Hay tradiciones que permanecen vivas porque alguien decide cuidarlas. La devoción a Santiago Apóstol ha llegado hasta nosotros gracias a tantas personas que, generación tras generación, comprendieron que la fe también necesita manos que la sostengan, corazones que la vivan y vidas que la transmitan. La Cofradía de Santiago Apóstol quiere seguir formando parte de esa historia, manteniendo vivo el amor a nuestro patrono y ofreciendo a cuantos lo deseen un grupo parroquial desde el que compartir la oración, crecer en la fe y participar activamente en la vida de nuestra parroquia, porque la devoción a Santiago encuentra su verdadero sentido cuando nos acerca más a Cristo y nos ayuda a vivir el Evangelio en comunidad.
Con ese deseo presentamos el cartel y el tríptico de la Cofradía de Santiago Apóstol. En ellos hemos querido recoger quiénes somos, qué hacemos y por qué seguimos creyendo que merece la pena recorrer este camino juntos. Más allá de los días en los que nuestro patrono recorre las calles de Collado Villalba, la Cofradía permanece presente durante todo el año a través de la oración, la formación, la convivencia, las peregrinaciones, el cuidado de nuestras celebraciones y tantas pequeñas iniciativas que ayudan a mantener vivas las raíces cristianas de nuestro pueblo.
Ojalá estas líneas despierten en muchos el deseo de acercarse a la Cofradía, descubrir que detrás de cada celebración existe un grupo de personas que comparte la misma fe y comprobar que siempre hay un lugar para quien desea poner sus dones al servicio de la Iglesia. Cada nuevo cofrade enriquece este camino, porque la fe crece cuando se comparte y las tradiciones permanecen vivas cuando hay personas dispuestas a seguir escribiendo su historia.
Encomendamos este nuevo paso a la intercesión de Santiago Apóstol y hacemos nuestra la oración que la Iglesia eleva en su festividad:
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Hijo Jesús, nuestro Redentor, llamó a Santiago para que dejase las redes y se hiciera pescador de hombres; escucha nuestra oración y fortalece nuestras débiles voluntades, a fin de que seamos como el santo apóstol, fieles a su llamada y anunciemos el Evangelio hasta los confines de la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
¡Hagamos comunidad!
¡Fortalezcamos nuestra devoción al Apóstol Santiago!
¡Caminemos juntos!
