El 15 de agosto, celebramos con alegría la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, un momento significativo en nuestra fe católica. En este día, recordamos y celebramos el misterio en el que María, llena de gracia, es llevada al cielo en cuerpo y alma, para compartir la gloria de su Hijo Jesucristo.
La Asunción de María no es únicamente un evento de trascendencia teológica, sino principalmente una manifestación del amor infinito de Dios hacia su madre. María, desde su concepción inmaculada, fue elegida para ser la madre de nuestro Salvador, y su Asunción es la culminación de su vida de fe y obediencia.
Al contemplar la Asunción de María, somos invitados a reflexionar sobre nuestra propia vocación cristiana. Así como María fue asumida en la gloria celestial, también nosotros estamos llamados a seguir sus pasos, buscando vivir en conformidad con la voluntad de Diosy aspirando a la plenitud de la vida eterna.
En nuestra vida diaria, podemos acudir a María como intercesora ante su Hijo. Confiamos en su protección maternal y en su poderosa intercesión, encomendándole nuestras alegrías y preocupaciones. Su ejemplo de humildad, entrega y confianza en Dios nos anima a perseverar en nuestro camino de fe.
Que la celebración de la Asunción de la Virgen María nos llene de esperanza y nos impulse a vivir con generosidad y amor, siguiendo el ejemplo de nuestra madre celestial. Que, al igual que María, podamos decir sí a la voluntad de Dios en nuestras vidasy alcanzar la dicha eterna en su presencia.
Hoy, 6 de agosto, celebramos la Transfiguración del Señor, un momento trascendental en la vida de Jesús que nos revela su divinidad de una manera especial. En aquel día, Jesús llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan a lo alto de un monte, donde se transfiguró ante ellos, su rostro resplandeció como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
Esta fiesta nos invita a contemplar la gloria de Cristo, a reconocer su divinidad y a renovar nuestra fe en Él como el Hijo de Dios.
La transfiguración de Jesús nos enseña que, al igual que él, también podemos transfigurarnos. ¿Qué significa esto? Significa ir más allá de nuestra mera apariencia, de nuestro ego, y permitir que la luz de Cristo brille a través de cada uno de nosotros. En nuestras vidas, a menudo estamos rodeados por la oscuridad del pecado, la duda y la desesperanza; sin embargo, la Transfiguración nos recuerda que, en medio de esa oscuridad, podemos ser portadores de luz, reflejando la gloria de Dios a través de nuestras acciones, palabras y actitudes.
Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a momentos difíciles, como problemas en el trabajo o en la familia, recordar la Transfiguración puede darnos fuerzas. Saber que Jesús es más grande que cualquier dificultad nos ayuda a mantener la esperanza y la confianza en que todo saldrá bien.
La Transfiguración nos invita a buscar momentos de belleza y luz en nuestras vidas cotidianas. Puede ser algo tan simple como disfrutar de un amanecer o de la sonrisa de un amigo. Estos momentos nos recuerdan la presencia de Dios en nuestro mundo y nos llenan de alegría y gratitud.
Si Jesús se transfiguró ante sus discípulos, nosotros también podemos transfigurarnos en personas de luz. ¿Qué implica ser una persona de luz? Significa ser humilde, transparente, y estar dispuesto a iluminar el camino de los demás con el amor y la verdad de Cristo. Significa reconocer la imagen y semejanza de Dios en cada personaque encontramos, tratando a todos con dignidad y respeto.
Que, en este día de la Transfiguración del Señor, renovemos nuestro compromiso de seguir sus enseñanzas, de llevar su luz a todos los rincones de nuestro mundo.
Continuamos con laentrega nº 10: ‘Orar con el canto’. En esta ocasión un miembro de uno de los coros comparte con nosotros qué es orar con el canto y un miembro del equipo de comunicación nos comparte su experiencia.
Nos complace informaros que nuestro vicario parroquial, el Padre Alejandro Carrara, ha sido designado como formador del seminario.Esta nueva y significativa misión comenzará el próximo 1 de septiembre.
Actualmente, el Padre Alejandro está de misión en Perú, llevando a cabo una labor encomiable. Os pedimos que mantengáis en vuestras oraciones tanto a él como al proyecto que tiene entre manos. Su dedicación y entrega son un ejemplo para todos nosotros.
Aunque su tiempo con nosotros ha sido breve, ha dejado una huella imborrable en nuestra comunidad. Agradecemos profundamente su paciencia, su capacidad de escucha y su incansable ministerio sacerdotal. Este es uno de esos momentos en que nuestros corazones se llenan de sentimientos encontrados: sentimos tristeza por su partida, pero también una gran alegría y esperanza por la nueva etapa que comienza en su vida pastoral. Le deseamos lo mejor en esta nueva responsabilidad que Dios ha puesto en su camino. Que continúe siendo luz y guía para muchos jóvenes seminaristas, así como lo ha sido para nosotros.
¡Enhorabuena, Padre Alejandro!
En el bullicio del verano, entre las olas que nos invitan a la distracción y las llamadas a la relajación, parece que casi todos, de una forma u otra, tendemos a alejarnos de nuestras prácticas de fe. En el mes de agosto, a menudo nos encontramos navegando en aguas turbulentas, dejándonos llevar por el ritmo frenético de las vacaciones y los días de descanso. Sin embargo, en medio de este vaivén estacional, es vital recordar que nuestra fe no se desvanece con el calor del sol, ni se disuelve en las brisas marinas.
Durante este mes, en los textos bíblicos del evangelio de Juan, se nos recuerda una verdad fundamental: Jesús es el Pan de Vida. Es en Él donde encontramos la verdadera nutrición espiritual que anhelamos en cada momento de nuestra vida, ya sea en la rutina diaria o en los días de descanso bajo el sol de agosto. Jesús nos ofrece una satisfacción que trasciende lo temporal, llenando nuestros corazones con una paz y plenitud duraderas.
Al igual que la multitud que buscaba a Jesús, a menudo nos encontramos persiguiendo cosas temporales, llenando nuestros corazones con satisfacciones pasajeras que solo nos dejan hambrientos nuevamente. En medio de nuestras búsquedas mundanas, Jesús nos llama a encontrar la verdadera satisfacción en Él, el Pan que verdaderamente sacia. Nos recuerda que las cosas del mundo pueden ofrecernos un alivio momentáneo, pero es en su presencia donde encontramos la plenitud que nuestro corazón anhela.
Este verano, mientras disfrutamos del descanso y la recreación, recordemos que nuestra mayor necesidad espiritual no puede ser satisfecha por las cosas efímeras que el mundo ofrece. Al contrario, es en la presencia viva de Jesús donde encontramos la plenitud y la paz duradera que nuestro corazón anhela. Cada día es una nueva oportunidad para acercarnos más a Él, para renovar nuestra fe y fortalecer nuestra relación con Dios.
En lugar de permitir que el verano nos desvíe de nuestra fe, vivamos este tiempo como una oportunidad para profundizar nuestro encuentro con Cristo. Que cada día de agosto sea una invitación a acercarnos más a Él, a través de la oración, la lectura de las escrituras y la participación en los sacramentos. Aprovechemos este mes para renovar nuestra fe, encontrando en Jesús el descanso verdadero y la paz que no se agota.
En el silencio de la madrugada, en la calma del atardecer o en la quietud de una playa solitaria, hagamos espacio para encontrarnos con Dios. Que nuestras vacaciones no sean solo un paréntesis en nuestra vida espiritual, sino un tiempo de renovación y crecimiento en nuestra fe. Recordemos que, aunque las olas del mar puedan distraernos, es Jesús quien calma todas nuestras tempestades y nos guía hacia aguas tranquilas.
Renovemos nuestra fe en el corazón del verano, permitiendo que Jesús sea nuestro refugio,nuestra fuente de vida y nuestra paz duradera. Que cada momento de descanso sea también un encuentro profundo con el amor de Dios, quien nos acompaña siempre, en cada estación de nuestra vida.
La importancia de los abuelos en la iglesia y en la vida de las familias es un tema de profunda relevancia y trascendencia. En su mensaje para la IV Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, que este año se celebra el 28 de julio, el Papa Francisco resalta esta importancia bajo el lema “En la vejez no me abandones”(cf. Sal 71,9). El Papa subraya la voluntad divina de acompañar y cuidar a todos sus hijos en cada etapa de la vida, destacando especialmente la necesidad de no abandonar a las personas mayores. El papa Francisco estableció en 2021 la celebración de esta Jornada el cuarto domingo de julio, en torno a la fiesta, el día 26, de los Santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús.
En nuestra sociedad actual, muchos ancianos sufren soledad y son descartados debido a decisiones políticas, económicas, sociales o personales que no reconocen su dignidad inherente. La cultura individualista ha erosionado los lazos familiares y sociales, dejando a muchos ancianos solos y desamparados. Es crucial rechazar la percepción de que los mayores representan una carga para la sociedad y, en cambio, reconocer el valor y la sabiduría que aportan a la comunidad.
El Papa Francisco utiliza el relato bíblico de Rut y Noemí para desafiar las convenciones sociales que marginan a los ancianos, promoviendo la solidaridad intergeneracional. Rut, al elegir permanecer junto a Noemí, nos muestra que la compañía y el cuidado mutuo pueden transformar la vida de ambos. Este ejemplo nos invita a seguir mostrando ternura y apoyo a los abuelos y mayores de nuestras familias, contrarrestando la actitud egoísta que conduce al descarte y la soledad.
Además, en su mensaje, el Papa Francisco concluye con una llamada a la oración como acto de solidaridad y comunión en la fe, pidiendo a los ancianos que recen por él.
Es fundamental también destacar el papel pastoral de los abuelos, especialmente de las abuelas, en la transmisión de la fe. El obispo Pierre-Antoine Bozo de Limoges ha reconocido que muchas conversiones recientes en Francia no se deben a estrategias pastorales, sino a la mediación de las abuelas. Este fenómeno destaca cómo las abuelas, con su testimonio de fidelidad, siembran en los corazones la semilla de la fe.
La Palabra de Dios es fecunda y arraiga en los corazones que la reciben, tantas veces sin precedentes que expliquen el fruto de la conversión. Los abuelos, con su presencia constante y su sabiduría acumulada, son canales de esa gracia divina, ayudando a sus familias y a la comunidad a mantener viva la llama de la fe.
Nuestros mayores no solo son pilares de nuestras familias, sino también de nuestra fe. Nos enseñan, a través de su ejemplo y su oración, la importancia del cuidado mutuo y la solidaridad intergeneracional. En la iglesia y en la vida diaria, su papel es insustituible, y debemos valorar y acompañar a nuestros mayores con el mismo amor y ternura que ellos nos han dado a lo largo de los años.
Continuamos con laentrega nº 9: ‘Oración contemplativa’. En esta ocasión un miembro del equipo sacerdotal comparte con nosotros qué es la oración contemplativa y un miembro de vida consagrada nos comparte su experiencia de oración contemplativa
Continuamos con laentrega nº 8: ‘Orar con la naturaleza’. En esta ocasión dos miembros de cáritas han escrito en esta entrada, uno de ellos ha compartido qué es orar con la naturaleza y otro ha compartido su experiencia de oración.
Santiago – Parroquia Santísima Trinidad (última etapa)
Después del momento tan especial que tuvimos la noche anterior con la oración de Acción de gracias, llega el momento de compartir aquello que nos ha traído hasta Santiago, la Eucaristía y el encuentro con el Apóstol.
Nos levantamos temprano, para no perder la costumbre, después de recogerlo todo, fuimos caminando, también para no perder la costumbre, (nota para los padres: saben ir andando a los sitios y madrugar) y llegamos a la Catedral que nos había recibido el día anterior. Compartimos la Eucaristía, donde el sacerdote en su homilía nos hizo la misma pregunta que Jaime, nuestro seminarista, el primer día de catequesis (coincidencias de Dios). Y es que nos preguntaba si queríamos ser felices, quién no verdad, pero si queríamos ser felices de la mano de Dios, quién no. Poner nuestra felicidad en Aquel que la da plenamente.
Después de la Eucaristía llegaba el momento de ver con nuestros propios ojos la tumba del Apóstol Santiago, de tener delante los restos de un amigo de Jesús, que emoción saber que vivió con Jesús, como nos decía un sacerdote de uno de los días pasados. Que compartió con Él milagros, parábolas, su muerte y su Resurrección. Abrazar al Santo y dejar nuestras intenciones, aquellas personas por las que hacíamos este camino, nuestras intenciones, nuestro dolor, nuestras alegrías…. Ha sido un momento muy emocionante. Ya ahora toca regresar, con pena por todo lo vivido, han sido siete días de momentos intensos, de ponernos a prueba, de poder conseguir lo que creíamos a veces imposible, de ver a Dios en el rostro de todos los que hemos compartido Camino.
Llegábamos a nuestra Iglesia de la Santísima Trinidad y entrábamos como lo hicimos en Santiago, de la mano y cantando, dando testimonio de nuestra Fe. Y en esta pequeña acción de Gracias, dábamos gracias a Dios por todos y cada uno de los jóvenes que han hecho este Camino (teniendo presentes a los que no pudieron a última hora venir) por su encuentro con Dios, que sea para ellos Guía y luz en su camino.
También dábamos gracias por el equipo de Catequistas, han dado su testimonio de que son testigos del Evangelio porque han hecho suya la frase «en todo amar y servir», gracias a su dedicación, esfuerzo y sobre todo a su testimonio de Fe, ha sido posible este Camino. También dar gracias a Jaime, seminarista de la diócesis, porque es un ejemplo vivo de servicio, porque su testimonio ha llegado a los chicos de una manera muy especial. Dar las gracias al P. Alejandro por su testimonio y por hacer presente a Dios en todos los momentos. Gracias a todos, por vuestras oraciones, a las familias, a nuestra comunidad parroquial de la Santísima Trinidad.
Pero todo esto es posible por que es Dios quien lo hace, solo en Él es donde encontramos las fuerzas para el camino de nuestras vidas y sólo en Él encontraremos la verdadera felicidad. El camino no termina… ahora comienza El verdadero camino… camino hacia la Santidad.
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O Pedrouzo – Santiago (5ª etapa)
Ya estamos llegando al final de nuestro camino de Santiago, hoy nos levantamos con el ánimo en nivel muy alto, porque estamos llegando a nuestra meta. Antes de comenzar la etapa, rezamos juntos un Padre Nuestro para ponernos en las manos de Dios, hoy esa oración está cargada de emoción, porque en menos de 20 kilómetros estamos en Santiago. Comenzábamos hace cinco días y bastantes kilómetros, nos ha costado, ha sido difícil en algunos momentos, pero no imposible, y con esta actitud positiva de saber que juntos, como pequeña comunidad, vamos a llegar, nos llena de fuerzas y esperanza. Comenzamos con lluvia, vamos caminando, aún con dolor y cansancio, pero son tantas las ganas de llegar juntos que El camino se hace un poco más fácil, a pesar de sus dificultades. Llegamos al Monte do gozo, desde donde se ve a lo lejos la catedral, aunque con la lluvia y la niebla no ha sido posible verla, se intuye que estamos cerca… nervios.
Hacemos los últimos kilómetros con alegría, cantando, siempre juntos…. y cuando ya no queda nada para entrar en la plaza de la catedral, unimos nuestras manos, porque es Dios quien nos une, cantamos bien fuerte y que se nos oiga, nuestra canción del Camino, vamos dando testimonio de porque estamos aquí, quién nos ha movido a venir. Es algo espectacular ver que la gente se aparta y nos deja pasar, que se nos queda mirando, es nuestra manera de contar Al mundo que somos cristianos. Y…. entramos en la plaza de la Catedral, lo hemos conseguido, no hay palabras para definir este sentimiento, esta gran emoción. Entre lágrimas, abrazos, risas, hemos vivido este gran momento. Esto es algo que llevaremos guardado en nuestro corazón, no importa las veces que hagas el Camino, cada uno de ellos es distinto y se vive de diferente manera.
Disfrutamos del momento.
Ducha y comida merecida, descanso y nuestra catequesis, que no podía faltar en un día tan importante. Vemos cómo y dónde reponer fuerzas y la Meta.Es muy, muy importante buscar la fuente de Agua Viva, que es la que nos va a saciar, nos va a dar las fuerzas necesarias para seguir adelante, es en Dios donde encontramos el descanso, Él nos ayuda a tener las fuerzas necesarias. Y en cuanto a la meta, sabemos que cuanto más valiosa es la meta a la que uno camina, más merece la pena el esfuerzo del camino. Y la meta nuestra de estar llamados a vivir en Santidad, merece la pena el esfuerzo, porque estamos llamados a ser felices, pero poniendo nuestra felicidad en Dios. Hemos sido creados para una vida grande. Nuestra meta es vivir en la comunión de los hijos de Dios que anticipa el cielo, no hay mayor meta, ni mayor regalo.
Volvemos a la Plaza de la Catedral para tener un pequeño rato de descanso y compartir con los amigos. Y de vuelta al albergue para cenar y compartir juntos una oración especial, una oración de acción de Gracias, algo muy importante, dar las gracias a Dios y a todos por el Camino vivido. Lo que iba a ser una pequeña oración fueron dos horas muy especiales donde compartimos desde el corazón y que llevaremos siempre con nosotros. Algo muy especial.
Y a dormir, que mañana nos espera el Santo…
¡¡¡¡Buen camino!!!!
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Arzúa – O Pedrouzo (4ª etapa)
Penúltima etapa de nuestro camino, estamos muy motivados, hemos pasado la etapa más difícil y estamos cerca de nuestra meta.
Nos levantamos con un poco de lluvia y salimos del albergue para comenzar nuestro peregrinaje.
En la primera parada rezamos laudes, para poner nuestro camino y nuestra vida en manos de Dios, que es nuestra fuerza para seguir adelante.
Caminando, caminando, llegamos a O Pedrouzo. Que alegría ver como van descendiendo los kilómetros que nos quedan para llegar a dar el abrazo al Santo.
Después de una ducha, la comida y un merecido descanso, empezamos la catequesis. Esta tarde trabajamos las emboscadas, en la vida nos encontramos dificultades como el miedo que nos impide avanzar y para vencer ese miedo tenemos la cruz, donde Jesús se dio por cada uno de nosotros. Es el acto de amor más sincero.
Para vencer la emboscada del ruido del mundo contamos con la Palabra de Dios y para vencer la emboscada de la vanidad contamos con la humildad de Maria y la oración. Así que después de la presentación hemos trabajado por grupos, compartiendo, creciendo como grupo.
De ahí a nuestra Eucaristía del peregrino, que no podía faltar, rezando y cantando. Hoy el párroco nos ha hablado de la importancia de mañana, cuando lleguemos a la meta y vayamos a dar el abrazo al Santo, y cuando estemos delante de su tumba, que sintamos la emoción de estar delante de un amigo de Jesús, que estuvo con el durante su vida, su muerte y su Resurrección, ser conscientes de la emoción que eso supone. Y nos ha dejado estas preguntas: ¿Para quién vivo? ¿Por quién muero?
Hay es nada…
Al terminar la Eucaristía nos han dado una bendición especial con la imposición de manos.
Terminamos el día con una oración para dar gracias a Dios por todo lo vivido estos días, que aunque candados, con agujetas, a veces fallando la paciencia, nos ponemos en manos del Señor, que es quien repone nuestras fuerzas, quien nos alivia, ‘porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera’. Hemos recordado esos momentos del camino que más nos han costado y los hemos vuelto a ver sabiendo que era Jesús quien aliviava nuestra carga y nuestro dolor. Una oración que nos ha tocado el corazón.
Y, como no, hemos sufrido con el fútbol…
Mañana en Santiago…
¡¡¡¡ Buen camino!!!!
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Palas de Rei – Arzua (3ª etapa)
Hemos llegado a la mitad de nuestro camino, la etapa de hoy era un poco dura, casi 30 kilómetros y alguna que otra cuesta. Pero, con tesón, esfuerzo, ayuda y compañerismo, lo hemos superado.Hoy comenzábamos el día un poquito más temprano que los anteriores, por lo largo del camino. Así que hemos comenzado a caminar al amanecer. En silencio, para encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Un buen rato de rezo, contemplación, meditación, dejar a Dios hablar… cada uno como ha ido sintiendo.
Hemos rezado laudes ya casi llegando a Melide y hemos seguido adelante. Era una etapa difícil por lo larga y costosa en algunos momentos, con sus cuestas arriba y sus cuestas abajo. Pero hemos visto que así es la vida, con momentos difíciles, con situaciones en las que queremos tirar la toalla, que no creemos que podemos hacerlo… pero ahí está Dios, empujandonos para tirar de nosotros y llevarnos hacia delante, y hay están los compañeros de camino, dando ánimos y ayudando en los momentos de dificultad. Eso nos ha ayudado a ver que sí queremos, podemos hacerlo, que será duro, que será difícil, pero que merecerá la pena, que con Dios merece la pena.
Hemos llegado agotados y tocaba reponer fuerzas, comida rica, ducha y descanso, lo arreglan casi todo. Y después, como cada tarde, hemos compartido la Eucaristía del peregrino con la gente del pueblo y el resto de peregrinos. Acogidos por la comunidad de Arzua, hemos participado con nuestras canciones, con las lecturas, concelebrando el P. Alejandro. En la homilía el párroco nos ha dicho que «con sólo tocar la punta del manto de Jesús cada dia» merece la pena. Que hacer el Camino de Santiago no son kilómetros, es una experiencia de encuentro con Dios. Que este mundo necesita cristianos comprometidos que lleven a Dios en su vida diaria, en su trabajo, en todo su hacer, para que podamos llevar la justicia, la paz, el acompañamiento, en definitiva el Reino de Dios, aquí en la tierra. Esto nos ha hecho reflexionar en nuestra oración sobre cómo llevar toda la experiencia que vivimos en este Camino a la vuelta a Collado Villalba.
Y después de curar ampollas y algún que otro pequeño dolor muscular, atendidos todos nuestros chicos por nuestros catequistas, enfermeros y físios, nos vamos a dormir que el día ha sido duro y mañana nos espera otra etapa.
¡¡¡ Buen camino!!!!
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Portomarin – Palas de Rei (2ª etapa)
Segunda etapa de nuestro Camino, ya se notaban por la mañana las agujetas del día anterior, pero con un buen desayuno y muchas ganas, hemos comenzado a caminar.
Un principio de Camino un poco duro, unas cuestas, un poco cuestas… pero hemos superado la prueba gracias a la ayuda de todo el grupo, unos animando, otros llevando alguna mochila de más algún rato, otros acompañando a los que más nos costaba… en definitiva haciendo lo que Dios nos pide, servir y amar. El camino es reflejo de la vida, tenemos que llevar toda esta experiencia a nuestra vida.
Primera parada del día para rezar laudes, como todas las mañanas y reponer fuerzas para seguir caminando.
Kilómetro a kilómetro hemos llegado a Palas de Rei, hoy nos ha costado un poquito más, pesa un poco lo andado ayer, pero lo hemos conseguido.
Después de una ducha y una rica comida, viene el merecido descanso.
Y ya con ganas de seguir trabajando, nuestra catequesis de hoy y reflexionar sobre el riesgo de no llegar, cuáles son nuestros enemigos internos: la pereza, el desánimo, la desgana, la soberbia, la ambición, las distracciones… como todo esto nos aleja de nuestra meta que es buscar la felicidad a través de la Santidad.
Terminábamos la catequesis sabiendo que Dios quiere la mayor felicidad para cada uno de nosotros, que somos para Él, únicos e irrepetibles. Y concluimos con la cita de Juan: «Os he dicho todo esto para que, unidos a mi, encontréis paz. En el mundo tendréis sufrimientos pero, ¡ánimo!, yo he vencido al mundo.»
Como todos los días hemos participado de la Eucaristía del peregrino, esta vez en la parroquia de los Combonianos en Palas de Rei, donde hemos sido muy bien recibidos, como todos los días a lo largo del camino. El P. Alejandro ha concelebrado y hemos cantado en la celebración, porque ya dicen que quien canta, reza dos veces. Nosotros felices de poder participar en cada Eucaristía. Y nos quedamos con lo que nos ha dicho el párroco en la homilía, de como ser cristianos en nuestra vida diaria, de tener a Dios siempre presente en nuestras vidas, no darle la patada cuando no nos interesa.
Al terminar la cena, nos hemos unido en oración para poner en manos de Dios el día de hoy. Nos dice que el que quiera ir en pos de Él, debe estar dispuesto a negarse a si mismo, tomar su cruz cada día y caminar tras sus pasos. Y en ello estamos, cogiendo fuerzas para seguir al que es El camino, la verdad y la vida.
Y ahora a dormir que mañana nos espera un día duro…
¡¡¡¡¡ Buen camino!!!!
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Sarria – Portomarín (1ª etapa)
Hoy comenzábamos a caminar, primer camino para algunos de los que vienen, para otros segundo, tercero…. pero siempre es una nueva experiencia, un nuevo camino, una nueva oportunidad de encuentro con Dios, de fiarnos de Dios.
Nos hemos levantado a las 6, porque al que madruga… Dios le ayuda.
Después de un buen desayuno que nos da las fuerzas necesarias para comenzar la etapa, nos hemos puesto en marcha, en silencio, después de un pequeño rato de oración. Durante el tiempo de silencio hemos podido encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Ha merecido la pena. Esta vez nuestra compañera de viaje ha sido la lluvia, pequeñas dificultades que hemos ido superando.
El último tramo del camino tiene alguna pequeña dificultad, una cuesta y unas escaleras que una vez superadas nos han hecho sentirnos contentos y orgullosos de conseguir nuestra meta, llegar a Portomarin.
Ducha caliente, comida rica y un merecido descanso, nos han sentado de maravilla para vivir la catequesis de la tarde: Equiparse para el Camino.
Cuales son las cosas que llevamos en la mochila que nos pesan y no nos dejan avanzar. Que personas van en nuestra mochila que nos ayudan a tirar hacia delante. Que debería meter en mi mochila que me ayude a crecer en la Fe y como persona.
Una catequesis donde hemos compartido desde el corazón y que nos ha ayudado a discernir.
Hemos celebrado la Eucaristía del peregrino presidida por el P. Alejandro.
Después de la cena, terminábamos el día con un rato de oración, donde compartíamos que ha sido andar para cada uno de nosotros y donde las palabras del Evangelio: Yo soy el camino y la verdad y la vida, nos han hecho darnos cuenta de donde está la verdadera felicidad, quién da sentido a nuestra vida, en quien poner nuestras esperanzas.
Ahora a dormir que mañana nos espera una nueva etapa…
¡¡¡ Buen camino!!!!
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Villalba – Sarria
Ha llegado el día, comenzamos nuestro camino. Ayer pesábamos nuestras mochilas para ver que solo llevábamos lo imprescindible, esto es parte del aprendizaje del Camino y de nuestras vidas, dejar aquello que no nos permite seguir caminando, aquello que nos aparta de Dios.
Después del pesaje, subimos a la Iglesia donde el Padre Apolinar nos dio la bendición y nos envió como peregrinos al Camino.Un momento muy emotivo, con canto de Santiago incluido, momento muy bonito.
Así que, con todo esto, nos hemos venido hoy de viaje a Sarria. Salíamos por la mañana en el autobús para iniciar el viaje. Con ganas, con ilusión, con canciones y risas, pero por encima de todo poniéndonos en manos de Dios y fiándonos de Él, que es quien nos da la felicidad.
Llegamos a Sarriaa comer, después de un rato de descanso, comenzamos la catequesis sobre Tener clara la meta, cuáles son nuestras metas este camino y en nuestra vida, cuáles nuestras dificultades y retos. Jaime, seminarista que nos acompaña durante el Camino, nos decía que nuestra meta es la Santidad. Encontraremos la felicidad poniéndonos en manos de Dios, confiando en Dios. Hemos vivido la Eucaristía del peregrino donde el P. Alejandro nos ha dado la clave, fiarnos de Dios cómo Mateo, dejarnos llevar por Él.
Después de la cena, terminamos nuestro día rezando, dando gracias a Dios por todo lo vivido hoy, porque Dios se hace el encontradizo con cada uno de nosotros como hizo con los discípulos de Emaús. Y a descansar que mañana nos espera un día duro.
Hay que contar que hemos podido sufrir con la selección de fútbol. Pero hemos logrado la victoria.
Hasta mañana… ¡Buen camino!
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