrero. Es una reunión donde además de orar, vislumbraremos nuevos caminos para la iglesia de Madrid y ministerio sacerdotal.

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Un año entregado en presencia del Señor

El 31 de diciembre, la comunidad parroquial nos hemos acercado al final del año como quien entra descalzo en tierra sagrada, despacio, con el corazón despierto y la vida entera a la vista. Nos reunimos ante el Santísimo para dejar que la luz del Señor ilumine el camino recorrido, los gestos compartidos y esos silencios que también han tenido voz. En esa presencia que sostiene y envuelve, vivimos un encuentro hondo y verdadero, una pausa habitada que permitió reconocer que cada paso dado guarda un sentido mayor cuando se presenta ante Dios con humildad y confianza. Este momento de oración se convirtió en umbral y descanso, en el cierre sereno de un Año Jubilar que ha atravesado a la comunidad como una llamada a la misión parroquial, a la conversión del corazón, a la reconciliación profunda y a una esperanza encarnada en lo cotidiano.

El inicio llegó con la petición de perdón, pronunciada desde un deseo sincero de vivir con el corazón unificado, en paz por dentro y por fuera. Dejamos que la misericordia de Dios ordenara aquello que a veces aparece disperso en la vida personal y comunitaria. Fue un gesto sencillo y valiente, nacido de la verdad compartida, como quien confía su historia a Aquel que la conoce entera, la acoge con ternura y la recrea con amor. Desde ahí brotó el agradecimiento, de manera natural y profunda, casi como una respiración del alma. Al mirar el año con los ojos de Dios, reconocimos la vida que ha florecido, las presencias fieles que han sostenido el camino y las semillas que germinaron incluso en terrenos cansados. Dar gracias fue reconocer la presencia de Dios en cada fragilidad, en cada esfuerzo, en la entrega callada de tantos corazones que hacen posible la vida comunitaria.

El momento más intenso llegó al poner en manos del Señor la vida que se abre ante nosotros en el 2026. Lo hicimos desde una confianza serena, dejando que la esperanza tomara forma concreta. Cada proyecto, cada deseo profundo, cada inquietud fue ofrecida como ofrenda viva, con la certeza de que Dios cuida lo que se le confía y guía los pasos de quienes caminan sostenidos por Él. El padre Adrián acompañó este tiempo con palabras cercanas y oración profunda, ayudándonos a entrar en ese espacio interior donde Dios habla al corazón y lo ensancha. Su presencia fue un regalo que sostuvo el ritmo de la oración y condujo hacia la bendición final, recibida como envío y como impulso suave para comenzar el nuevo año con el alma en paz y la mirada abierta.

Este cierre orante ha sido un regalo para la comunidad, una experiencia vivida desde dentro que recuerda que la fe se celebra, se agradece y se confía. Entramos en el 2026 con el corazón habitado por la bendición recibida, con la certeza de que caminar juntos y ponernos en manos de Dios transforma el tiempo en gracia y la vida en promesa que se despliega.

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Mensaje de Año nuevo 2026

Queridos hermanos:

Compartir el tiempo y el espacio es una Gracia, que nos lleva a ciclos vitales que terminan e inician. Terminamos un año lleno de bendiciones para los ojos que supieron ver obra de Dios en todo lo que aconteció en nuestras vidas y nuestra sociedad “todo sucede para bien de los que aman al Señor” (Rm 8, 8)

Este año 2026, es una oportunidad, un Kairós, un tiempo de Gracia para continuar alabando a Dios con nuestras obras. No basta solo con celebrar y tomarse las uvas, es necesario un corazón abierto a lo nuevo, a lo que Dios nos regale.

Hoy quiero pedir en especial por las familias, por la unidad entre sus miembros, por aquellos que están recién llegados a nuestro país en busca de oportunidades, para que sean acogidos. Por los enfermos que sean atendidos con dignidad y se mitigue su dolor. Por todos aquellos que aún no encuentran trabajo, que llegar a fin de mes se hace difícil.

Fin de año, es un momento para cerrar los ojos, contactar con el corazón y dar gracias, un momento de pedir bendiciones. Se abre una nueva etapa en nuestras vidas, que de igual manera se abran nuestros corazones, como nos abrió a la esperanza este Jubileo que ahora terminamos.

Doy gracias por los hogares visitados durante la misión parroquial, por quienes abrieron sus casas para recibir la Palabra, que Dios obre en ellos y sus familias. Doy gracias por los misioneros quienes entregaron su tiempo y dedicación a compartir la fe.

Cada uno de nosotros, tenemos una misión especial, insustituible, como agentes de pastoral en los diferentes grupos, construyamos una parroquia unida, misionera, que reverencia el Misterio de Dios en medio de nosotros.  Nunca perdamos de vista que es Jesucristo quien nos convoca en cada actividad que preparamos.

Un comienzo, una fecha, un calendario, marca metas ya trazadas, aun así, dispongámonos a que «el Espíritu sople donde quiera y como quiera» (Jn 3, 8)

¡Que tengáis todos un Feliz Año Nuevo 2026!

Luis Murillo Madrigal

Párroco

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