Avisos

D. José Cobo nos invita a orar por las personas afectadas por los incendios

Ante la gravedad de los incendios forestales que están afectando a la Comunidad de Madrid y a otros lugares de España, nuestro arzobispo, el cardenal José Cobo, ha dirigido una petición a las parroquias y comunidades de nuestra provincia eclesiástica para que nos unamos en oración por todas las personas que están viviendo sus consecuencias.

Acogemos su llamada y compartimos íntegramente el mensaje que nos ha hecho llegar:

Ante el drama, que estamos viviendo de los incendios forestales en nuestra provincia eclesiástica y a nuestro alrededor, os envío esta petición para que se eleve, juntamente en las eucaristías y oraciones que estos días tengamos en nuestras parroquias y comunidades.

Ruego que la difundáis:

Oremos por quienes sufren las consecuencias de los graves incendios que afectan a la Comunidad de Madrid y a otros lugares de España.

Que el Señor fortalezca a las familias que han tenido que abandonar sus hogares, consuele a quienes han perdido bienes o viven horas de incertidumbre, proteja a quienes siguen en peligro y sostenga con su gracia a todos los servicios de emergencia, voluntarios y vecinos que trabajan sin descanso para combatir el fuego y atender a los damnificados.

Que Dios despierte en todos nosotros la solidaridad, el cuidado de la creación y la esperanza en medio de las dificultades.

Roguemos al Señor.

 

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Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores

La Iglesia celebrará el domingo 26 de julio la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores con el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), elegido por el Papa León XIV. La celebración, en la memoria de los santos Joaquín y Ana, invita a las familias, parroquias y comunidades a reconocer a los mayores como una bendición y a llevar consuelo a quienes viven solos o se sienten olvidados.

«Yo no te olvidaré»: la memoria que nos sostiene

Hay una imagen que muchos llevamos guardada sin darnos cuenta, la de una mano arrugada que sostenía la nuestra mientras aprendíamos a persignarnos, o la de una voz cansada que repetía cada noche las mismas oraciones hasta que se nos quedaron grabadas para siempre. Cuando la Iglesia celebra este 26 de julio a San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, está celebrando en realidad algo que todos reconocemos en nuestra propia historia, porque casi ningún camino de fe empieza solos, casi siempre hay alguien mayor que nos lo entrega ya masticado, ya vivido, ya convertido en costumbre amorosa antes de que nosotros supiéramos ponerle nombre.

La fe que se aprende en el regazo

Este año la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores nos regala una frase que suena a promesa antigua y a la vez muy actual, «yo no te olvidaré», tomada del profeta Isaías. Y pensando en ella me viene a la cabeza que quizá esa es justamente la misión silenciosa que muchos abuelos han cumplido durante toda su vida sin saber que la estaban cumpliendo, no dejar que se olvide lo esencial, sostener la memoria de la fe cuando todo alrededor invita a la prisa y al olvido. La fe que muchos llevamos dentro tiene ese origen, esas tardes de rosario compartido, esas historias del Evangelio contadas como si fueran cuentos de familia.

Rostros concretos en nuestra parroquia

En nuestra parroquia esto tiene rostros muy concretos, tiene el rostro de quienes forman parte de Vida Ascendente y siguen queriendo aprender, orar y compartir la Palabra aunque ya hayan vivido más años de los que les quedan por vivir. Tiene el rostro de tantas personas mayores que dedican su tiempo a la pastoral de la salud, visitando enfermos, acompañando a quienes están solos, llevando la Eucaristía a quien ya no puede venir a buscarla. Y tiene también el rostro de aquellos que cada año se suman con ilusión a los juegos intergeneracionales que organiza la cofradía de Santiago, dejando que sus nietos les tomen el pelo mientras juegan, construyendo sin darse cuenta ese puente entre generaciones que tanta falta nos hace hoy.

Una fidelidad que ya no necesita demostrar nada

Y luego está esa presencia constante en la misa de cada domingo, esas filas siempre llenas de canas, esa fidelidad tranquila que ya no necesita demostrar nada porque lleva toda una vida demostrándolo. A veces creo que no somos del todo conscientes de lo que significa que la fe de un niño haya nacido casi siempre en el regazo de un abuelo. Por eso este día no es solo un homenaje bonito, es también un examen de conciencia para toda la Iglesia, porque una comunidad que deja de mirar a sus mayores como parte viva de su presente está perdiendo, sin saberlo, una de sus raíces más fuertes.

Una promesa que seguimos haciendo nuestra

Que este 26 de julio nos sirva para decirles, con la misma ternura con que Dios se lo dice a su pueblo, que no los olvidamos, que su fe sigue siendo semilla en la nuestra, y que la Iglesia los sigue necesitando tanto como el primer día.

Leer: MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV PARA LA VI JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES

 

 

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Campamento 18 y 19 de julio

Sábado, 18 de julio: Fortaleza

El sábado 18 comenzamos el día con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, un día más después de rezar nos vamos a despertar a los niños.

A continuación, levantamos a los niños y comenzamos el día con la oración de la mañana.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día con pan, galletas y colacao.

Después del desayuno y recoger, seguimos limpiando las zonas de la casa.

Después nos juntamos por los grupos de catequesis y estuvimos viendo el valor de la Fortaleza, además vimos la diferencia entre valentía y fortaleza que a veces nos cuesta un poco y lo hicimos a través de diferentes ejemplos para que diferenciasen, además estuvimos hablando también de cómo en diferentes momentos de la vida de María ella tuvo fortaleza, por ejemplo en la huida de Egipto, cuando Jesús se perdió en el templo, y por supuesto en la Pasión y muerte de Jesús.

Después de la catequesis ha venido de nuevo el Padre Óscar, párroco de Navas para celebrar con nosotros la eucaristía y como era el último día, le hemos agradecido su disposición estos días.

A continuación nos fuimos al comedor donde Enrique, el cocinero, nos había preparado una deliciosa comida un día más.

Después de comer y como ya era nuestro penúltimo día, aprovechamos y comenzamos a hacer nuestras maletas para el domingo tener más tiempo para recoger todo bien.

Cuándo fueron acabando, unos estuvieron jugando, otros descansando, etc.

Después de esto, dividimos a los niños en diferentes grupos para que cada grupo (incluido el de monitores) pensarán y disfraz con bolsas de basura y pinturas, y después tendrían que presentarlo a los grupos, este momento de la tarde fue más tranquilo pero muy divertido también, hicimos un pequeño descanso para merendar y reponer fuerzas para lo que quedaba.

Tras la merienda, terminamos nuestros disfraces y teníamos que presentarlo delante de todos los compañeros con un jurado muy muy exigente (los monitores) la verdad es que fue un momento muy divertido donde nos reímos mucho, además los monitores hicieron una actuación muy divertida también, haciendo un disfraz de avestruz.

Después de esta actividad no fuimos a las duchas y bajamos para bailar antes de la cena.

La última noche no podía tener una cena que no fuera especial, por ello tuvimos una super hamburguesa con patatas fritas y de postre un helado bien rico.

Tras la cena llegó una de las veladas más esperadas, la fiesta. En ella bailamos, reímos, tomamos chuches, patateo variado y hubo mucho, mucho, baile.

Tras la fiesta, nos tocaba volver a la calma y que mejor manera de hacerlo que con una oración de acción de gracias por todo lo vivido en el campamento, por ello nos pusimos en círculo, cerrando los ojos y pensando porque queríamos agradecer a Dios, la verdad que fue un momento emotivo ya que para algunos de ellos es su último campamento con postcomunión.

Tras la oración, nos fuimos a descansar que al día siguiente nos tocaba madrugar mucho más por ser el último día.

¡Seguimos con la aventura!

 

Domingo, 19 de julio: El campamento llega a su fin

Nos levantamos muy pronto, terminamos de guardar nuestras cosas en la maleta y nos bajamos abajo, allí dejamos todo colocado para irnos a nuestra última oración del campamento, donde agradecimos todo lo vivido y por tener tan presente a María, nuestra madre.

Después fuimos a desayunar, y por último vez nos fuimos a limpiar la casa, por diferentes grupos juntos a los monitores estuvimos ayudando y dejando todo mejor de lo que lo habíamos encontrado.

Cómo íbamos tan bien de tiempo, en lo que esperábamos la llegada del autobús, los niños estuvieron firmándose en el libro como recuerdo.

La llegada del autobús, nos colocamos en fila y con todas nuestras cosas nos montamos, fue un viaje divertido donde algunos se quedaron dormidos y otros fueron cantando.

Llegamos a la plaza de la estación, bajamos todas nuestras cosas, agradecimos al autobusero su viaje y nos fuimos todos juntos a los salones parroquiales, allí dejamos las cosas y antes de subir a misa, nos dio tiempo a ensayar algunas canciones que íbamos a cantar.

Subimos al templo para participar en la Eucaristía con la comunidad, nuestro párroco D. Luis celebró y D. Adrián concelebró. Cantamos la canción del campamento todos juntos, al finalizar y darnos la bendición, nos quedamos las familias, los niños para hacerles entrega de un diploma con todas las virtudes que trabajamos con María en estos días, además un pequeño Rosario para que puedan rezarlo con sus familias y una pulsera de tela con la oración del Ave María.

Tras esto nos despedimos todos, bajamos a por nuestras maletas y entre abrazos y lloros nos fuimos a descansar.

Gracias un año más a Dios por todos sus dones al permitirnos vivir esta experiencia, a la buena madre, la Virgen María, quien también nos cuida y a los monitores por su tiempo, esfuerzo, entrega hacía los niños, por los valores que intentamos transmitirles a los niños, gracias también a nuestro cocinero, al párroco de Navas, a las familias por su confianza en nosotros y gracias a la comunidad parroquial (sacerdotes y feligreses) por su oración y acompañamiento espiritual.

Hasta el próximo campamento

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Santiago, signo de una Iglesia que vive en comunión

Reflexión para la fiesta de Santiago Apóstol. A la luz de la Santísima Trinidad

En la solemnidad de Santiago Apóstol queremos volver la mirada hacia quien es patrono de esta tierra y hacerlo desde una luz profundamente cristiana: la de la Santísima Trinidad. Contemplar a Santiago desde el misterio trinitario nos ayuda a descubrir que la comunión pertenece al corazón mismo de Dios y que la Iglesia está llamada a reflejar esa misma vida en medio del mundo.

La fe nunca ha sido una experiencia reservada al ámbito privado. Dios llama a cada persona por su nombre, pero la convoca siempre para formar un pueblo. Por eso la vida cristiana encuentra su expresión más auténtica en la comunidad, se fortalece en la fraternidad y alcanza su plenitud cuando se convierte en misión.

La llamada que reúne

Todo comienza a orillas del lago de Galilea. Jesús pasa junto a dos hermanos que remiendan sus redes. Son Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, pescadores de profesión. El Señor fija en ellos su mirada, los llama y ellos, dejando las redes y a su padre en la barca, lo siguen (Mc 1,19-20).

A primera vista podría parecer una escena sencilla. Sin embargo, en ella se revela uno de los rasgos más profundos de la vida cristiana. La iniciativa siempre pertenece a Dios. Santiago no emprende un camino nacido de un proyecto personal; responde a una llamada que lo precede y que transforma por completo su existencia.

La Santísima Trinidad ilumina este acontecimiento. El Padre vive eternamente entregándose al Hijo; el Hijo acoge plenamente ese amor y se devuelve al Padre en una comunión perfecta; el Espíritu Santo es el Amor personal que une al Padre y al Hijo y hace participar de esa misma vida a toda la humanidad. Dios es comunión porque Dios es amor.

La Iglesia nace precisamente de esa comunión. No surge de un grupo de personas que comparten unas ideas o unos intereses comunes. Existe porque Cristo continúa llamando, reuniendo y enviando a quienes escucha pronunciar su nombre con disponibilidad. Como recuerda san Pablo, fuimos elegidos en Cristo antes de la creación del mundo (Ef 1,4), y esa elección sigue haciéndose presente cada vez que alguien descubre que el Señor también pasa por su vida.

Cuando comprendemos esta verdad cambia nuestra manera de mirar la comunidad. Cada persona que cruza el umbral de la parroquia, cada niño que comienza la catequesis, cada familia que pide el bautismo para sus hijos, cada anciano que llega lentamente a la celebración, forma parte de una historia de salvación que Dios ha comenzado mucho antes de que nosotros la percibamos.

La comunidad cristiana está llamada a convertirse en un lugar donde todos encuentren un hogar. Una acogida sincera al recién llegado, una conversación con quien permanece solo después de la Eucaristía, una invitación a participar en la vida parroquial o un gesto de cercanía hacia quien regresa después de muchos años pueden expresar de manera sencilla la comunión que Dios ofrece a todos sus hijos.

La fraternidad que madura

La llamada constituye únicamente el comienzo del camino. Aprender a vivir como hermanos requiere un proceso de conversión que dura toda la vida.

El Evangelio presenta a Santiago con admirable realismo. En una ocasión, él y su hermano Juan piden a Jesús ocupar los primeros puestos en su Reino (Mc 10,35-40). El Maestro aprovecha aquella petición para recordar que la verdadera grandeza se manifiesta en el servicio y en la entrega de la propia vida.

La fraternidad cristiana se construye precisamente ahí, en el espacio donde las ambiciones personales dejan paso al bien común, donde el perdón supera las heridas y donde la paciencia sostiene el crecimiento de todos.

También aquí la Trinidad ofrece el modelo perfecto. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven en una comunión donde todo es don recíproco, entrega confiada y amor fecundo. Esa vida divina inspira el modo en que las comunidades cristianas están llamadas a relacionarse entre sí.

Cada día encontramos ocasiones concretas para hacer visible esa fraternidad. Se expresa cuando alguien visita al enfermo que permanece en casa, cuando los miembros de la cofradía comparten con generosidad el trabajo que exige preparar la fiesta, cuando varias familias colaboran en la catequesis de los niños, cuando un vecino se interesa por quien atraviesa un momento de soledad o cuando una palabra serena consigue devolver la paz allí donde había surgido una diferencia.

Estos gestos rara vez ocupan un lugar destacado ante los ojos del mundo. Sin embargo, constituyen el entramado silencioso que mantiene viva la comunión de la Iglesia.

Santiago aprendió este camino junto a Jesús. Aquel deseo inicial de ocupar un lugar de privilegio fue transformándose poco a poco en disponibilidad para servir. La convivencia cotidiana, las correcciones del Maestro y el paso de los años hicieron madurar su corazón hasta convertirlo en un auténtico discípulo.

Cada comunidad recorre hoy ese mismo itinerario. La comunión crece cuando elegimos comprender antes que juzgar, colaborar antes que competir y permanecer unidos incluso en medio de las dificultades.

La misión que nace de la comunión

Toda comunión auténtica lleva en sí misma un dinamismo de apertura. El amor recibido siempre busca comunicarse.

La tradición recuerda a Santiago anunciando el Evangelio hasta los confines del mundo conocido. Su camino culminó con el martirio, convirtiéndose en el primer apóstol que entregó la vida por Cristo, como narran los Hechos de los Apóstoles (Hch 12,2). Aquella muerte constituye el sello definitivo de una existencia plenamente entregada al Señor.

La misión encuentra igualmente su origen en la vida de la Trinidad. El Padre envía al Hijo para la salvación del mundo; el Hijo resucitado envía a sus discípulos; el Espíritu Santo sostiene la misión de la Iglesia y fortalece el corazón de quienes anuncian el Evangelio.

Por eso la misión comienza mucho antes de emprender un viaje. Empieza allí donde una vida transformada por Cristo se convierte en testimonio para quienes la contemplan.

Sucede cuando un joven comparte con sencillez la razón de su esperanza entre sus amigos; cuando una familia abre las puertas de su casa a quien atraviesa un momento difícil; cuando los catequistas transmiten la fe con alegría; cuando la parroquia mantiene abiertas sus puertas para acoger a quienes buscan a Dios con preguntas que todavía no saben expresar.

La fiesta de Santiago también puede convertirse en una ocasión privilegiada para vivir esa misión. Una invitación personal a participar en la celebración, una visita a quienes no han podido acudir por enfermedad, una conversación con quien hace tiempo que se alejó de la comunidad o un gesto de cercanía hacia quien se acerca por primera vez pueden convertirse en el comienzo de un encuentro con Cristo.

Santiago no pasó a la historia por la brillantez de sus discursos ni por la profundidad de sus escritos. Su grandeza nació de haber permitido que el Señor transformara completamente su vida. Esa transformación continúa siendo posible para cada uno de nosotros.

Al celebrar su fiesta podemos guardar en el corazón tres verbos que resumen el camino del discípulo: acoger la llamada de Dios que siempre toma la iniciativa; compartir la vida con los hermanos mediante una fraternidad paciente y generosa; salir al encuentro de los demás llevando con alegría el Evangelio que hemos recibido.

Que Santiago Apóstol interceda por esta parroquia, por la cofradía y por todo nuestro pueblo, para que cada día reflejemos con mayor fidelidad la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, convirtiéndonos en un signo visible de una Iglesia que vive unida en el amor de Dios.

Oración

Padre santo, que nos has llamado a formar un solo pueblo en la comunión de tu amor eterno, te damos gracias por el testimonio de Santiago, apóstol fiel y testigo valiente del Evangelio.

Haz que permanezcamos abiertos a tu llamada, unidos en una fraternidad sincera y disponibles para anunciar a Cristo con nuestra vida. Que, fortalecidos por tu Espíritu, sepamos servir con humildad, amar con generosidad y dar testimonio de la esperanza que hemos recibido.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Grupo Comunicación Parroquia

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Campamento 17 de julio

Viernes, 17 de julio: Obediencia

Como cada día, lo iniciamos con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, un día más después de rezar nos vamos a despertar a los niños.

A continuación levantamos a los niños y comenzamos el día con la oración de la mañana, en este caso hemos leído la Anunciación, y hemos rezado una oración todos juntos.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día con pan, galletas y colacao.

Después del desayuno y recoger, seguimos limpiando las zonas de la casa.

Después nos juntamos por los grupos de catequesis y estuvimos hablando de la lectura leída en la oración de la mañana que hablaba de la Anunciación y de cómo maría obedeció lo que Dios le mandó, ser la elegida para ser la madre de Jesús, hemos hablado también de cómo nosotros mismos también tenemos que tomar decisiones y es otra manera de obedecer si queremos conseguir retos en la vida, además todos hemos hecho una línea de la vida, donde primero han puesto mediante dibujos, otros han escrito momentos de su vida importantes hasta hoy y después otra línea del tiempo sobre como se ven dentro de 10 años y han tenido que ir poniendo que cosas les gustaría hacer en este tiempo para verse en un futuro donde quieren.

Después de la catequesis ha venido de nuevo el Padre Óscar, párroco de Navas para celebrar con nosotros la eucaristía.

A continuación nos fuimos al comedor donde nuestro cocinero nos había preparado una deliciosa comida un día más.

Después de comer tuvimos tiempo libre donde pudimos descansar, jugar, hablar, etc además en este rato, ha vuelto el monitor que estuvo con nosotros el domingo y ha vuelto ahora hasta el domingo, bienvenido!!

Tras ese rato de descanso, nos pusimos a jugar la gimkana de agua, hacía mucho calor y había que refrescarse mediante diferentes pruebas, la verdad es que tanto los niños como los monitores acabamos empapados.

Un poco mojados, nos pusimos a merendar un rico sándwich con un poco de zumo, que hizo que tuviéramos energía para seguir mojandonos otro poco más.

Después de esta guerra de agua, nos secamos al sol durante un rato, después nos fuimos a las duchas y bajamos para bailar.

Tras la cena llegó una de las veladas más esperadas, la noche del terror, donde hubo suspense, oscuridad, algunos sustos y tras terminar, nos fuimos todos a dormir.

¡Seguimos con la aventura!

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Campamento 16 de julio

Jueves, 16 de julio: Fe, confianza y paciencia

Comenzamos el día con los monitores rezando Laudes en la capilla, después de poner todo en manos del Señor nos vamos a levantar a los niños con música para que empecemos todos con buen humor un día más.

Después levantamos a los niños y comenzamos el día con la oración de la mañana, nos ponemos en manos del Señor para disfrutar otro día más.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día.

Después del desayuno y recoger, seguimos limpiando las zonas de la casa.

A continuación, tuvimos la catequesis, en ella vimos la Fe como una virtud teologal y como la confianza y la paciencia salen de ella. Además, aprendimos a seguir el ejemplo de María y como ella se guardaba todo lo que no sabía y entendía de su hijo, Jesús, en el corazón para que nosotros hagamos lo mismo siguiendo su ejemplo.

Después, tuvimos la visita de nuestro párroco para celebrar la eucaristía todos juntos, además algunos niños tenían inquietudes y dudas que le preguntaron a D. Luis antes de la eucaristía, al terminar nos hicimos una foto de recuerdo todos juntos.

A continuación, nos fuimos al comedor donde el cocinero nos había preparado un delicioso arroz con tomate, salchichas y huevo frito ¡¡No quedó nada!!

Después de comer tuvimos tiempo libre acompañado de los monitores.

Tras un rato de descanso, nos pusimos a jugar a un juego muy divertido de mímica, donde hicimos 3 grupos, 2 compuestos por los niños y el otro por los monitores, se trataba de averiguar mediante mímica al personaje y la acción que hacía, la verdad es que fue un rato muy muy divertido… os dejamos a la imaginación quien de los 3 equipos ganó.

Después de este juego, nos fuimos a merendar un rico sándwich y un poco de zumo bien fresquito que con este calor, nos viene súper bien, y después de la merienda volvimos otra vez a jugar todos juntos, esta vez al juego: «Cada oveja con su pareja», donde teníamos un nombre pegado en un post-it en la frente y mediante preguntas donde solamente podíamos contestar si y no fuimos averiguando quiénes éramos, había personajes como: Santa Ana y San Joaquín, Caín y Abel, Agua y bautismo, los Evangelistas con el símbolo que los representa, etc.

Después de este juego, nos fuimos a las duchas y más tarde, hicimos nuestros bailes que ya son una tradición, además antes de comenzar a cenar, ya dentro del comedor, tuvimos a unos voluntarios maravillosos que nos ayudaron a bendecir a todos juntos.

Tras la cena llegó una nueva velada, esta vez tocaba la adoración, un momento de encuentro íntimo y personal con el Señor donde pusimos rezar, reflexionar, cantar y sobre todo estar con ÉL.

Ahora todos a dormir y descansar.

¡Seguimos con la aventura!

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Campamento 15 de julio

Miércoles, 15 de Julio: Humildad

Comenzamos el día con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, después de poner todo en manos del Señor nos vamos a levantar a los niños con música para que empecemos todos con buen humor, ya se van notando los días y el cansancio, pero las ganas e ilusión siguen intactas por seguir llevando al Señor a los niños y en especial en este campamento a María.

Después levantamos a los niños y bajamos para comenzar el día con la oración de la mañana, nos ponemos en manos del Señor para otro día más.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día.

Después del desayuno y recoger, tenemos un pequeño tiempo libre.

A continuación, tuvimos el desierto por grupos de catequesis, hablamos por grupos sobre qué es un desierto, que es el sacramento de la reconciliación y salieron preguntas interesantes, tras esto se les dejó tiempo para que ellos mismos hicieran el examen de conciencia con preguntas que les ayudasen a reflexionar sobre qué cosas o acciones hacemos mal y sobre todo nos arrepentimos de ello.

Además, tuvimos la suerte de que nuestro párroco, D. Luis, subió para confesarnos y celebrar la eucaristía con nosotros, le damos gracias por acompañarnos en este momento tan especial del campamento.

Después de terminar la misa y de forma especial porque hemos recibido a Jesús recién confesados nos pusimos a bailar uno de los bailes que han preparado las premonitoras.

Después de comer tuvimos nuestro deseado tiempo libre para jugar, reír con los amigos y descansar un rato que lo necesitamos, unos jugando al fútbol, otros descansado, hablando, conociéndonos.

Cómo la mañana había sido intensa por el desierto, las confesiones, tuvimos más tiempo libre que otros días y después de merendar, nos dispusimos por grupos de catequesis a tener otro encuentro por grupos de edad y hablar de la Humildad de María, además de poner diferentes ejemplos de humildad de Jesús y como lo relacionamos con nuestra vida y nuestros propios actos, además también lo relacionamos con las confesiones y el perdón que habíamos recibido por la mañana.

Después de la catequesis, nos fuimos a duchar y nuevamente movimos el esqueleto antes de entrar al comedor a cenar.

Tras la cena llegó la velada, en la que los trasladamos a la antigua Roma, donde encontramos autoridades romanas que los iban pidiendo hacer diferentes pruebas para conseguir denarios.

Para ello, fueron por legiones, superando pruebas y pruebas y al finalizar, todos tuvieron denarios (en nuestra época actual, un par de monedas de chocolate).

Después de esta velada tan divertida tocaba terminar el día y no hay mejor manera que rezando todos juntos un Padre Nuestro y dándole gracias por el día y todo lo que habíamos vivido.

Ahora todos a dormir y descansar.

¡Seguimos con la aventura! Ya van quedando menos días, pero aún quedan muchas cosas por aprender y descubrir.

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Campamento 14 de julio

Martes, 14 de julio: Amor y ternura

Comienza el día con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, después de poner todo en manos del Señor nos vamos a levantar a los niños con música para que empecemos todos con buen humor, además hoy nos espera un día especial y diferente por eso comenzamos todos juntos con la eucaristía que celebramos junto al padre Óscar.

Tras la eucaristía y antes de desayunar, movemos un poquito el cuerpo con los bailes que nos han preparado nuestras premonitoras. Llevan el ritmo en las venas.

Tras disfrutar un día más de un riquísimo desayuno le tocó recoger a uno de los grupos de referencia, el resto de grupos también estuvimos limpiando diferentes zonas de la casa.

A continuación, nos fuimos a la catequesis por grupos de edad y estuvimos hablando de María y relacionándolo con los valores del amor y la ternura, que valores vemos en nuestras madres que también tiene María.

Terminada la catequesis y con las mochilas preparadas, nos dispusimos a ir a la piscina, para ello fuimos andando un ratito que nos vino muy bien para seguir hablando entre nosotros, conociéndonos más, compartiendo momentos.

Al llegar a la piscina, nos volvimos a echar crema, estuvimos atentos a las indicaciones de los monitores y nos metimos al agua para refrescarnos y jugar.

Después de un rato en el agua, nuestro cocinero nos preparó unos bocadillos de lomo con queso, que nos comimos y nos encantó. Después, descansamos un ratito, unos se volvieron a meter en la piscina y otros se quedaron fuera jugando, descansando.

Más tarde teníamos nuestra merienda, que la piscina cansa mucho y nos da mucha hambre.

Nos volvimos a meter en el agua y al ratito nos sacamos, nos vestimos y volvimos en una caminata hacia la casa de nuevo, allí nos esperaba una ducha y los bailes junto a las premonitoras

De cena, nuestro cocinero nos preparó un puré de verduras y unas salchichas frescas muy muy ricas, y además como se han portado bastante bien, los monitores decidimos darles la sorpresa de ver la segunda parte del partido de España, así que colocamos el proyector y todos juntos disfrutamos de esa segunda parte, con ¡¡unos polos bien fresquitos!!

La noche no podía acabar mejor, España ganando y nosotros teniendo una oración para despedir y agradecer el día y los días anteriores, lo que más nos ha gustado, o hemos aprendido.

Siempre en manos del Señor.

A descansar que mañana tenemos otro día lleno de emociones.

¡A seguir con la aventura!

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Campamento 13 de julio

Lunes, 13 de julio: La oración

El lunes 13 comenzamos el día en Navas de Ríofrío de la mejor manera posible: poniéndonos en manos del Señor! Nos dirigimos todos a la capilla para hacer una oración y ponernos en marcha con María.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día.

Tras difrutar de un riquísimo desayuno le tocó recoger a uno de los grupos de referencia y preparar el comedor para la comida, aquí todos colaboramos para que tengamos unos días de convivencia agradables.

Además comenzamos el día con el cumpleaños de dos de nuestros chicos, concretamente de Mateo y Lucía, unos hermanos que soplaron sus velas.

Tras este desayuno tan rico nos fuimos a hacer las diferentes tareas que tenemos asignadas.

A continuación nos fuimos a la catequesis por grupos de edad y estuvimos hablando de la oración, que cosas nos impiden orar y que podemos pedir a María para que nos ayude.

Terminada la catequesis, nos fuimos a celebrar la eucaristía junto al sacerdote Óscar que nos hizo el favor de celebrar con nosotros, además animamos la misa con diferentes cantos, al finalizar cantamos todos juntos la canción del campamento que ya nos vamos sabiendo y cantamos con alegría.

Después, nos lavamos las manos y nos echamos un baile que habían preparado nuestras premonitoras y nos dispusimos a entrar al comedor y saborear la comida tan rica que nos había preparado el cocinero.

Después de comer tuvimos nuestro deseado tiempo libre para jugar, reir con los amigos y descansar un rato.

En el taller unos aprendimos y otros recordamos cómo se reza el rosario, hablamos de los misterios de casa día y rezamos los que tocaban ayer lunes que fueron: los misterios gozosos, la verdad es que fue un taller muy interesante y aprendimos diferentes oraciones.

Más tarde teníamos nuestra merienda, un rico sándwich de Nocilla que nos gustó a todos!!

Después de la merienda, jugamos al Trivial con diferentes pistas, moviéndonos mucho, corriendo e intentando averiguar diferentes pistas que nos daban los monitores.

Después de tanto correr, nos teníamos que ir a la ducha para estar listos para la cena, como siempre muy rica y casera.

Tras la cena llegó la velada, y estuvimos jugando a un juego que nos encanta: Tengo tiro, en el que por equipos tenían que proteger la bandera que eran unos de ellos para ganar.

Para finalizar el día rezamos un padre nuestro, un ave María y un Gloria, para recordar las oraciones que habíamos rezado durante el Rosario en el taller durante la tarde.

Ahora todos a dormir y descansar.

¡Seguimos con la aventura!

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Campamento Navas de Ríofrío 2026

Durante estos días, nuestros niños de postcomunión de la parroquia están viviendo una experiencia muy especial: el Campamento 2026, en Navas de Ríofrío (Segovia). Queremos compartir con toda la comunidad un pequeño resumen de cada jornada para que podáis conocer lo que estamos viviendo y recéis por nosotros.

Domingo, 12 de julio

Hemos comenzado esta gran aventura participando en la eucaristía de las 11:00h junto a toda la comunidad parroquial. Al finalizar, el padre Apolinar hizo el envío y la bendición de los niños y de los monitores.

Después cogimos nuestras mochilas y nos dirigimos al autobús, que nos esperaba en la plaza de la estación. Allí nos despedimos de nuestras familias entre abrazos, sonrisas e ilusión.

El viaje fue muy entretenido. Entre canciones, juegos y preguntas, el tiempo pasó volando.

Al llegar a la casa comenzamos con unas dinámicas para conocernos mejor y empezar a disfrutar juntos del campamento. Después tuvimos un rato para descansar y jugar al balón mientras algunos monitores terminaban de preparar la casa.

Más tarde entramos para descubrir todas sus instalaciones, nos instalamos en las habitaciones, dejamos nuestras cosas preparadas y seguimos compartiendo juegos y buenos momentos.

Después nos reunimos por grupos de referencia para elegir el nombre y el lema de cada equipo. Surgieron propuestas muy originales, divertidas y llenas de ilusión.

Nuestro cocinero, nos preparó una estupenda merienda y, con las pilas cargadas, disfrutamos de otro juego para seguir conociéndonos mejor. Después llegó el momento de la ducha, que ya nos hacía buena falta después de un día tan intenso.

Ya limpios, disfrutamos de una cena muy rica y casera.

Para terminar el día aún nos esperaba una sorpresa. Con toda la casa a oscuras recibimos la visita de alguien muy especial que nos acompañará durante todo el campamento: María, la luz que nos pone en marcha.

Antes de irnos a descansar celebramos nuestra oración de la noche. Cada uno escribió en un Post-it un propósito para vivir durante estos días y dimos gracias a Dios por todo lo vivido en esta primera jornada.

Ahora toca descansar para seguir mañana esta gran aventura junto a María.

Os pedimos que recéis mucho por todos los niños y por los monitores, para que Dios y, de un modo especial, la Virgen María nos acompañen y nos ayuden a vivir un campamento lleno de alegría, amistad y fe.

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