Avisos Cáritas

Este trimestre: llamados a CUIDAR la vida

Compartimos la reflexión que ha preparado nuestro párroco, D. José María, invitándonos a vivir este trimestre desde el cuidado:

Al comenzar este curso elegimos el lema: Apasionados por la vida”. Nosotros que confiamos en el Señor de la Vida, estamos llamados a vivirla con pasión, con entrega.

Esta actitud la traducimos este trimestre como CUIDADO de las personas, de la vida, de sus opciones específicas y vocacionales. Por eso se nos invita a “arriesgar la vida”, quien no arriesga es un perdedor, “a cuidar la vida” del planeta, de la familia, del propio corazón…, porque Dios piensa en nosotros, “apasionados por la vida”, como bálsamo para este mundo herido por tantas contradicciones y desencuentros.

Cuidar es reconocer que la vida es precaria y que hay que obrar en consecuencia. Es un acto de sensatez y de amor por el que admitimos con serenidad que somos frágiles, y que todo lo bueno que hay en nosotros también es frágil: ¿no lo es acaso la paz? ¿no lo son la sabiduría, la pureza, la justicia, la humildad? ¡Casi nos parece que ese es el sello del bien: ser débil’!

Y en efecto, si somos pobres en el bien no es porque nos hayan faltado bienes, sino porque los hemos perdido. Aprender a cuidar es entontes un acto de gratitud a Dios y a quienes nos hacen bien. Es también una actitud de misericordia; es como la raíz del amor. Y, de hecho, ¡Cuánto amamos a quienes nos han cuidado!

Cuidar supone conocer y valorar lo que somos y tenemos, y entender que el torrente del bien no puede detenerse en nosotros. No es, pues, una justificación para el egoísmo, porque cuidar no es simplemente conservar. Más bien: cuidar es lograr que cada uno y cada cosa alcance su meta; que sea lo que puede ser, lo que está llamado a ser. Es obstinarse en dar la oportunidad al que tal vez la necesita y no la ha tenido.

¿Qué hemos de cuidar? ¿a quién tenemos que cuidar? A todo y a todos. El mundo, casa del hombre y la mujer. Y al hombre y la mujer, a cada uno de ellos. Hay que cuidar el cuerpo y su salud; el alma y su virtud, la familia, la sociedad y la justicia. Dios nos conceda participar de la tarea amorosa y apasionante que es el tratar de cuidar como cuida Dios de toda la creación, con amor de Padre.

Nos fijamos este trimestre en el icono del Buen Samaritano. La parábola del buen samaritano orienta al hombre para que la sociedad reconstruya su orden

político y social y se oriente al bien común. En ella, podemos descubrir cómo cada uno de nosotros tenemos algo de heridos, algo de los que pasan de largo, pero también algo de samaritanos.

El amor rompe aquello que nos separa, tiende puentes, nos vincula al herido. Cuando se ama, en el caído no se mira si es de aquí o de allá. Simplemente se ve que el amado esta caído. Es necesaria una sociedad que haga propia la fragilidad del excluido. Cada hombre, cada mujer, cada joven, cada adolescente, cada niño, con su actitud solidaria y atenta se acerca a la actitud del Buen samaritano. ¡Dios confía en lo mejor que cada uno tiene dentro!

Se puede rehacer una comunidad a partir de hombre y mujeres, que se hacen prójimos, que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión. Dios confía en lo mejor del espíritu humano y le alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre.

Leer Más »

Necesitamos Voluntarios para Hogar Santa Rita y Centro de Noche

Necesitamos voluntarios para el Hogar de Santa Rita y el Centro de noche. Para más información podéis acercaros al Despacho Parroquial.

El Hogar Santa Rita, situado a la espalda de la Ermita de Santiago, es un proyecto de Cáritas que nace con la vocación de acoger a personas del entorno en situación de exclusión social y más concretamente sin hogar.
Posteriormente se abrió el Centro de Noche en Los Negrales con el objetivo inicial de cubrir la campaña de frio.

¿Qué ofrecemos a las personas sin techo?

  • Acompañamiento personal
  • Servicios de lavandería, consigna, duchas para el aseo, ordenador, cargador de teléfonos
  • Sala de estar y desayunos
  • Un ambiente familiar compartiendo momentos de ocio, risas, juegos

«En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeños, a mi lo hicisteis.»

Más información 👉🏽 sobre el Hogar Santa Rita

Más información 👉🏽 sobre el Centro de Noche

 

Leer Más »

Álbumes de fotos

¿Has visto las últimas fotos que se han subido a nuestro Flickr parroquial?

¡¡Pues no te las puedes perder!!

Haciendo clic en cada imagen podrás acceder a los diferentes álbumes de fotos:

Leer Más »

Carta del Papa a los matrimonios

CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS MATRIMONIOS
CON OCASIÓN DEL AÑO “FAMILIA AMORIS LAETITIA

Queridos esposos y esposas de todo el mundo:

Con ocasión del Año “Familia Amoris laetitia”, me acerco a ustedes para expresarles todo mi afecto y cercanía en este tiempo tan especial que estamos viviendo. Siempre he tenido presente a las familias en mis oraciones, pero más aún durante la pandemia, que ha probado duramente a todos, especialmente a los más vulnerables. El momento que estamos pasando me lleva a acercarme con humildad, cariño y acogida a cada persona, a cada matrimonio y a cada familia en las situaciones que estén experimentando.

Este contexto particular nos invita a hacer vida las palabras con las que el Señor llama a Abrahán a salir de su patria y de la casa de su padre hacia una tierra desconocida que Él mismo le mostrará (cf. Gn 12,1). También nosotros hemos vivido más que nunca la incertidumbre, la soledad, la pérdida de seres queridos y nos hemos visto impulsados a salir de nuestras seguridades, de nuestros espacios de “control”, de nuestras propias maneras de hacer las cosas, de nuestras apetencias, para atender no sólo al bien de la propia familia, sino además al de la sociedad, que también depende de nuestros comportamientos personales.

La relación con Dios nos moldea, nos acompaña y nos moviliza como personas y, en última instancia, nos ayuda a “salir de nuestra tierra”, en muchas ocasiones con cierto respeto e incluso miedo a lo desconocido, pero desde nuestra fe cristiana sabemos que no estamos solos ya que Dios está en nosotros, con nosotros y entre nosotros: en la familia, en el barrio, en el lugar de trabajo o estudio, en la ciudad que habitamos.

Como Abrahán, cada uno de los esposos sale de su tierra desde el momento en que, sintiendo la llamada al amor conyugal, decide entregarse al otro sin reservas. Así, ya el noviazgo implica salir de la propia tierra, porque supone transitar juntos el camino que conduce al matrimonio. Las distintas situaciones de la vida: el paso de los días, la llegada de los hijos, el trabajo, las enfermedades son circunstancias en las que el compromiso que adquirieron el uno con el otro hace que cada uno tenga que abandonar las propias inercias, certidumbres, zonas de confort y salir hacia la tierra que Dios les promete: ser dos en Cristo, dos en uno. Una única vida, un “nosotros” en la comunión del amor con Jesús, vivo y presente en cada momento de su existencia. Dios los acompaña, los ama incondicionalmente. ¡No están solos!

Queridos esposos, sepan que sus hijos —y especialmente los jóvenes— los observan con atención y buscan en ustedes el testimonio de un amor fuerte y confiable. «¡Qué importante es que los jóvenes vean con sus propios ojos el amor de Cristo vivo y presente en el amor de los matrimonios, que testimonian con su vida concreta que el amor para siempre es posible!» [1]. Los hijos son un regalo, siempre, cambian la historia de cada familia. Están sedientos de amor, de reconocimiento, de estima y de confianza. La paternidad y la maternidad los llaman a ser generativos para dar a sus hijos el gozo de descubrirse hijos de Dios, hijos de un Padre que ya desde el primer instante los ha amado tiernamente y los lleva de la mano cada día. Este descubrimiento puede dar a sus hijos la fe y la capacidad de confiar en Dios.

Ciertamente, educar a los hijos no es nada fácil. Pero no olvidemos que ellos también nos educan. El primer ámbito de la educación sigue siendo la familia, en los pequeños gestos que son más elocuentes que las palabras. Educar es ante todo acompañar los procesos de crecimiento, es estar presentes de muchas maneras, de tal modo que los hijos puedan contar con sus padres en todo momento. El educador es una persona que “genera” en sentido espiritual y, sobre todo, que “se juega” poniéndose en relación. Como padre y madre es importante relacionarse con sus hijos a partir de una autoridad ganada día tras día. Ellos necesitan una seguridad que los ayude a experimentar la confianza en ustedes, en la belleza de sus vidas, en la certeza de no estar nunca solos, pase lo que pase.

Por otra parte, y como ya he señalado, la conciencia de la identidad y la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad ha aumentado. Ustedes tienen la misión de transformar la sociedad con su presencia en el mundo del trabajo y hacer que se tengan en cuenta las necesidades de las familias.

También los matrimonios deben “primerear” [2] dentro de la comunidad parroquial y diocesana con sus iniciativas y su creatividad, buscando la complementariedad de los carismas y vocaciones como expresión de la comunión eclesial; en particular, los «cónyuges junto a los pastores, para caminar con otras familias, para ayudar a los más débiles, para anunciar que, también en las dificultades, Cristo se hace presente» [3].

Por tanto, los exhorto, queridos esposos, a participar en la Iglesia, especialmente en la pastoral familiar. Porque «la corresponsabilidad en la misión llama […] a los matrimonios y a los ministros ordenados, especialmente a los obispos, a cooperar de manera fecunda en el cuidado y la custodia de las Iglesias domésticas» [4]. Recuerden que la familia es la «célula básica de la sociedad» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 66). El matrimonio es realmente un proyecto de construcción de la «cultura del encuentro» (Carta enc. Fratelli tutti, 216). Es por ello que las familias tienen el desafío de tender puentes entre las generaciones para la transmisión de los valores que conforman la humanidad. Se necesita una nueva creatividad para expresar en los desafíos actuales los valores que nos constituyen como pueblo en nuestras sociedades y en la Iglesia, Pueblo de Dios.

La vocación al matrimonio es una llamada a conducir un barco incierto —pero seguro por la realidad del sacramento— en un mar a veces agitado. Cuántas veces, como los apóstoles, sienten ganas de decir o, mejor dicho, de gritar: «¡Maestro! ¿No te importa que perezcamos?» (Mc 4,38). No olvidemos que a través del sacramento del matrimonio Jesús está presente en esa barca. Él se preocupa por ustedes, permanece con ustedes en todo momento en el vaivén de la barca agitada por el mar. En otro pasaje del Evangelio, en medio de las dificultades, los discípulos ven que Jesús se acerca en medio de la tormenta y lo reciben en la barca; así también ustedes, cuando la tormenta arrecia, dejen subir a Jesús en su barca, porque cuando subió «donde estaban ellos, […] cesó el viento» (Mc 6,51). Es importante que juntos mantengan la mirada fija en Jesús. Sólo así encontrarán la paz, superarán los conflictos y encontrarán soluciones a muchos de sus problemas. No porque estos vayan a desaparecer, sino porque podrán verlos desde otra perspectiva.

Sólo abandonándose en las manos del Señor podrán vivir lo que parece imposible. El camino es reconocer la propia fragilidad y la impotencia que experimentan ante tantas situaciones que los rodean, pero al mismo tiempo tener la certeza de que de ese modo la fuerza de Cristo se manifiesta en su debilidad (cf. 2 Co 12,9). Fue justo en medio de una tormenta que los apóstoles llegaron a conocer la realeza y divinidad de Jesús, y aprendieron a confiar en Él.

A la luz de estos pasajes bíblicos, quisiera aprovechar para reflexionar sobre algunas dificultades y oportunidades que han vivido las familias en este tiempo de pandemia. Por ejemplo, aumentó el tiempo de estar juntos, y esto ha sido una oportunidad única para cultivar el diálogo en familia. Claro que esto requiere un especial ejercicio de paciencia, no es fácil estar juntos toda la jornada cuando en la misma casa se tiene que trabajar, estudiar, recrearse y descansar. Que el cansancio no les gane, que la fuerza del amor los anime para mirar más al otro —al cónyuge, a los hijos— que a la propia fatiga. Recuerden lo que les escribí en Amoris laetitia retomando el himno paulino de la caridad (cf. nn. 90-119). Pidan este don con insistencia a la Sagrada Familia, vuelvan a leer el elogio de la caridad para que sea ella la que inspire sus decisiones y acciones (cf. Rm 8,15; Ga 4,6).

De este modo, estar juntos no será una penitencia sino un refugio en medio de las tormentas. Que el hogar sea un lugar de acogida y de comprensión. Guarden en su corazón el consejo a los novios que expresé con las tres palabras: «permiso, gracias, perdón» [5]. Y cuando surja algún conflicto, «nunca terminar el día en familia sin hacer las paces» [6]. No se avergüencen de arrodillarse juntos ante Jesús en la Eucaristía para encontrar momentos de paz y una mirada mutua hecha de ternura y bondad. O de tomar la mano del otro, cuando esté un poco enojado, para arrancarle una sonrisa cómplice. Hacer quizás una breve oración, recitada en voz alta juntos, antes de dormirse por la noche, con Jesús presente entre ustedes.

Sin embargo, para algunos matrimonios la convivencia a la que se han visto forzados durante la cuarentena ha sido especialmente difícil. Los problemas que ya existían se agravaron, generando conflictos que muchas veces se han vuelto casi insoportables. Muchos han vivido incluso la ruptura de un matrimonio que venía sobrellevando una crisis que no se supo o no se pudo superar. A estas personas también quiero expresarles mi cercanía y mi afecto.

La ruptura de una relación conyugal genera mucho sufrimiento debido a la decepción de tantas ilusiones; la falta de entendimiento provoca discusiones y heridas no fáciles de reparar. Tampoco a los hijos es posible ahorrarles el sufrimiento de ver que sus padres ya no están juntos. Aun así, no dejen de buscar ayuda para que los conflictos puedan superarse de alguna manera y no causen aún más dolor entre ustedes y a sus hijos. El Señor Jesús, en su misericordia infinita, les inspirará el modo de seguir adelante en medio de tantas dificultades y aflicciones. No dejen de invocarlo y de buscar en Él un refugio, una luz para el camino, y en la comunidad eclesial una «casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 47).

Recuerden que el perdón sana toda herida. Perdonarse mutuamente es el resultado de una decisión interior que madura en la oración, en la relación con Dios, como don que brota de la gracia con la que Cristo llena a la pareja cuando lo dejan actuar, cuando se dirigen a Él. Cristo “habita” en su matrimonio y espera que le abran sus corazones para sostenerlos con el poder de su amor, como a los discípulos en la barca. Nuestro amor humano es débil, necesita de la fuerza del amor fiel de Jesús. Con Él pueden de veras construir la «casa sobre roca» (Mt 7,24).

A este propósito, permítanme que dirija una palabra a los jóvenes que se preparan al matrimonio. Si antes de la pandemia para los novios era difícil proyectar un futuro cuando era arduo encontrar un trabajo estable, ahora aumenta aún más la situación de incerteza laboral. Por ello invito a los novios a no desanimarse, a tener la “valentía creativa” que tuvo san José, cuya memoria he querido honrar en este Año dedicado a él. Así también ustedes, cuando se trate de afrontar el camino del matrimonio, aun teniendo pocos medios, confíen siempre en la Providencia, ya que «a veces las dificultades son precisamente las que sacan a relucir recursos en cada uno de nosotros que ni siquiera pensábamos tener» (Carta ap. Patris corde, 5).No duden en apoyarse en sus propias familias y en sus amistades, en la comunidad eclesial, en la parroquia, para vivir la vida conyugal y familiar aprendiendo de aquellos que ya han transitado el camino que ustedes están comenzando.

Antes de despedirme, quiero enviar un saludo especial a los abuelos y las abuelas que durante el tiempo de aislamiento se vieron privados de ver y estar con sus nietos, a las personas mayores que sufrieron de manera aún más radical la soledad. La familia no puede prescindir de los abuelos, ellos son la memoria viviente de la humanidad, «esta memoria puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor» [7].

Que san José inspire en todas las familias la valentía creativa, tan necesaria en este cambio de época que estamos viviendo, y Nuestra Señora acompañe en sus matrimonios la gestación de la “cultura del encuentro”, tan urgente para superar las adversidades y oposiciones que oscurecen nuestro tiempo. Los numerosos desafíos no pueden robar el gozo de quienes saben que están caminando con el Señor. Vivan intensamente su vocación. No dejen que un semblante triste transforme sus rostros. Su cónyuge necesita de su sonrisa. Sus hijos necesitan de sus miradas que los alienten. Los pastores y las otras familias necesitan de su presencia y alegría: ¡la alegría que viene del Señor!

Me despido con cariño animándolos a seguir viviendo la misión que Jesús nos ha encomendado, perseverando en la oración y «en la fracción del pan» (Hch 2,42).

Y por favor, no se olviden de rezar por mí, yo lo hago todos los días por ustedes.

Fraternalmente,

Francisco

 

Roma, San Juan de Letrán, 26 de diciembre de 2021, Fiesta de la Sagrada Familia.

 


[1]  Videomensaje a los participantes en el Foro «¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia (9 junio 2021).

[2] Cfr Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24.

[3]  Videomensaje a los participantes en el Foro «¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia (9 junio 2021).

[4]  Ibíd.

[5]  Discurso a las familias del mundo con ocasión de su peregrinación a Roma en el Año de la Fe (26 octubre 2013); cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 133.

[6] Catequesis del 13 de mayo de 2015. Cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 104.

[7] Mensaje con ocasión de la I Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores “Yo estoy contigo todos los días” (31 mayo 2021).

 

*Fuente: www.vatican.va

Leer Más »

Felicitación de Navidad y Horarios de misas

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;

habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló”

Is 9,2

 

Seguimos viviendo tiempos difíciles. Caminamos parapetados con nuestras mascarillas y con mucha prudencia.  Pero aún en la oscuridad, vuelve a brillar la LUZ DE DIOS como Nueva Aurora, cuando nuestro corazón está dolido por la vida y al borde de la desesperanza, como el de aquellos pastores que pasan la noche de sus días “al raso” y desamparados, como el abandono de María y José “sin techo” para el hijo entre quienes sólo miran para sí mismos. DIOS SE HACE HUMANIDAD para iluminar las sendas que conducen a la PAZ la JUSTICIA y la DIGNIDAD de todos. Él es la “estrella de Belén” que hace saltar de gozo los corazones de las personas de buena voluntad y nos invita a recorrer los caminos de la vida irradiando luz. Os envío un saludo y una cordial Felicitación a toda la comunidad parroquial de la Santísima Trinidad, que el NIÑO JESÚS os haga desbordar de alegría vuestros corazones.

¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO!

Vuestro párroco,

José Mª Crespo

Horarios de Misas de Navidad:

24 de diciembre: NOCHEBUENA

No hay misa de 9:30h

19:00h Misa vespertina de Navidad

24:00h Misa de medianoche, misa del Gallo

25 de diciembre: NAVIDAD

Misas: 10:00h, 11:00h, 12:00h, 13:00h y 20:00h

31 de diciembre: ACCIÓN DE GRACIAS

Misa de acción de gracias por el año 2021 a las 20:00h

1 de enero: SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Misas: 10:00h, 11:00h, 12:00h, 13:00h y 20:00h

6 de enero: EPIFANÍA

Misas: 10:00h, 11:00h, 12:00h, 13:00h y 20:00h

En la misa de 12:00h nos visitan los Reyes Magos

 

Felicitación de Navidad parroquial y bendición

Leer Más »

Concurso de Belenes

I CONCURSO DE BELENES FAMILIARES 2021

PARROQUIA SANTÍSIMA TRINIDAD

La Parroquia Santísima Trinidad de Collado Villalba convoca su primer Concurso de Belenes Domésticos 2021. El objetivo de este certamen es estimular la exposición de los belenes en el seno de los hogares, como elemento de inspiración y adoración católica en el seno de las familias y animar a perpetuar esta bella y ancestral tradición popular, presente en tantos hogares católicos a lo largo del mundo.

Pincha en la imagen para ir al álbum de fotos enviadas

PARTICIPANTES

Podrán participar todas las familias, parroquianos, vecinos y amigos que lo deseen, siempre que cumplan con las normas de participación posteriormente descritas, y teniendo en cuenta que los premios se entregan de forma presencial, no admitiéndose otra forma de entrega.

NORMAS DE PARTICIPACIÓN

Solo podrán participar belenes de inspiración cristiana, expuestos en hogares particulares, que sean propiedad o elaboración propia del participante.

El participante admite bajo su responsabilidad la autoría del belén. La Parroquia elude toda responsabilidad en caso de que las fotografías enviadas pertenezcan a belenes de terceros cuya propiedad no sea del participante.

Los participantes deberán tomar una o varias fotografías del belén, en formato apaisado (en horizontal) y enviarlas conforme se indica en el modo de participación. En ningún caso fotografías en las que aparezcan personas; el incumplimiento de esta norma supondrá la descalificación del participante.

No se admitirá ningún belén que contenga elementos o menciones ofensivas, que atenten contra el buen gusto o la moral cristiana y/o contengan mensajes de contenido político, social o ideológico de mal gusto. La organización del concurso se otorga la potestad de descalificar las participaciones que no cumplan con esta norma.

La organización del concurso podrá declarar el mismo desierto en caso de baja participación.

Las presentes normas de participación serán publicadas en la página web de la Parroquia el 5 de diciembre y permanecerán publicadas hasta la finalización del concurso.

MODO DE PARTICIPACIÓN

El concursante deberá enviar una o varias fotografías apaisadas (en horizontal), en formato digital (PNG, JPEG o similar), al correo electrónico psantisimatrinidadvillalba@gmail.com, junto con el nombre de la familia participante y un teléfono de contacto para informar previamente a los ganadores.

El nombre y teléfono de contacto son requisitos indispensables para poder participar.

No se admitirán participaciones recibidas a través de nuestras redes sociales.

No se admitirán participaciones en formato de vídeo.

PLAZO DE PARTICIPACIÓN

EL plazo de recepción de participaciones comprende desde el 5 de diciembre, a las 00.00h, hasta el 18 de diciembre de 2021, a las 23.59h. Para la correcta ejecución del concurso, no se admitirán participaciones recibidas fuera de plazo.

RESOLUCIÓN DEL CONCURSO

El 19 de diciembre, un jurado compuesto por miembros del equipo de Comunicación de la Parroquia elegirá los 3 mejores participantes, en función de su originalidad, calidad artística e inspiración católica.

Los 3 belenes finalistas serán publicados en los perfiles de la parroquia en Facebook, Instagram y Twitter el día 20 de diciembre, junto con el nombre de la familia participante.

El belén ganador será aquel cuya publicación acumule más likes en la suma de las tres redes sociales mencionadas, a las 23.59h del 23 de diciembre. Para este fin, no se contabilizarán otras interacciones como comentarios o compartidos, ni publicaciones en perfiles distintos a los propios de la parroquia.

El 24 de diciembre se publicarán en dichas redes sociales, así como en la página web de la parroquia, el nombre y fotografía del belén ganador.

PREMIOS

El premio para el belén ganador será una espléndida y surtida cesta de navidad.

La entrega de premios se realizará de forma presencial en la misa de las 13h del domingo, 26 de diciembre, no admitiéndose otra forma de entrega.

El premio no podrá ser canjeado por su importe en metálico ni por otro premio similar.

DERECHOS

Los participantes aceptan, por el hecho de participar, que la fotografía de su belén sea publicada en la página web de la parroquia (https://psantisimatrinidad.archimadrid.es), así como en Instagram y Facebook en formato de story. Estas publicaciones no contendrán ningún dato que permita la identificación personal del participante.

Así mismo, los participantes aceptan que, en caso de ser finalista, la fotografía de su belén sea publicada en la página web y perfiles en Facebook, Instagram y Twitter de la parroquia, junto con el nombre de la familia que lo ha elaborado.

 

Leer Más »

Adviento, tiempo de encuentro: tejiendo redes

Compartimos esta reflexión del P. José María Crespo. Ojalá nos ayude a orar a lo largo del tiempo de Adviento y prepararnos para la venida del Señor.

Con la libertad creativa que nos regala el Espíritu, comenzamos este tiempo de gracia del Adviento. El Espíritu es el guía que nos acompaña en esta travesía.  El Señor quiere encontrarse con nosotros.

Comenzar siempre supone un tiempo de gracia y oportunidad para dejarse alcanzar por las sorpresas de Dios. Dios, que se acerca a nosotros prometiéndose y comprometiéndose, quiere colmar de sentido nuestra vida. La vida de todos los seres humanos.

Hacemos el camino en comunidad, pensando, sintiendo y queriendo de modo relacional. Somos muchos los que hacemos el camino. Y antes que nosotros ha habido muchos que lo han recorrido y han dejado el camino lleno de señales.

Es de noche, la tierra está extenuada de tanto sufrimiento, pero el Sembrador ha dejado en nuestro campo semillas que, cultivadas, harán posible un cambio de mentalidad.

Es de noche, pero la Palabra alumbra y abre itinerarios por los que caminar,
pequeños senderos en la montaña que llevan al Manantial, al Encuentro.

María, la mujer fiel al amor que la enamoró, será el lucero del alba en cada una de nuestras jornadas.

Alcánzanos, Señor, con tus promesas.

Alcánzanos, Señor, con tu reino.

Alcánzanos, Señor, con tu amor.

Queremos encontrarnos contigo.

¡Marana tha! ¡Ven, Señor, Jesús!

 

PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO: UN TIEMPO DE PREPARACIÓN

Jesús busca el encuentro con cada uno de nosotros. Espera la fidelidad y el amor de quienes han decidido mantener viva la llama en la espera.

Vienen con Él todos los seres humanos que buscan hospitalidad porque tienen los enemigos a la puerta. Vienen con Él todos los que son más invisibles para los ojos del mundo, los que apenas tienen un hilito de voz para gritar su dolor o su hambre.

¡Estad preparados!

 ¿Cómo mantener viva la antorcha en medio del desgaste del tiempo?

  • ¿Cómo generar vida y esperanza en el corazón de las gentes?
  • Cuidaremos la relación con Dios. Entraremos en nuestra interioridad habitada para «tratar de amistad con quien sabemos nos ama» (Santa Teresa).
  • Encontraremos cada día un tiempo silencio y de adoración para acoger la voz y el gozo del Espíritu.
  • Viviremos con intensidad lo cotidiano cuidando los pequeños detalles de cada día; aprovecharemos las oportunidades de gracia que nos trae el momento.
  • Valoraremos las ayudas que nos vienen de los demás. Con los dones de los hermanos, incluso con sus deficiencias, se va moldeando nuestra vasija. Dios, que es todo regalo, nos hace también el regalo de los demás compañeros de camino. Todo es gracia.
  • Caminaremos, codo con codo, con muchos hermanos y hermanas, con el corazón abierto a nuevos nombres. Soñaremos juntos los sueños de Dios: un futuro a la medida del ser humano, empezando por los que están en los márgenes de todo.

Oraremos un día y otro día, una noche y otra noche, gritando:

Marana tha. Ven, Señor Jesús.

Enciende tu lámpara,

que no sabemos ir a Ti

si Tú no nos alumbras.

 

SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO: UN TIEMPO DE ESCUCHA

Dios nos regala testigos para el camino, personas que comparten con nosotros desde la distancia comportamientos, sentires, búsquedas y anhelos profundos. Tenemos que escucharles. Uno de ellos es Juan el Bautista. En largas horas de intimidad con Dios ha encontrado el manantial de donde brota la justicia. En las horas de silenciosa adoración en el desierto, Dios le ha dejado prendido en su corazón un fuego que no se apaga.

En el desierto humano de la incredulidad, del desconcierto, de la indiferencia, Juan mantiene levantada la llama de una vida nueva. El fuego que lleva dentro se le asoma en la palabra apasionada que pronuncia en las encrucijadas de los caminos. Bautiza con agua, pero prepara caminos al que bautizará con Espíritu Santo.

  • ¿Dónde están hoy los testigos del Reino, los que preparan caminos?
  • ¿Dónde están los hombres y mujeres, dispuestos a poner voz a la manera de actuar de Dios?

¿Qué tenemos que hacer?

  • Evitar lamentos y pesimismo.
  • Desconfiar de esquemas mentales que apagan la brasa que aún arde debajo de las cenizas.
  • Pedir al Espíritu capacidad de riesgo a fin de aventurarse por caminos desconocidos y correr la gran aventura que consiste en dejarse guiar y llevar por Él.
  • Abundar en el buen humor, sobre todo cuando el humo nubla, los ojos lloran, el aire falta y el fuego quema y vienen ganas de gritar pidiendo socorro.

Nuestra oración:

Te escuchamos a Ti, que vienes al encuentro.

Esperamos y confiamos.

Levantamos y cuidamos la vida.

Marana tha.

Ven, Señor Jesús.

 

TERCERA SEMANA DEL ADVIENTO: TIEMPO DE ALEGRÍA

Adviento es un tiempo de alegría, empapado por la presencia desbordante de Dios. Como cuando llueve mucho y los prados rezuman agua por todas partes. No es tiempo de lamentos, porque todo está lleno de la música de Dios y la música de Dios siempre suena a futuro y a vida nueva.

Hay razones para la alegría

  • Porque todo es gracia. «Comprendí, pues, por la gracia de Dios, que era preciso mantenerse firme en la fe y creer con no menos firmeza que todas las cosas serán para bien» (Juliana de Norwich).
  • Porque en la Iglesia hay muchos dones y carismas, entregados diariamente en gratuidad a los más pequeños de la tierra.
  • Porque hay muchas personas en tantos lugares de trabajo, a las que la monotonía no les ha agotado la vida, y acogen con su mirada, y sonríen, y aman, y acompañan.

Dios nos ofrece posibilidades en el Adviento para alargar la ternura, el consuelo, el apoyo, hasta las necesidades de los hermanos y hermanas que están cerca o lejos.

En Adviento optamos por ser:

  • Personas-puente. El puente une orillas distintas, se arriesga entrelazando sus brazos en el vacío, desafía las aguas caudalosas de los ríos. Las personas-puente, lejos de la intransigencia, tienden lazos hacia los distintos y distantes; con ellos en medio, todo es más fácil; se ejercitan diariamente creyendo que es más lo que nos une que lo que nos separa; tienen siempre a mano el diálogo para lograr que palabras, legítimamente diferentes, formen una sinfonía. Cuando alguien tiene miedo a ir a la otra orilla, ofrecen gratuitamente su apoyo.
  • Personas-fuente. La fuente es un lugar de belleza, de frescura, de fecundidad.  Las personas-fuente son una bocanada de aire fresco, tienen los oídos abiertos para escuchar las historias de los que tienen algo que decir, en torno a ellas siempre hay vida; tienen tiempo para compartir con sencillez un poco de pan y un poco de vino, una buena conversación.
  • Personas-brote. Los brotes señalan la vida donde solo parecía haber muerte. Las personas-brote llevan dentro una historia de amor, hacen sinergia con otros peregrinos de viaje para colaborar en la nueva civilización del amor, buscan respuestas a los problemas que angustian a las gentes; son una esperanza para la humanidad. Cuando alguien ha perdido toda esperanza, estas personas ofrecen constantemente la espiritualidad del brote más no del fruto, de los amaneceres más no del mediodía; cuando se termina la sabiduría humana, ofrecen palabras de vida.

Nuestra oración:

Seguimos buscando tus amores,

mañana a mañana, tarde a tarde.

La lámpara de la fe está encendida.

Te esperamos todavía.

Marana tha. Ven, Señor Jesús.

 

CUARTA SEMANA DE ADVIENTO: UN TIEMPO DE ENCUENTRO

Dios viene a tu encuentro:

  • Déjate encontrar en el silencio sorprendente de la brisa tenue. Encontrar un tiempo de silencio en el Adviento está al alcance de tu libertad.
  • Déjate encontrar en la escucha atenta del Dios que pronuncia su Palabra.
  • Déjate encontrar en las tareas de la vida cotidiana donde Dios se hace presente en el rumor del trabajo y del descanso, en el dolor y en el gozo.
  • Déjate encontrar en la oración continua del callado amor, donde Dios hace alianza contigo.
  • Déjate encontrar por El en tu corazón, donde te enamora y te llena de gozo.
  • Déjate encontrar en los rostros de los prójimos con los que cruzas en el camino.

Nuestra oración:

Con María, la mujer que abre su vida,

en pobreza y gratuidad,

para acoger a Jesús,

y se compromete en el servicio del Reino: 

Marana tha. Ven, Señor Jesús.

Leer Más »

Encuentro (Actitud de este trimestre)

El vivir “apasionados por la vida” se llama ENCUENTRO, es decir: comunidad, fraternidad, amistad… Y, como nuestras vidas están conectadas, ‘enredadas’, nos espera la vida que, entre sus muchas posibilidades, nos llevará a vivir que Dios se hace vida humana y se incorpora a nuestro caminar: imposible mayor pasión, expresada bajo el signo del abrazo, del perdón y de la paz.

Durante este trimestre en nuestra comunidad parroquial trabajamos el ENCUENTRO porque tenemos que tener presente que no somos islas, nuestras vidas están rodeadas de personas, y cada persona es una vida, única, irrepetible; y a la vez nosotros somos vida para otros compañeros.

El texto que representa este trimestre es el la visitación. María, que corre presurosa para ayudar a su prima Isabel, es un buen modelo de encuentro, de cómo tenemos que unir oración y acción; son, en el fondo, dos caras de la misma y única moneda, que es la moneda del amor y del evangelio. María e Isabel forman parte una de la vida de la otra, ambas se alegran de la dicha de la otra, son un símbolo de amor y de fraternidad entre ellas.

María sale con prontitud de su tierra hasta una ciudad de Judá que distaría unos 150 kilómetros. María era muy joven, tan sólo tendría unos 15 años y no le da pereza recorrer todo ese trayecto. Le puede más el interés y la necesidad del encuentro. Aquí se dan dos actitudes complementarias; María sale al encuentro de Isabel e Isabel la recibe con los brazos abiertos. Salir de uno mismo, de la comodidad, de tus circunstancias, genera la acogida del otro, el encuentro el conectar… Hay que arriesgarse, superar los obstáculos para poder hallar lo que buscas.

María salió de Nazaret, simplemente para ir al encuentro de su prima, para ayudar, para servir, mostrándonos el ejemplo a seguir. Del mismo modo, cada vez que visitamos a un enfermo, o a un abuelo, o a cualquier persona que necesita ayuda o consuelo, y le llevamos nuestro cariño, estamos siguiendo los pasos de María. María es la madre de la escucha, escucha atenta de Dios y escucha igualmente atenta a los acontecimientos de la vida. María, la mujer de la escucha, de la decisión, de la acción.

Jesús, el Señor, también sale a nuestro encuentro, tenemos la oportunidad de descubrir a Jesucristo como el amigo verdadero y encontrarnos con Él como dos amigos que se quieren y que juntos están felices. A veces los amigos se hablan, a veces se callan, escuchan, se miran, lo importante es estar juntos.

Resumiendo: ENCUENTRO en mayúsculas, con uno mismo, aceptándonos y queriéndonos; con el mundo en el que vivimos y con la comunidad que nos acoge y sostiene: con Jesús de Nazaret, que llama, nos hace felices y nos envía a su proyecto de Reino. Sintiéndonos acompañados y, a la vez, acompañando procesos de experiencias humanas y creyentes. Generando itinerarios de iniciación a la vida cristiana.

 

Leer Más »

Día de la Iglesia Diocesana

El Día de la Iglesia Diocesana, este año 2021, se celebra el domingo 7 de noviembre; siendo el lema: «Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo».

Ante el lema «Somos lo que tú nos ayudas a ser» se recuerda que no vivimos la fe en solitario, sino que juntos, en familia, logramos mantener una parroquia ‘apasionada por la VIDA’ y activa; que responde a la llamada de Dios. Que juntos somos Iglesia Diocesana, poniendo todo lo que somos al servicio de los otros y colaborando juntos llevamos a cabo la labor de la Iglesia. Por eso durante todo el año, aunque lo recordamos especialmente en este día, se nos pide que nos sintamos parte de ese hogar al que pertenecemos. (más…)

Leer Más »

Domund 2021

«Todo lo que hemos recibido,
todo lo que el Señor nos ha
ido concediendo, nos lo ha
regalado para que lo pongamos
en juego y se lo regalemos
gratuitamente a los demás».
(Del Mensaje del papa Francisco
para el Domund 2021)

Jóvenes como Ana, Javier, Leire, Gloria o Toni ya han comenzado a experimentar la alegría que se siente llevando el amor de Dios al mundo.
Así empieza el camino de santidad, que es una llamada para todos.

 

LA JORNADA
La Jornada Mundial de las Misiones se llama en España Domund. Se celebra el penúltimo domingo de octubre y nos recuerda que formamos parte de la familia universal de la Iglesia y que todos somos misioneros.

LEMA: Cuenta lo que has visto y oído

  • “CUENTA…”. La Buena Noticia que has experimentado no es para ser guardada: la vida de Cristo provoca un agradecimiento y una alegría que no se pueden contener. Tu testimonio de cómo el Señor ha tocado tu corazón es importante también para otros. ¡Compártelo!
  • “… LO QUE HAS VISTO Y OÍDO”. La fe te ha entrado por el oído: una vez fueron tus padres, sacerdotes, catequistas, profesores, amigos… quienes te hablaron de Dios. Luego tú has ido conociendo “en carne propia” la fuerza de su amor. Y también has visto y oído el testimonio de los misioneros: su ejemplo de entrega ha sacudido tu compromiso bautismal de ser apóstol generoso y alegre del Evangelio.

CARTEL

  • EL OJO. ¿Qué has visto tú en Cristo, en su actitud hacia ti, hacia los más frágiles, hacia toda la humanidad? Y Él, ¿a qué te ha abierto los ojos? Una mirada limpia nos hace capaces de ver la belleza del bien y de contemplar el amor de Dios actuando en tantos misioneros que expresan en sus obras la misericordia del Señor.
  • LA OREJA. Dios habla de muchas maneras, y somos testigos de que su Palabra es transformadora. Si escuchar esa Palabra te ha llevado del “nada va a cambiar” al “las cosas pueden ser diferentes”, si cada vez que has oído el testimonio de un misionero te ha hecho vibrar, tú también estás llamado a ser misionero/a de esperanza.
  • LA BOCA. Ahora cuenta lo que Jesús ha hecho contigo. Hazlo con tu alegría, tus palabras, tus gestos, tu ayuda a los misioneros y a las Iglesias nacientes. Lleva la Buena Noticia a un mundo saturado de malas noticias; haz resonar la Palabra que colma de sentido en medio de tantas palabras huecas.
  • Y… LA NARIZ. Deja que tu “olfato católico misionero” te ayude a encontrar modos de comunicar el bien, desde tu entorno más cercano, hasta el confín de la tierra.

¿POR QUÉ ES NECESARIO EL DOMUND?

  • Para explicar la labor evangelizadora que la Iglesia realiza en los territorios de misión.
  • Para dar a conocer la vida de las comunidades que constituyen las Iglesias jóvenes.
  • Para fomentar las vocaciones misioneras, así como la formación y la oración de todo el pueblo de Dios.
  • Para buscar la ayuda económica que permita sostener a las Iglesias más pobres.
  • Para dar a conocer las Obras Misionales Pontificias como instrumento del Papa para la misión.

LOS MISIONEROS NO PUEDEN DEJAR DE HABLAR DE LO QUE HAN VISTO Y OÍDO… ¿Y TÚ?

  • Tienes ojos, para ver la belleza del bien.
  • Tienes oídos, para escuchar la voz de Dios.
  • Tienes boca, para llevar la única Palabra que transforma.

Ponemos a tu disposición los Materiales para la Campaña Domund 2021 haciendo clic AQUÍ  (En estos documentos encontrarás piezas didácticas, ilustrativas, informativas…que ayudan a entender y difundir mejor el mensaje del DOMUND y también a rezar por las Misiones)

 

Leer Más »

Buscar en la web:



Acepto la Política de Privacidad