Avisos

Misericordia. Reto para la 2ª semana de Cuaresma

La palabra misericordia viene de unir “miser” – “cordeo”: llevar las miserias al corazón. Eso es lo que hace Dios con nosotros, poner nuestras miserias junto a su corazón. ¿y yo qué hago con las miserias de mis hermanos? ¿las pongo junto al corazón o junto a mis labios para difamarlos?.

Esta cuaresma es una invitación a dejarnos “misericordear” por el Señor. Tener misericordia con nosotros mismos y con los demás. No hay que olvidarnos de incluirnos dentro del gesto misericordioso, a veces somos los peores enemigos de nosotros mismos.

La misericordia tiene que ver con el movimiento de entrañas delante del dolor del otro, tanto provocada por una injusticia como un acontecimiento natural, sea enfermedad o de la naturaleza. No es solo un sentimiento o emoción, sino que eso que siento ante el dolor del otro, me lleva a actuar eficazmente para aliviar su dolor.

P. Luis Murillo

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Libro: ¿Enganchado a tu pasado?

¿Enganchado a tu pasado? Es un libro  escrito por el P. Luis Murillo, que propone a las personas a ir elaborando poco a poco su pasado con vistas al presente y el futuro mediante el silencio y la reflexión.

«A veces el pasado nos engancha. El pasado tiene cosas muy bellas, preciosas, las cuales recordamos. Pero hay otras que no finalizaron, en su momento, de la manera más adecuada o que a mí me hubiera gustado y, en este aspecto, ya sea por una vivencia y una supuesta felicidad que vivimos o una felicidad grande que vivimos seguimos enganchado a ello como si esto tuviera que ser perpetuo o también por una tristeza o un duelo o una situación dura haciéndola perdurar. El problema es que esta situación de engancharse al pasado va a marcar la vivencia del presente y también las del futuro.» (De una entrevista para la presentación de su libro)

Nos puede ser útil para entender y disfrutar este libro leer la contraportada: «Hay cosas en el corazón que no valen el espacio que ocupan y se hace necesario deshacernos de ellas. Por otra parte están esas otras necesidades personales, que claman por tener un espacio en él. En mi experiencia, esta es una de las mayores razones de consulta: cómo cerrar etapas que hoy interrumpen la vida cotidiana.

Cerrar etapas es abrirnos a lo nuevo que viene y no conformarnos con la “calderilla” que a veces recogemos por el temor a dar un salto de confianza en la vida. No se trata de renunciar a lago, sino, como dice el Evangelio, vender el campo porque hemos encontrado una perla mucho más valiosa.»

Ser discípulos de Jesús es aprender a sentir como él, que este libro nos ayude a que en la escucha de nuestra vida siempre palpite la gratitud y el honrar cada instante. No es lo mismo vivir, que honrar la vida. La gratitud es el ingrediente esencial para saborear el paso por este mundo, independientemente de lo que se haya vivido.

👉🏻Disponible en el Templo. Donativo 20 euros. Todo lo recaudado será donado para obras solidarias… ¡Te esperamos!!!

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Esta semana os recordamos..

Lunes día 6 a las 19:45 h: Oración del grupo de fe “Cristo Roto”

Martes día 7 a las 19:30 h: Primera charla cuaresmal

Miércoles día 8 a las 19:45 h: Escucha Grupal del Duelo

Miércoles día 8 a las 19:45 h: Oración grupo Renovación Carismática.

Jueves día 9, a las 19:30 h: Exposición del Santísimo.

Viernes día 10, a las 18 h: Vía Crucis

Viernes 10 a domingo 12: Convivencia de juveniles en Los Molinos

 

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Humildad. Reto para la 1ª semana de Cuaresma

Santa  Teresa expresó: “humildad es andar en verdad”.  Cada uno de nosotros tenemos nuestra verdad interior que Dios conoce. Esa verdad de nuestra vida está hecha de luces y sombras personales.

Lucir solo nuestras cualidades no es nuestra verdad completa, lo mismo que pensar solo en nuestros defectos tampoco hace honor a nuestra verdad. Somos lo uno y lo otro, eso nos hace completos delante del Señor.

Nuestro ego suele presumir de cualidades que esconden los defectos y es cuando perdemos humildad. Por otra parte nuestra baja estima nos hace pensar que solo tenemos defectos y eso es una falsa humildad.

Hay tres palabras que tienen la misma raíz “humus”. Humildad, humor y humanidad. Ante nuestras luces y sombras, una cosa buena es poner humor en nuestras vidas. Como bien dice una bienaventuranza oriental: “bienaventurados los que se ríen de sí mismos, porque nunca le faltarán motivos”, reírse de sí mismo es muy saludable. De esta manera nuestra humanidad crecerá y estará unida a la humildad.

P. Luis Murillo

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Esta semana os recordamos..

Lunes, 27 feb: Oración online del Grupo de Fe Cristo Roto, a las 20:30h, en YouTube.

Martes, 28 feb: Continúa el Curso de formación “Discernimiento Espiritual”, a las 19:45h en el Templo (curso abierto a quien desee participar).

Miércoles, 01 mar: Grupo Renovación Carismática Católica, a las 19:45h, en los salones parroquiales.

Jueves, 02 mar: Exposición del Santísimo Sacramento, a las 19:30h.

Viernes, 03 mar:

  • Vía Crucis, a las 18:00h.
  • Charla organizada por la Cofradía de Santiago, a las 19:45h en los salones parroquiales.
  • Oración de Taizé, a las 20:00h, en el Templo.

Sábado, 04 mar: Misa Sabatina de la Hermandad del Rocío, a las 19:00h.

Fin de semana, del 3 al 5 de marzo: Cursillo de novios.

 

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Miércoles de ceniza, inicio del tiempo de Cuaresma

Palabras de nuestro Párroco para vivir este tiempo de Cuaresma:

Queridos hermanos, hoy iniciamos un tiempo muy bello en nuestro seguimiento de Jesús, es tiempo de cuaresma. No es el tiempo para mirar nuestros desaciertos o pecados delante de Dios, sino para mirar el amor de Dios hacia nosotros. No es un tiempo triste, sino de gozo y alegría porque la Pascua está en el horizonte.

Hoy iniciamos el día con ceniza, pero terminaremos con fuego el Sábado Santo. Así es el camino de la fe, ir encendiendo la llama del amor y de la Vida, ir dando vida por donde pasemos y estemos.

Os invito a que caminemos juntos como comunidad parroquial, no solo en los actos litúrgicos que nos unen como familia, sino también en la oración personal, en los gestos de solidaridad y testimonio de que Cristo Vive.

Cada año, se nos invita en este tiempo a la oración, el ayuno y la solidaridad. Son tres actitudes de la vida.

  • Orar es intimar con el Padre, detener la mente y escuchar al Espíritu que nos habita a cada uno de nosotros. Es tiempo para detenernos del frenesí de la vida, y pedir al Espíritu que nos ayude a direccionar mejor nuestras vidas.
  • Es tiempo de ayuno, más que un cambio de menú los viernes, a lo que se nos invita es que éstas prácticas externas sean fiel reflejo del ayuno que agrada al Señor, el cual no es otra cosa que la justicia y el derecho hacia el desvalido y tengamos misericordia con nuestros hermanos.
  • Por último se nos invita a la solidaridad, es tiempo de compartir, de ablandar nuestro corazón con el que sufre, no podemos acercarnos al Señor siendo indiferentes con nuestros hermanos que sufre. Este tiempo que tus manos se abran para compartir, porque como dice el profeta, en la despensa del que comparte “La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se acabará.

Vivamos con gozo estos días de cuaresma, con rostro alegre, sintiendo que Cristo vive entre nosotros, demos testimonio de nuestra fe, y seamos fermento de Reino de Dios en este mundo.

P. Luis Murillo

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Mensaje del Papa para la Cuaresma 2023

El pasado viernes 17 de febrero, la Santa Sede hizo público el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2023, titulado Ascesis cuaresmal, un camino sinodal”.

El Papa Francisco ha elegido el Evangelio de la Transfiguración para destacar que en la “Cuaresma se nos invita a “subir a un monte elevado” junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis.”; recordándonos así, que nuestro camino cuaresmal es un camino sinodal.

La ascesis cuaresmal es un “compromiso” de  todo cristiano para “superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la Cruz”; si bien, tras un camino que «requiere esfuerzo, sacrificio y concentración», llegaremos a la meta, donde «el panorama que se abre al final sorprende y recompensa por su maravilla».

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral desea relanzar, semana tras semana, los contenidos de este mensaje, con el fin de ofrecer, de manera práctica, una ayuda para vivir la propia Transfiguración. Siguiendo la inspiración alegórica ofrecida por el Santo Padre de la ascesis cuaresmal como una excursión por la montaña, se propone emprender un camino de reflexión cuaresmal que, de etapa en etapa, nos acompañe hasta la cima de la montaña y nos ayude a «comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino».

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A continuación, el mensaje completo del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas:

Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas concuerdan al relatar el episodio de la Transfiguración de Jesús. En este acontecimiento vemos la respuesta que el Señor dio a sus discípulos cuando estos manifestaron incomprensión hacia Él. De hecho, poco tiempo antes se había producido un auténtico enfrentamiento entre el Maestro y Simón Pedro, quien, tras profesar su fe en Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, rechazó su anuncio de la pasión y de la cruz. Jesús lo reprendió enérgicamente: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (Mt 16,23). Y «seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17,1).

El evangelio de la Transfiguración se proclama cada año en el segundo domingo de Cuaresma. En efecto, en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado. Aun cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos invita a “subir a un monte elevado” junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis.

La ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Era precisamente lo que necesitaban Pedro y los demás discípulos. Para profundizar nuestro conocimiento del Maestro, para comprender y acoger plenamente el misterio de la salvación divina, realizada en el don total de sí por amor, debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades. Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña. Estos requisitos también son importantes para el camino sinodal que, como Iglesia, nos hemos comprometido a realizar. Nos hará bien reflexionar sobre esta relación que existe entre la ascesis cuaresmal y la experiencia sinodal.  

En el “retiro” en el monte Tabor, Jesús llevó consigo a tres discípulos, elegidos para ser testigos de un acontecimiento único. Quiso que esa experiencia de gracia no fuera solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo, toda nuestra vida de fe. A Jesús hemos de seguirlo juntos. Y juntos, como Iglesia peregrina en el tiempo, vivimos el año litúrgico y, en él, la Cuaresma, caminando con los que el Señor ha puesto a nuestro lado como compañeros de viaje. Análogamente al ascenso de Jesús y sus discípulos al monte Tabor, podemos afirmar que nuestro camino cuaresmal es “sinodal”, porque lo hacemos juntos por la misma senda, discípulos del único Maestro. Sabemos, de hecho, que Él mismo es el Camino y, por eso, tanto en el itinerario litúrgico como en el del Sínodo, la Iglesia no hace sino entrar cada vez más plena y profundamente en el misterio de Cristo Salvador.

Y llegamos al momento culminante. Dice el Evangelio que Jesús «se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz» (Mt 17,2). Aquí está la “cumbre”, la meta del camino. Al final de la subida, mientras estaban en lo alto del monte con Jesús, a los tres discípulos se les concedió la gracia de verle en su gloria, resplandeciente de luz sobrenatural. Una luz que no procedía del exterior, sino que se irradiaba de Él mismo. La belleza divina de esta visión fue incomparablemente mayor que cualquier esfuerzo que los discípulos hubieran podido hacer para subir al Tabor. Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena. También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino.

La experiencia de los discípulos en el monte Tabor se enriqueció aún más cuando, junto a Jesús transfigurado, aparecieron Moisés y Elías, que personifican respectivamente la Ley y los Profetas (cf. Mt 17,3). La novedad de Cristo es el cumplimiento de la antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios con su pueblo y revela su sentido profundo. De manera similar, el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada.

El camino ascético cuaresmal, al igual que el sinodal, tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Una transformación que, en ambos casos, halla su modelo en la de Jesús y se realiza mediante la gracia de su misterio pascual. Para que esta transfiguración pueda realizarse en nosotros este año, quisiera proponer dos “caminos” a seguir para ascender junto a Jesús y llegar con Él a la meta.

El primero se refiere al imperativo que Dios Padre dirigió a los discípulos en el Tabor, mientras contemplaban a Jesús transfigurado. La voz que se oyó desde la nube dijo: «Escúchenlo» (Mt 17,5). Por tanto, la primera indicación es muy clara: escuchar a Jesús. La Cuaresma es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a Aquel que nos habla. ¿Y cómo nos habla? Ante todo, en la Palabra de Dios, que la Iglesia nos ofrece en la liturgia. No dejemos que caiga en saco roto. Si no podemos participar siempre en la Misa, meditemos las lecturas bíblicas de cada día, incluso con la ayuda de internet. Además de hablarnos en las Escrituras, el Señor lo hace a través de nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los rostros y en las historias de quienes necesitan ayuda. Pero quisiera añadir también otro aspecto, muy importante en el proceso sinodal: el escuchar a Cristo pasa también por la escucha a nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia; esa escucha recíproca que en algunas fases es el objetivo principal, y que, de todos modos, siempre es indispensable en el método y en el estilo de una Iglesia sinodal.

Al escuchar la voz del Padre, «los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo» (Mt 17,6-8). He aquí la segunda indicación para esta Cuaresma: no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones. La luz que Jesús muestra a los discípulos es un adelanto de la gloria pascual y hacia ella debemos ir, siguiéndolo “a Él solo”. La Cuaresma está orientada a la Pascua. El “retiro” no es un fin en sí mismo, sino que nos prepara para vivir la pasión y la cruz con fe, esperanza y amor, para llegar a la resurrección. De igual modo, el camino sinodal no debe hacernos creer en la ilusión de que hemos llegado cuando Dios nos concede la gracia de algunas experiencias fuertes de comunión. También allí el Señor nos repite: «Levántense, no tengan miedo». Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades.

Queridos hermanos y hermanas, que el Espíritu Santo nos anime durante esta Cuaresma en nuestra escalada con Jesús, para que experimentemos su resplandor divino y así, fortalecidos en la fe, prosigamos juntos el camino con Él, gloria de su pueblo y luz de las naciones.

Roma, San Juan de Letrán, 25 de enero de 2023, Fiesta de la Conversión de san Pablo

Francisco

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Esta semana os recordamos..

Lunes día 20 a las 19:45 h: Oración del grupo de Fe Cristo Roto.

Miércoles día 22: MIÉRCOLES DE CENIZA. Comienza la Cuaresma y es día de ayuno y abstinencia. Habrá misas con imposición de ceniza a las 9:30, 12:00, 19:00 y 20:00 horas.

Jueves día 23 a las 19:30 h: Exposición del Santísimo.

Viernes día 24, a las 18:00 horas: VÍA CRUCIS . A las 19:45 h, oración de la Cofradía de Santiago Apóstol.

Sábado día 25, a las 17 h: Bautismo de niños que van a hacer la Comunión y están sin bautizar.

 

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