El pasado sábado 14 de marzo compartimos una jornada de convivencia con los niños de postcomunión, un tiempo pensado para seguir creciendo juntos en la fe y fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad.

La mañana comenzó con la celebración de la Eucaristía a las 9:30h en el templo, junto al resto de la parroquia. Fue un momento especialmente significativo, porque ayudó a los niños a reconocerse como parte viva de esta comunidad que les acoge y a poner en manos del Señor todo lo que íbamos a vivir durante el día.

Después nos trasladamos a los salones parroquiales, donde iniciamos el trabajo en torno al Triduo Pascual y el Vía Crucis, dos realidades centrales en el tiempo de Cuaresma que estamos viviendo. A través de una propuesta dinámica, los niños recibieron la visita simbólica del Papa León XIV, que les invitó a pensar cómo presentar la Semana Santa de una forma atractiva y significativa. A partir de ahí, se organizaron en grupos, recibieron una breve explicación por parte de los catequistas y elaboraron pequeños anuncios y carteles, poniendo en juego su creatividad y lo aprendido.

La mañana continuó con una gymkana centrada en el Vía Crucis. Cada estación incluía una prueba diferente que ayudaba a interiorizar el sentido del camino de Jesús: desde pequeños retos hasta dinámicas que implicaban atención, silencio o expresión personal, como escribir un mensaje para la madre.

La experiencia nos deja con la sensación de haber dado un paso más en la preparación de la Semana Santa, vivida no solo como un contenido que se aprende, sino como un camino que se recorre y se comprende desde dentro.