Avisos Cáritas

Celebraciones de la Semana Santa

Entramos en la Semana Santa. Durante estos días vamos a acompañar al Señor en sus últimos momentos en la tierra, y asistir a su entrega generosa por la salvación de toda la humanidad.

Los actos programados para esta semana nos facilitarán unirnos más al Señor en su Pasión, Muerte y Resurrección.

Os animamos a celebrar y participar con amor y devoción de estos santos días.

Os compartimos el horario de las celebraciones de nuestra parroquia para que viváis estos días en comunidad.

Para ver el horario completo haz cilck en la imagen ⬇⬇⬇

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Carta y peticiones de la Mesa por la Hospitalidad

Carta abierta y Peticiones de la Mesa por la Hospitalidad ante la crisis de Ucrania –
ACOGIDA DE MIGRANTES FORZOSOS Y REFUGIADOSMesa por la Hospitalidad Archidiócesis de Madrid logo

Peticiones concretas:

  1. Pisos y viviendas dispuestos para ser habitados por familias y migrantes forzosos.
  2. Otros espacios para acoger a personas refugiadas con calidad y calidez.
  3. Ayudas económicas en la cuenta: ES20 0075 7007 8306 0736 8971
  4. Personas comprometidas que de forma voluntaria quieran participar en la Hospitalidad.
  5. Que cada cual ayude a difundir esta llamada en sus ámbitos e impulse espacios de diálogo y reflexión en torno a la invitación del Papa Francisco a comprometernos con un nosotros más grande y que no haya más vallas y muros visibles e invisibles.
  6. Por último, pero no menos importante, recemos a Dios intensamente por la paz, porque como decía San Juan Crisóstomo “Nada en el mundo es más fuerte que el justo que reza”.
  7. Contacto: hospitalidad@archidiocesis.madrid

La Mesa por la Hospitalidad de la Archidiócesis de Madrid renueva su compromiso y llamada para impulsar acogida y cultura de Hospitalidad en nuestra diócesis, en nuestros barrios y ciudades.

«Todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino sólo un NOSOTROS, grande como toda la humanidad» (Papa Francisco)

De nuevo, el susurro cotidiano de las migraciones y la movilidad humana se tornan en grito y clamor cuando la guerra, la crisis humanitaria y la opresión vuelven a expulsar de sus casas a quienes nunca quisieron dejar atrás familia, trabajo, amigos, tierra y hogar. Hoy Ucrania se suma a Centroamérica, Siria y a tantos países africanos y de otras latitudes que viven el drama de la migración forzada.

En 2018 lanzamos un llamamiento para impulsar la solidaridad en nuestra diócesis, a través de una carta del Cardenal D. Carlos Osoro y un díptico explicativo del contexto de crisis de acogida vivida en nuestras calles como consecuencia de la escasez de recursos en plena ola de frío. A ello se sumó la llegada de refugiados centroamericanos y de las personas procedentes de la frontera sur o de Siria. Acto seguido, se movilizaron parroquias, la vida consagrada, entidades, algún colegio y muchos particulares. Tras dos años, podemos decir que más de 1000 personas han encontrado refugio en los recursos sencillos y generosos que mes tras mes se han ido activando. Especialmente damos las gracias al empeño de cientos de personas voluntarias y a las parroquias que, noche tras noche, siguen abriendo sus puertas. Un gran paso que ha multiplicado la sensibilidad y la hospitalidad, pero que no es suficiente.

Llamados a ser una Iglesia valiente, que mira de frente y con compasión las realidades más sufrientes, observamos el éxodo ucraniano: según ACNUR, son más de millón y medio las personas que han huido de Ucrania en búsqueda de refugio. Como todos nos tememos, la cifra seguirá aumentando cada día con cada nuevo ataque y cada nueva agresión al pueblo ucraniano. Al igual que en otros conflictos bélicos, la mayor parte de las personas buscará asilo en los países más cercanos. Sin embargo, un gran número llegará a nuestras ciudades. Muchos ya lo están haciendo, sumándose así a otros migrantes forzosos.

La Mesa por la Hospitalidad ni quiere ni debe suplir a las administraciones públicas. Pero es el momento de “ensanchar nuestra tienda” y constituirnos en una diócesis en salida, al encuentro de los que llegan huyendo de la violencia y de la opresión. Muchas personas comienzan a alzar a su voz y a ofrecer solidariamente viviendas y espacios de acogida y por ello hacemos de nuevo un llamamiento para amplificar y multiplicar la solidaridad.

Necesitamos un compromiso mayor para “acoger, proteger, promover e integrar” a las personas forzosamente desplazadas. Por eso, nos dirigimos a las parroquias, congregaciones religiosas, movimientos, familias y particulares, con las peticiones concretas que aparecen al principio.

La Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid, que está integrada por Cáritas Madridla Comunidad de Sant’Egidio MadridConfer Migraciones Madrid, la Delegación Episcopal de Movilidad Humana, Justicia y Paz Madrid,  Pueblos Unidos y Sercadefue convocada en 2015 por el cardenal Osoro para abordar la situación de los refugiados y desplazados que llaman a las puertas de Europa y dar una respuesta conjunta y coordinada desde la Iglesia madrileña.

Madrid, 7 de marzo de 2022

El documento completo puedes descargar pulsando aquí ⏩  Carta abierta y Peticiones de la Mesa por la Hospitalidad ante la crisis de Ucrania

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Nota informativa sobre la crisis de Ucrania

Cáritas diocesana de Madrid

NOTA INFORMATIVA SOBRE LA CRISIS DE UCRANIA

 

Desde Cáritas Diocesana de Madrid queremos colaborar con las familias afectadas por la guerra en Ucrania recaudando fondos que destinaremos íntegramente a apoyar esta causa. Las personas que deseen solidarizarse podrán hacerlo haciendo una donación económica a través del número de cuenta que hemos habilitado, a través del teléfono 91 548 95 80, bizum o de nuestra web.

 

Debido a las dificultades logística para hacer llegar alimentos u otro tipo de productos de primera necesidad, según nos transmiten desde Cáritas Ucrania, solo estamos recogiendo, en este momento, donaciones económicas, NO EN ESPECIE, para dar respuesta a las peticiones concretas que nos vayan realizando desde las Cáritas y el Ordinariato de los Fieles de Rito Oriental en España con los que estamos en coordinación.

ESTAS SON LAS FORMAS DE COLABORAR:

  • Un DONATIVO AHORA en la web
  • Por transferencia: ES67 0075 7007 8506 0715 0747 Concepto: UCRANIA
  • Por teléfono: 91 548 95 80
  • BIZUM 33645

 

Desde Cáritas Madrid agradecemos los innumerables mensajes de solidaridad y las oraciones por la paz, que estamos transmitiendo a las Cáritas hermanas de Ucrania y los países vecinos. Esperamos de corazón que este conflicto armando y otros tantos desplazamientos forzosos que provocan el sufrimiento de muchas personas acaben cuanto antes.

Madrid, 4 de marzo de 2022

Información completa aquí ⏩ Cáritas con Ucranía

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Cáritas con Ucrania

Caritas Internationalis subraya la urgencia de que todas las personas puedan acceder a la asistencia humanitaria, en particular los más vulnerables, y que se garantice la libertad de movimiento para quienes huyen del conflicto. “Todos estamos llamados a actuar. Lo que está ocurriendo en Ucrania está poniendo en peligro la estabilidad y la paz internacionales y, como subrayó el Santo Padre, está ‘desacreditando el derecho internacional’”.

Cáritas Diocesana de Madrid se suma a este llamado a la solidaridad

Necesitamos tu ayuda para apoyar a las familias afectadas por la guerra en Ucrania.

Las familias de UCRANIA necesitan nuestra ayuda.

¿Cómo hacerlo?

1. Una transferencia al NÚMERO DE CUENTA: 

 ES67 0075 7007 8506 0715 0747 Concepto: UCRANIA

2. Un DONATIVO AHORA

3. Por teléfono: 91 548 95 80

4. o pasándote por: Santa Hortensia, 1-B C.P. 28.002 MADRID

¡¡¡LAS FAMILIAS UCRANIANAS NECESITAN TU APOYO!!!

Para ver la información completa, HAZ CLICK EN LA IMAGEN 👇


 

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Este trimestre: llamados a CUIDAR la vida

Compartimos la reflexión que ha preparado nuestro párroco, D. José María, invitándonos a vivir este trimestre desde el cuidado:

Al comenzar este curso elegimos el lema: Apasionados por la vida”. Nosotros que confiamos en el Señor de la Vida, estamos llamados a vivirla con pasión, con entrega.

Esta actitud la traducimos este trimestre como CUIDADO de las personas, de la vida, de sus opciones específicas y vocacionales. Por eso se nos invita a “arriesgar la vida”, quien no arriesga es un perdedor, “a cuidar la vida” del planeta, de la familia, del propio corazón…, porque Dios piensa en nosotros, “apasionados por la vida”, como bálsamo para este mundo herido por tantas contradicciones y desencuentros.

Cuidar es reconocer que la vida es precaria y que hay que obrar en consecuencia. Es un acto de sensatez y de amor por el que admitimos con serenidad que somos frágiles, y que todo lo bueno que hay en nosotros también es frágil: ¿no lo es acaso la paz? ¿no lo son la sabiduría, la pureza, la justicia, la humildad? ¡Casi nos parece que ese es el sello del bien: ser débil’!

Y en efecto, si somos pobres en el bien no es porque nos hayan faltado bienes, sino porque los hemos perdido. Aprender a cuidar es entontes un acto de gratitud a Dios y a quienes nos hacen bien. Es también una actitud de misericordia; es como la raíz del amor. Y, de hecho, ¡Cuánto amamos a quienes nos han cuidado!

Cuidar supone conocer y valorar lo que somos y tenemos, y entender que el torrente del bien no puede detenerse en nosotros. No es, pues, una justificación para el egoísmo, porque cuidar no es simplemente conservar. Más bien: cuidar es lograr que cada uno y cada cosa alcance su meta; que sea lo que puede ser, lo que está llamado a ser. Es obstinarse en dar la oportunidad al que tal vez la necesita y no la ha tenido.

¿Qué hemos de cuidar? ¿a quién tenemos que cuidar? A todo y a todos. El mundo, casa del hombre y la mujer. Y al hombre y la mujer, a cada uno de ellos. Hay que cuidar el cuerpo y su salud; el alma y su virtud, la familia, la sociedad y la justicia. Dios nos conceda participar de la tarea amorosa y apasionante que es el tratar de cuidar como cuida Dios de toda la creación, con amor de Padre.

Nos fijamos este trimestre en el icono del Buen Samaritano. La parábola del buen samaritano orienta al hombre para que la sociedad reconstruya su orden

político y social y se oriente al bien común. En ella, podemos descubrir cómo cada uno de nosotros tenemos algo de heridos, algo de los que pasan de largo, pero también algo de samaritanos.

El amor rompe aquello que nos separa, tiende puentes, nos vincula al herido. Cuando se ama, en el caído no se mira si es de aquí o de allá. Simplemente se ve que el amado esta caído. Es necesaria una sociedad que haga propia la fragilidad del excluido. Cada hombre, cada mujer, cada joven, cada adolescente, cada niño, con su actitud solidaria y atenta se acerca a la actitud del Buen samaritano. ¡Dios confía en lo mejor que cada uno tiene dentro!

Se puede rehacer una comunidad a partir de hombre y mujeres, que se hacen prójimos, que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión. Dios confía en lo mejor del espíritu humano y le alienta a que se adhiera al amor, reintegre al dolido y construya una sociedad digna de tal nombre.

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Necesitamos Voluntarios para Hogar Santa Rita y Centro de Noche

Necesitamos voluntarios para el Hogar de Santa Rita y el Centro de noche. Para más información podéis acercaros al Despacho Parroquial.

El Hogar Santa Rita, situado a la espalda de la Ermita de Santiago, es un proyecto de Cáritas que nace con la vocación de acoger a personas del entorno en situación de exclusión social y más concretamente sin hogar.
Posteriormente se abrió el Centro de Noche en Los Negrales con el objetivo inicial de cubrir la campaña de frio.

¿Qué ofrecemos a las personas sin techo?

  • Acompañamiento personal
  • Servicios de lavandería, consigna, duchas para el aseo, ordenador, cargador de teléfonos
  • Sala de estar y desayunos
  • Un ambiente familiar compartiendo momentos de ocio, risas, juegos

«En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeños, a mi lo hicisteis.»

Más información 👉🏽 sobre el Hogar Santa Rita

Más información 👉🏽 sobre el Centro de Noche

 

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Álbumes de fotos

¿Has visto las últimas fotos que se han subido a nuestro Flickr parroquial?

¡¡Pues no te las puedes perder!!

Haciendo clic en cada imagen podrás acceder a los diferentes álbumes de fotos:

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Carta del Papa a los matrimonios

CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS MATRIMONIOS
CON OCASIÓN DEL AÑO “FAMILIA AMORIS LAETITIA

Queridos esposos y esposas de todo el mundo:

Con ocasión del Año “Familia Amoris laetitia”, me acerco a ustedes para expresarles todo mi afecto y cercanía en este tiempo tan especial que estamos viviendo. Siempre he tenido presente a las familias en mis oraciones, pero más aún durante la pandemia, que ha probado duramente a todos, especialmente a los más vulnerables. El momento que estamos pasando me lleva a acercarme con humildad, cariño y acogida a cada persona, a cada matrimonio y a cada familia en las situaciones que estén experimentando.

Este contexto particular nos invita a hacer vida las palabras con las que el Señor llama a Abrahán a salir de su patria y de la casa de su padre hacia una tierra desconocida que Él mismo le mostrará (cf. Gn 12,1). También nosotros hemos vivido más que nunca la incertidumbre, la soledad, la pérdida de seres queridos y nos hemos visto impulsados a salir de nuestras seguridades, de nuestros espacios de “control”, de nuestras propias maneras de hacer las cosas, de nuestras apetencias, para atender no sólo al bien de la propia familia, sino además al de la sociedad, que también depende de nuestros comportamientos personales.

La relación con Dios nos moldea, nos acompaña y nos moviliza como personas y, en última instancia, nos ayuda a “salir de nuestra tierra”, en muchas ocasiones con cierto respeto e incluso miedo a lo desconocido, pero desde nuestra fe cristiana sabemos que no estamos solos ya que Dios está en nosotros, con nosotros y entre nosotros: en la familia, en el barrio, en el lugar de trabajo o estudio, en la ciudad que habitamos.

Como Abrahán, cada uno de los esposos sale de su tierra desde el momento en que, sintiendo la llamada al amor conyugal, decide entregarse al otro sin reservas. Así, ya el noviazgo implica salir de la propia tierra, porque supone transitar juntos el camino que conduce al matrimonio. Las distintas situaciones de la vida: el paso de los días, la llegada de los hijos, el trabajo, las enfermedades son circunstancias en las que el compromiso que adquirieron el uno con el otro hace que cada uno tenga que abandonar las propias inercias, certidumbres, zonas de confort y salir hacia la tierra que Dios les promete: ser dos en Cristo, dos en uno. Una única vida, un “nosotros” en la comunión del amor con Jesús, vivo y presente en cada momento de su existencia. Dios los acompaña, los ama incondicionalmente. ¡No están solos!

Queridos esposos, sepan que sus hijos —y especialmente los jóvenes— los observan con atención y buscan en ustedes el testimonio de un amor fuerte y confiable. «¡Qué importante es que los jóvenes vean con sus propios ojos el amor de Cristo vivo y presente en el amor de los matrimonios, que testimonian con su vida concreta que el amor para siempre es posible!» [1]. Los hijos son un regalo, siempre, cambian la historia de cada familia. Están sedientos de amor, de reconocimiento, de estima y de confianza. La paternidad y la maternidad los llaman a ser generativos para dar a sus hijos el gozo de descubrirse hijos de Dios, hijos de un Padre que ya desde el primer instante los ha amado tiernamente y los lleva de la mano cada día. Este descubrimiento puede dar a sus hijos la fe y la capacidad de confiar en Dios.

Ciertamente, educar a los hijos no es nada fácil. Pero no olvidemos que ellos también nos educan. El primer ámbito de la educación sigue siendo la familia, en los pequeños gestos que son más elocuentes que las palabras. Educar es ante todo acompañar los procesos de crecimiento, es estar presentes de muchas maneras, de tal modo que los hijos puedan contar con sus padres en todo momento. El educador es una persona que “genera” en sentido espiritual y, sobre todo, que “se juega” poniéndose en relación. Como padre y madre es importante relacionarse con sus hijos a partir de una autoridad ganada día tras día. Ellos necesitan una seguridad que los ayude a experimentar la confianza en ustedes, en la belleza de sus vidas, en la certeza de no estar nunca solos, pase lo que pase.

Por otra parte, y como ya he señalado, la conciencia de la identidad y la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad ha aumentado. Ustedes tienen la misión de transformar la sociedad con su presencia en el mundo del trabajo y hacer que se tengan en cuenta las necesidades de las familias.

También los matrimonios deben “primerear” [2] dentro de la comunidad parroquial y diocesana con sus iniciativas y su creatividad, buscando la complementariedad de los carismas y vocaciones como expresión de la comunión eclesial; en particular, los «cónyuges junto a los pastores, para caminar con otras familias, para ayudar a los más débiles, para anunciar que, también en las dificultades, Cristo se hace presente» [3].

Por tanto, los exhorto, queridos esposos, a participar en la Iglesia, especialmente en la pastoral familiar. Porque «la corresponsabilidad en la misión llama […] a los matrimonios y a los ministros ordenados, especialmente a los obispos, a cooperar de manera fecunda en el cuidado y la custodia de las Iglesias domésticas» [4]. Recuerden que la familia es la «célula básica de la sociedad» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 66). El matrimonio es realmente un proyecto de construcción de la «cultura del encuentro» (Carta enc. Fratelli tutti, 216). Es por ello que las familias tienen el desafío de tender puentes entre las generaciones para la transmisión de los valores que conforman la humanidad. Se necesita una nueva creatividad para expresar en los desafíos actuales los valores que nos constituyen como pueblo en nuestras sociedades y en la Iglesia, Pueblo de Dios.

La vocación al matrimonio es una llamada a conducir un barco incierto —pero seguro por la realidad del sacramento— en un mar a veces agitado. Cuántas veces, como los apóstoles, sienten ganas de decir o, mejor dicho, de gritar: «¡Maestro! ¿No te importa que perezcamos?» (Mc 4,38). No olvidemos que a través del sacramento del matrimonio Jesús está presente en esa barca. Él se preocupa por ustedes, permanece con ustedes en todo momento en el vaivén de la barca agitada por el mar. En otro pasaje del Evangelio, en medio de las dificultades, los discípulos ven que Jesús se acerca en medio de la tormenta y lo reciben en la barca; así también ustedes, cuando la tormenta arrecia, dejen subir a Jesús en su barca, porque cuando subió «donde estaban ellos, […] cesó el viento» (Mc 6,51). Es importante que juntos mantengan la mirada fija en Jesús. Sólo así encontrarán la paz, superarán los conflictos y encontrarán soluciones a muchos de sus problemas. No porque estos vayan a desaparecer, sino porque podrán verlos desde otra perspectiva.

Sólo abandonándose en las manos del Señor podrán vivir lo que parece imposible. El camino es reconocer la propia fragilidad y la impotencia que experimentan ante tantas situaciones que los rodean, pero al mismo tiempo tener la certeza de que de ese modo la fuerza de Cristo se manifiesta en su debilidad (cf. 2 Co 12,9). Fue justo en medio de una tormenta que los apóstoles llegaron a conocer la realeza y divinidad de Jesús, y aprendieron a confiar en Él.

A la luz de estos pasajes bíblicos, quisiera aprovechar para reflexionar sobre algunas dificultades y oportunidades que han vivido las familias en este tiempo de pandemia. Por ejemplo, aumentó el tiempo de estar juntos, y esto ha sido una oportunidad única para cultivar el diálogo en familia. Claro que esto requiere un especial ejercicio de paciencia, no es fácil estar juntos toda la jornada cuando en la misma casa se tiene que trabajar, estudiar, recrearse y descansar. Que el cansancio no les gane, que la fuerza del amor los anime para mirar más al otro —al cónyuge, a los hijos— que a la propia fatiga. Recuerden lo que les escribí en Amoris laetitia retomando el himno paulino de la caridad (cf. nn. 90-119). Pidan este don con insistencia a la Sagrada Familia, vuelvan a leer el elogio de la caridad para que sea ella la que inspire sus decisiones y acciones (cf. Rm 8,15; Ga 4,6).

De este modo, estar juntos no será una penitencia sino un refugio en medio de las tormentas. Que el hogar sea un lugar de acogida y de comprensión. Guarden en su corazón el consejo a los novios que expresé con las tres palabras: «permiso, gracias, perdón» [5]. Y cuando surja algún conflicto, «nunca terminar el día en familia sin hacer las paces» [6]. No se avergüencen de arrodillarse juntos ante Jesús en la Eucaristía para encontrar momentos de paz y una mirada mutua hecha de ternura y bondad. O de tomar la mano del otro, cuando esté un poco enojado, para arrancarle una sonrisa cómplice. Hacer quizás una breve oración, recitada en voz alta juntos, antes de dormirse por la noche, con Jesús presente entre ustedes.

Sin embargo, para algunos matrimonios la convivencia a la que se han visto forzados durante la cuarentena ha sido especialmente difícil. Los problemas que ya existían se agravaron, generando conflictos que muchas veces se han vuelto casi insoportables. Muchos han vivido incluso la ruptura de un matrimonio que venía sobrellevando una crisis que no se supo o no se pudo superar. A estas personas también quiero expresarles mi cercanía y mi afecto.

La ruptura de una relación conyugal genera mucho sufrimiento debido a la decepción de tantas ilusiones; la falta de entendimiento provoca discusiones y heridas no fáciles de reparar. Tampoco a los hijos es posible ahorrarles el sufrimiento de ver que sus padres ya no están juntos. Aun así, no dejen de buscar ayuda para que los conflictos puedan superarse de alguna manera y no causen aún más dolor entre ustedes y a sus hijos. El Señor Jesús, en su misericordia infinita, les inspirará el modo de seguir adelante en medio de tantas dificultades y aflicciones. No dejen de invocarlo y de buscar en Él un refugio, una luz para el camino, y en la comunidad eclesial una «casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 47).

Recuerden que el perdón sana toda herida. Perdonarse mutuamente es el resultado de una decisión interior que madura en la oración, en la relación con Dios, como don que brota de la gracia con la que Cristo llena a la pareja cuando lo dejan actuar, cuando se dirigen a Él. Cristo “habita” en su matrimonio y espera que le abran sus corazones para sostenerlos con el poder de su amor, como a los discípulos en la barca. Nuestro amor humano es débil, necesita de la fuerza del amor fiel de Jesús. Con Él pueden de veras construir la «casa sobre roca» (Mt 7,24).

A este propósito, permítanme que dirija una palabra a los jóvenes que se preparan al matrimonio. Si antes de la pandemia para los novios era difícil proyectar un futuro cuando era arduo encontrar un trabajo estable, ahora aumenta aún más la situación de incerteza laboral. Por ello invito a los novios a no desanimarse, a tener la “valentía creativa” que tuvo san José, cuya memoria he querido honrar en este Año dedicado a él. Así también ustedes, cuando se trate de afrontar el camino del matrimonio, aun teniendo pocos medios, confíen siempre en la Providencia, ya que «a veces las dificultades son precisamente las que sacan a relucir recursos en cada uno de nosotros que ni siquiera pensábamos tener» (Carta ap. Patris corde, 5).No duden en apoyarse en sus propias familias y en sus amistades, en la comunidad eclesial, en la parroquia, para vivir la vida conyugal y familiar aprendiendo de aquellos que ya han transitado el camino que ustedes están comenzando.

Antes de despedirme, quiero enviar un saludo especial a los abuelos y las abuelas que durante el tiempo de aislamiento se vieron privados de ver y estar con sus nietos, a las personas mayores que sufrieron de manera aún más radical la soledad. La familia no puede prescindir de los abuelos, ellos son la memoria viviente de la humanidad, «esta memoria puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor» [7].

Que san José inspire en todas las familias la valentía creativa, tan necesaria en este cambio de época que estamos viviendo, y Nuestra Señora acompañe en sus matrimonios la gestación de la “cultura del encuentro”, tan urgente para superar las adversidades y oposiciones que oscurecen nuestro tiempo. Los numerosos desafíos no pueden robar el gozo de quienes saben que están caminando con el Señor. Vivan intensamente su vocación. No dejen que un semblante triste transforme sus rostros. Su cónyuge necesita de su sonrisa. Sus hijos necesitan de sus miradas que los alienten. Los pastores y las otras familias necesitan de su presencia y alegría: ¡la alegría que viene del Señor!

Me despido con cariño animándolos a seguir viviendo la misión que Jesús nos ha encomendado, perseverando en la oración y «en la fracción del pan» (Hch 2,42).

Y por favor, no se olviden de rezar por mí, yo lo hago todos los días por ustedes.

Fraternalmente,

Francisco

 

Roma, San Juan de Letrán, 26 de diciembre de 2021, Fiesta de la Sagrada Familia.

 


[1]  Videomensaje a los participantes en el Foro «¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia (9 junio 2021).

[2] Cfr Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24.

[3]  Videomensaje a los participantes en el Foro «¿Hasta dónde hemos llegado con Amoris laetitia (9 junio 2021).

[4]  Ibíd.

[5]  Discurso a las familias del mundo con ocasión de su peregrinación a Roma en el Año de la Fe (26 octubre 2013); cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 133.

[6] Catequesis del 13 de mayo de 2015. Cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 104.

[7] Mensaje con ocasión de la I Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores “Yo estoy contigo todos los días” (31 mayo 2021).

 

*Fuente: www.vatican.va

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Felicitación de Navidad y Horarios de misas

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;

habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló”

Is 9,2

 

Seguimos viviendo tiempos difíciles. Caminamos parapetados con nuestras mascarillas y con mucha prudencia.  Pero aún en la oscuridad, vuelve a brillar la LUZ DE DIOS como Nueva Aurora, cuando nuestro corazón está dolido por la vida y al borde de la desesperanza, como el de aquellos pastores que pasan la noche de sus días “al raso” y desamparados, como el abandono de María y José “sin techo” para el hijo entre quienes sólo miran para sí mismos. DIOS SE HACE HUMANIDAD para iluminar las sendas que conducen a la PAZ la JUSTICIA y la DIGNIDAD de todos. Él es la “estrella de Belén” que hace saltar de gozo los corazones de las personas de buena voluntad y nos invita a recorrer los caminos de la vida irradiando luz. Os envío un saludo y una cordial Felicitación a toda la comunidad parroquial de la Santísima Trinidad, que el NIÑO JESÚS os haga desbordar de alegría vuestros corazones.

¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO!

Vuestro párroco,

José Mª Crespo

Horarios de Misas de Navidad:

24 de diciembre: NOCHEBUENA

No hay misa de 9:30h

19:00h Misa vespertina de Navidad

24:00h Misa de medianoche, misa del Gallo

25 de diciembre: NAVIDAD

Misas: 10:00h, 11:00h, 12:00h, 13:00h y 20:00h

31 de diciembre: ACCIÓN DE GRACIAS

Misa de acción de gracias por el año 2021 a las 20:00h

1 de enero: SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Misas: 10:00h, 11:00h, 12:00h, 13:00h y 20:00h

6 de enero: EPIFANÍA

Misas: 10:00h, 11:00h, 12:00h, 13:00h y 20:00h

En la misa de 12:00h nos visitan los Reyes Magos

 

Felicitación de Navidad parroquial y bendición

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Concurso de Belenes

I CONCURSO DE BELENES FAMILIARES 2021

PARROQUIA SANTÍSIMA TRINIDAD

La Parroquia Santísima Trinidad de Collado Villalba convoca su primer Concurso de Belenes Domésticos 2021. El objetivo de este certamen es estimular la exposición de los belenes en el seno de los hogares, como elemento de inspiración y adoración católica en el seno de las familias y animar a perpetuar esta bella y ancestral tradición popular, presente en tantos hogares católicos a lo largo del mundo.

Pincha en la imagen para ir al álbum de fotos enviadas

PARTICIPANTES

Podrán participar todas las familias, parroquianos, vecinos y amigos que lo deseen, siempre que cumplan con las normas de participación posteriormente descritas, y teniendo en cuenta que los premios se entregan de forma presencial, no admitiéndose otra forma de entrega.

NORMAS DE PARTICIPACIÓN

Solo podrán participar belenes de inspiración cristiana, expuestos en hogares particulares, que sean propiedad o elaboración propia del participante.

El participante admite bajo su responsabilidad la autoría del belén. La Parroquia elude toda responsabilidad en caso de que las fotografías enviadas pertenezcan a belenes de terceros cuya propiedad no sea del participante.

Los participantes deberán tomar una o varias fotografías del belén, en formato apaisado (en horizontal) y enviarlas conforme se indica en el modo de participación. En ningún caso fotografías en las que aparezcan personas; el incumplimiento de esta norma supondrá la descalificación del participante.

No se admitirá ningún belén que contenga elementos o menciones ofensivas, que atenten contra el buen gusto o la moral cristiana y/o contengan mensajes de contenido político, social o ideológico de mal gusto. La organización del concurso se otorga la potestad de descalificar las participaciones que no cumplan con esta norma.

La organización del concurso podrá declarar el mismo desierto en caso de baja participación.

Las presentes normas de participación serán publicadas en la página web de la Parroquia el 5 de diciembre y permanecerán publicadas hasta la finalización del concurso.

MODO DE PARTICIPACIÓN

El concursante deberá enviar una o varias fotografías apaisadas (en horizontal), en formato digital (PNG, JPEG o similar), al correo electrónico psantisimatrinidadvillalba@gmail.com, junto con el nombre de la familia participante y un teléfono de contacto para informar previamente a los ganadores.

El nombre y teléfono de contacto son requisitos indispensables para poder participar.

No se admitirán participaciones recibidas a través de nuestras redes sociales.

No se admitirán participaciones en formato de vídeo.

PLAZO DE PARTICIPACIÓN

EL plazo de recepción de participaciones comprende desde el 5 de diciembre, a las 00.00h, hasta el 18 de diciembre de 2021, a las 23.59h. Para la correcta ejecución del concurso, no se admitirán participaciones recibidas fuera de plazo.

RESOLUCIÓN DEL CONCURSO

El 19 de diciembre, un jurado compuesto por miembros del equipo de Comunicación de la Parroquia elegirá los 3 mejores participantes, en función de su originalidad, calidad artística e inspiración católica.

Los 3 belenes finalistas serán publicados en los perfiles de la parroquia en Facebook, Instagram y Twitter el día 20 de diciembre, junto con el nombre de la familia participante.

El belén ganador será aquel cuya publicación acumule más likes en la suma de las tres redes sociales mencionadas, a las 23.59h del 23 de diciembre. Para este fin, no se contabilizarán otras interacciones como comentarios o compartidos, ni publicaciones en perfiles distintos a los propios de la parroquia.

El 24 de diciembre se publicarán en dichas redes sociales, así como en la página web de la parroquia, el nombre y fotografía del belén ganador.

PREMIOS

El premio para el belén ganador será una espléndida y surtida cesta de navidad.

La entrega de premios se realizará de forma presencial en la misa de las 13h del domingo, 26 de diciembre, no admitiéndose otra forma de entrega.

El premio no podrá ser canjeado por su importe en metálico ni por otro premio similar.

DERECHOS

Los participantes aceptan, por el hecho de participar, que la fotografía de su belén sea publicada en la página web de la parroquia (https://psantisimatrinidad.archimadrid.es), así como en Instagram y Facebook en formato de story. Estas publicaciones no contendrán ningún dato que permita la identificación personal del participante.

Así mismo, los participantes aceptan que, en caso de ser finalista, la fotografía de su belén sea publicada en la página web y perfiles en Facebook, Instagram y Twitter de la parroquia, junto con el nombre de la familia que lo ha elaborado.

 

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