Sábado Santo: duelo, luto y silencio contemplativo con el negro despertar de una mañana que amaneció “sin Dios” pero esperanzados con un nuevo amanecer, porque Él hace posible que amanezca de noche. Vacío ante la muerte del amigo…, fragilidad del amor que se da totalmente y gratitud en el corazón por ese gesto de dar la vida a cambio de nada. Un negro silencio invade al mundo porque hemos matado al AMOR… Esta noche celebramos​ el triunfo del amor sobre el egoísmo y nos alegramos por la certeza de que​ el amor es más fuerte que la muerte. Que vivamos de verdad sin olvidar jamás que,​ la vida de Cristo resucitado nos urge a luchar por los más débiles e indefensos en ese esfuerzo por construir un futuro de esperanza y plenitud.