Hoy lunes 26 de octubre, a las 20:00h, tenemos la oración on-line del Grupo de Fe Cristo Roto.
El vídeo estará disponible a partir de las 19:00h y se puede seguir en el siguiente enlace: https://youtu.be/j6BcCMivXIc
¡Os esperamos!
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El vídeo estará disponible a partir de las 19:00h y se puede seguir en el siguiente enlace: https://youtu.be/j6BcCMivXIc
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Leer Más »El sábado 31 de octubre tenemos la misa en el Cementerio de Parque la Coruña a las 16:30, en conmemoración de los fieles difuntos.
Este año, el sábado 31 de octubre, celebraremos con todos los niños Holywins (que significa: La santidad vence). Lo nuestro es celebrar la santidad, no los demonios ni brujas. Invitamos a todos los niños a que vengan vestidos de santos. Pueden venir con un traje de algún santo o con el nombre de un santo en un cartel. Además, habrá sorpresas para los niños que participen. Dará inicio con la eucaristía a las 19:00 y, al finalizar la misa, tenemos la actividad con los niños aquí en el templo.
Las misas del lunes 2 de noviembre, Conmemoración de los fieles difuntos, serán a las 9:30 y a las 19:00.
El martes 3 de noviembre tenemos la formación parroquial. Continuación del tema: Retos y desafíos de la IA. Despachos parroquiales, 19:45.
El sábado 7 de noviembre continuamos con la formación: Espiritualidad litúrgica. Salones parroquiales, 10:30. Tema: Del culto a la liturgia. Impartido por el P. Luis Murillo.
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No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.
Y hablando y oyendo fue como el grupo de 4º de juveniles y de adultos se reunieron en torno a Dios preparándose para el sacramento de la confirmación que recibirán el próximo 17 de octubre en nuestra parroquia.
El encuentro tuvo lugar en la casa de Cáritas en Cercedilla donde este grupo pudo disfrutar de un día en el que bajar el volumen de los problemas cotidianos y preparar el corazón para lo que está por venir.
El lema de este año “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído” Hechos 4:20, no responde simplemente a un deseo rápido de enmarcar esta gran fecha, sino que nace de los frutos de este día de recogimiento y discernimiento sobre el gran paso que, cada confirmando, está a punto de adquirir con Dios, la Iglesia y nuestra comunidad.
Un día así estuvo servido de todo aquello que nos acerca a Dios: oración, experiencias en grupo pero, sobre todo, de momentos de silencio en los que cada uno nos pudimos acercar de forma personal a Él, recordar todo este camino que nos llevado a este momento y examinar nuestra conciencia para abrirnos sin ningún temor al plan de Dios.
Algo que también nos marcó fue la eucaristía. Por supuesto que un día así no tiene sentido si no le ponemos a Él presente en el centro de todos nosotros y, de la mano del P. Adrián, pudimos disfrutar y recordar que “nuestros nombres están inscritos en el cielo.”
Os pedimos que todos como comunidad recemos por los catecúmenos que están a punto de recibir el sacramento de la confirmación y también os agradecemos a todos vosotros que de un modo u otro nos sostenéis en la oración.
En definitiva, gracias Dios por seguir haciendo esto posible.
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Continúa la inscripción de Catequesis: primera comunión, confirmación, post-comunión y catequesis de adultos. Horario de Despacho parroquial. Lunes miércoles y viernes de 19,30-20,30.
Necesitamos voluntarios para el grupo Educa. Para ayudar a niños de 6 a 8 años, en sus tareas de aprendizaje. Voluntariado: martes y jueves 16:00 a 18.00. Quienes deseen prestar este servicio tan valioso, contactar con nosotros y dejar sus datos.
Este martes 20 de octubre a las 19.45 en los salones parroquiales, iniciamos con la formación parroquial: Tema: “Desvelando el proyecto de la IA”. Desafíos y riesgos. Impartido por Montse Martín Teóloga e Historiadora.
Tenéis en la mesilla del fondo, la información sobre la formación parroquial: Tanto de Espiritualidad litúrgica, como la formación de los martes.
El grupo de duelo, para personas que han perdido un ser querido y desean elaborar el duelo. Pueden anotarse en la sacristía o hablar con uno de los sacerdotes. Iniciará el día lunes 9 de noviembre de 18.30-20.30.
Además, iniciamos una formación sobre Espiritualidad litúrgica. Un sábado al mes. De 10,30-12.30. Dará inicio el sábado 10 de Octubre. Tenéis la información en la mesita de entrada al templo.
Este año, el sábado 31 de Octubre: Celebraremos con todos los niños: Hollywings. es decir, que los niños vengan vestidos de santos. (Lo nuestro es celebrar los santos no los demonios ni brujas). Dará inicio con la eucaristía a las 19.00 y al finalizar la misa tenemos la actividad con los niños aquí en el templo. Pueden venir con un traje de algún santo, o con el nombre de un santo en un cartel. Además, habrá sorpresas para los niños que participen.
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Este sábado el grupo de Fe Cristo Roto ha realizado una pequeña excursión para celebrar su reunión de inicio de curso, y ha querido compartir con la comunidad parroquial su experiencia.
«Muchísimas gracias por tanto Señor… hemos vivido un día muy especial en un sitio maravilloso, Boca del Asno. Nos reunimos para programar el curso de nuestro grupo, e informar sobre el consejo pastoral. La mañana llena del espíritu sanador del samaritano, una celebración de las reflexiones del Papá León XIV buenas viandas disfrutadas y degustadas con alegría que nos dieron la energía para dar un precioso paseo y encuentro con las cristalinas aguas del Eresma antes de volver al trabajo… Fue un tiempo de convivencia y de mucho calor fraternal»
Dejamos unas fotos de su día.
Compartimos: ‘Orar con la Palabra’
Cada Domingo, compartimos una oración espontánea que surge desde lo que la Palabra de Dios nos inspira; la compartimos por si deseas utilizarla en tu oración.

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Ante la gravedad de los incendios forestales que están afectando a la Comunidad de Madrid y a otros lugares de España, nuestro arzobispo, el cardenal José Cobo, ha dirigido una petición a las parroquias y comunidades de nuestra provincia eclesiástica para que nos unamos en oración por todas las personas que están viviendo sus consecuencias. (más…)
Leer Más »La Iglesia celebrará el domingo 26 de julio la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores con el lema «Yo no te olvidaré» (Is 49,15), elegido por el Papa León XIV. La celebración, en la memoria de los santos Joaquín y Ana, invita a las familias, parroquias y comunidades a reconocer a los mayores como una bendición y a llevar consuelo a quienes viven solos o se sienten olvidados.
«Yo no te olvidaré»: la memoria que nos sostiene
Hay una imagen que muchos llevamos guardada sin darnos cuenta, la de una mano arrugada que sostenía la nuestra mientras aprendíamos a persignarnos, o la de una voz cansada que repetía cada noche las mismas oraciones hasta que se nos quedaron grabadas para siempre. Cuando la Iglesia celebra este 26 de julio a San Joaquín y Santa Ana, los abuelos de Jesús, está celebrando en realidad algo que todos reconocemos en nuestra propia historia, porque casi ningún camino de fe empieza solos, casi siempre hay alguien mayor que nos lo entrega ya masticado, ya vivido, ya convertido en costumbre amorosa antes de que nosotros supiéramos ponerle nombre.
La fe que se aprende en el regazo
Este año la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores nos regala una frase que suena a promesa antigua y a la vez muy actual, «yo no te olvidaré», tomada del profeta Isaías. Y pensando en ella me viene a la cabeza que quizá esa es justamente la misión silenciosa que muchos abuelos han cumplido durante toda su vida sin saber que la estaban cumpliendo, no dejar que se olvide lo esencial, sostener la memoria de la fe cuando todo alrededor invita a la prisa y al olvido. La fe que muchos llevamos dentro tiene ese origen, esas tardes de rosario compartido, esas historias del Evangelio contadas como si fueran cuentos de familia.
Rostros concretos en nuestra parroquia
En nuestra parroquia esto tiene rostros muy concretos, tiene el rostro de quienes forman parte de Vida Ascendente y siguen queriendo aprender, orar y compartir la Palabra aunque ya hayan vivido más años de los que les quedan por vivir. Tiene el rostro de tantas personas mayores que dedican su tiempo a la pastoral de la salud, visitando enfermos, acompañando a quienes están solos, llevando la Eucaristía a quien ya no puede venir a buscarla. Y tiene también el rostro de aquellos que cada año se suman con ilusión a los juegos intergeneracionales que organiza la cofradía de Santiago, dejando que sus nietos les tomen el pelo mientras juegan, construyendo sin darse cuenta ese puente entre generaciones que tanta falta nos hace hoy.
Una fidelidad que ya no necesita demostrar nada
Y luego está esa presencia constante en la misa de cada domingo, esas filas siempre llenas de canas, esa fidelidad tranquila que ya no necesita demostrar nada porque lleva toda una vida demostrándolo. A veces creo que no somos del todo conscientes de lo que significa que la fe de un niño haya nacido casi siempre en el regazo de un abuelo. Por eso este día no es solo un homenaje bonito, es también un examen de conciencia para toda la Iglesia, porque una comunidad que deja de mirar a sus mayores como parte viva de su presente está perdiendo, sin saberlo, una de sus raíces más fuertes.
Una promesa que seguimos haciendo nuestra
Que este 26 de julio nos sirva para decirles, con la misma ternura con que Dios se lo dice a su pueblo, que no los olvidamos, que su fe sigue siendo semilla en la nuestra, y que la Iglesia los sigue necesitando tanto como el primer día.
Leer: MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV PARA LA VI JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES
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El sábado 18 comenzamos el día con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, un día más después de rezar nos vamos a despertar a los niños.
A continuación, levantamos a los niños y comenzamos el día con la oración de la mañana.
Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día con pan, galletas y colacao.
Después del desayuno y recoger, seguimos limpiando las zonas de la casa.
Después nos juntamos por los grupos de catequesis y estuvimos viendo el valor de la Fortaleza, además vimos la diferencia entre valentía y fortaleza que a veces nos cuesta un poco y lo hicimos a través de diferentes ejemplos para que diferenciasen, además estuvimos hablando también de cómo en diferentes momentos de la vida de María ella tuvo fortaleza, por ejemplo en la huida de Egipto, cuando Jesús se perdió en el templo, y por supuesto en la Pasión y muerte de Jesús.
Después de la catequesis ha venido de nuevo el Padre Óscar, párroco de Navas para celebrar con nosotros la eucaristía y como era el último día, le hemos agradecido su disposición estos días.
A continuación nos fuimos al comedor donde Enrique, el cocinero, nos había preparado una deliciosa comida un día más.
Después de comer y como ya era nuestro penúltimo día, aprovechamos y comenzamos a hacer nuestras maletas para el domingo tener más tiempo para recoger todo bien.
Cuándo fueron acabando, unos estuvieron jugando, otros descansando, etc.
Después de esto, dividimos a los niños en diferentes grupos para que cada grupo (incluido el de monitores) pensarán y disfraz con bolsas de basura y pinturas, y después tendrían que presentarlo a los grupos, este momento de la tarde fue más tranquilo pero muy divertido también, hicimos un pequeño descanso para merendar y reponer fuerzas para lo que quedaba.
Tras la merienda, terminamos nuestros disfraces y teníamos que presentarlo delante de todos los compañeros con un jurado muy muy exigente (los monitores) la verdad es que fue un momento muy divertido donde nos reímos mucho, además los monitores hicieron una actuación muy divertida también, haciendo un disfraz de avestruz.
Después de esta actividad no fuimos a las duchas y bajamos para bailar antes de la cena.
La última noche no podía tener una cena que no fuera especial, por ello tuvimos una super hamburguesa con patatas fritas y de postre un helado bien rico.
Tras la cena llegó una de las veladas más esperadas, la fiesta. En ella bailamos, reímos, tomamos chuches, patateo variado y hubo mucho, mucho, baile.
Tras la fiesta, nos tocaba volver a la calma y que mejor manera de hacerlo que con una oración de acción de gracias por todo lo vivido en el campamento, por ello nos pusimos en círculo, cerrando los ojos y pensando porque queríamos agradecer a Dios, la verdad que fue un momento emotivo ya que para algunos de ellos es su último campamento con postcomunión.
Tras la oración, nos fuimos a descansar que al día siguiente nos tocaba madrugar mucho más por ser el último día.
¡Seguimos con la aventura!
Nos levantamos muy pronto, terminamos de guardar nuestras cosas en la maleta y nos bajamos abajo, allí dejamos todo colocado para irnos a nuestra última oración del campamento, donde agradecimos todo lo vivido y por tener tan presente a María, nuestra madre.
Después fuimos a desayunar, y por último vez nos fuimos a limpiar la casa, por diferentes grupos juntos a los monitores estuvimos ayudando y dejando todo mejor de lo que lo habíamos encontrado.
Cómo íbamos tan bien de tiempo, en lo que esperábamos la llegada del autobús, los niños estuvieron firmándose en el libro como recuerdo.
La llegada del autobús, nos colocamos en fila y con todas nuestras cosas nos montamos, fue un viaje divertido donde algunos se quedaron dormidos y otros fueron cantando.
Llegamos a la plaza de la estación, bajamos todas nuestras cosas, agradecimos al autobusero su viaje y nos fuimos todos juntos a los salones parroquiales, allí dejamos las cosas y antes de subir a misa, nos dio tiempo a ensayar algunas canciones que íbamos a cantar.
Subimos al templo para participar en la Eucaristía con la comunidad, nuestro párroco D. Luis celebró y D. Adrián concelebró. Cantamos la canción del campamento todos juntos, al finalizar y darnos la bendición, nos quedamos las familias, los niños para hacerles entrega de un diploma con todas las virtudes que trabajamos con María en estos días, además un pequeño Rosario para que puedan rezarlo con sus familias y una pulsera de tela con la oración del Ave María.
Tras esto nos despedimos todos, bajamos a por nuestras maletas y entre abrazos y lloros nos fuimos a descansar.
Gracias un año más a Dios por todos sus dones al permitirnos vivir esta experiencia, a la buena madre, la Virgen María, quien también nos cuida y a los monitores por su tiempo, esfuerzo, entrega hacía los niños, por los valores que intentamos transmitirles a los niños, gracias también a nuestro cocinero, al párroco de Navas, a las familias por su confianza en nosotros y gracias a la comunidad parroquial (sacerdotes y feligreses) por su oración y acompañamiento espiritual.
Hasta el próximo campamento
Puedes ver algunas fotos en:
¿Sabes que en nuestro instagram también puedes encontrar algún reel?: @santisimatrinidadvillalba
Por si te perdiste lo anterior:
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En la solemnidad de Santiago Apóstol queremos volver la mirada hacia quien es patrono de esta tierra y hacerlo desde una luz profundamente cristiana: la de la Santísima Trinidad. Contemplar a Santiago desde el misterio trinitario nos ayuda a descubrir que la comunión pertenece al corazón mismo de Dios y que la Iglesia está llamada a reflejar esa misma vida en medio del mundo.
La fe nunca ha sido una experiencia reservada al ámbito privado. Dios llama a cada persona por su nombre, pero la convoca siempre para formar un pueblo. Por eso la vida cristiana encuentra su expresión más auténtica en la comunidad, se fortalece en la fraternidad y alcanza su plenitud cuando se convierte en misión.
Todo comienza a orillas del lago de Galilea. Jesús pasa junto a dos hermanos que remiendan sus redes. Son Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, pescadores de profesión. El Señor fija en ellos su mirada, los llama y ellos, dejando las redes y a su padre en la barca, lo siguen (Mc 1,19-20).
A primera vista podría parecer una escena sencilla. Sin embargo, en ella se revela uno de los rasgos más profundos de la vida cristiana. La iniciativa siempre pertenece a Dios. Santiago no emprende un camino nacido de un proyecto personal; responde a una llamada que lo precede y que transforma por completo su existencia.
La Santísima Trinidad ilumina este acontecimiento. El Padre vive eternamente entregándose al Hijo; el Hijo acoge plenamente ese amor y se devuelve al Padre en una comunión perfecta; el Espíritu Santo es el Amor personal que une al Padre y al Hijo y hace participar de esa misma vida a toda la humanidad. Dios es comunión porque Dios es amor.
La Iglesia nace precisamente de esa comunión. No surge de un grupo de personas que comparten unas ideas o unos intereses comunes. Existe porque Cristo continúa llamando, reuniendo y enviando a quienes escucha pronunciar su nombre con disponibilidad. Como recuerda san Pablo, fuimos elegidos en Cristo antes de la creación del mundo (Ef 1,4), y esa elección sigue haciéndose presente cada vez que alguien descubre que el Señor también pasa por su vida.
Cuando comprendemos esta verdad cambia nuestra manera de mirar la comunidad. Cada persona que cruza el umbral de la parroquia, cada niño que comienza la catequesis, cada familia que pide el bautismo para sus hijos, cada anciano que llega lentamente a la celebración, forma parte de una historia de salvación que Dios ha comenzado mucho antes de que nosotros la percibamos.
La comunidad cristiana está llamada a convertirse en un lugar donde todos encuentren un hogar. Una acogida sincera al recién llegado, una conversación con quien permanece solo después de la Eucaristía, una invitación a participar en la vida parroquial o un gesto de cercanía hacia quien regresa después de muchos años pueden expresar de manera sencilla la comunión que Dios ofrece a todos sus hijos.
La llamada constituye únicamente el comienzo del camino. Aprender a vivir como hermanos requiere un proceso de conversión que dura toda la vida.
El Evangelio presenta a Santiago con admirable realismo. En una ocasión, él y su hermano Juan piden a Jesús ocupar los primeros puestos en su Reino (Mc 10,35-40). El Maestro aprovecha aquella petición para recordar que la verdadera grandeza se manifiesta en el servicio y en la entrega de la propia vida.
La fraternidad cristiana se construye precisamente ahí, en el espacio donde las ambiciones personales dejan paso al bien común, donde el perdón supera las heridas y donde la paciencia sostiene el crecimiento de todos.
También aquí la Trinidad ofrece el modelo perfecto. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven en una comunión donde todo es don recíproco, entrega confiada y amor fecundo. Esa vida divina inspira el modo en que las comunidades cristianas están llamadas a relacionarse entre sí.
Cada día encontramos ocasiones concretas para hacer visible esa fraternidad. Se expresa cuando alguien visita al enfermo que permanece en casa, cuando los miembros de la cofradía comparten con generosidad el trabajo que exige preparar la fiesta, cuando varias familias colaboran en la catequesis de los niños, cuando un vecino se interesa por quien atraviesa un momento de soledad o cuando una palabra serena consigue devolver la paz allí donde había surgido una diferencia.
Estos gestos rara vez ocupan un lugar destacado ante los ojos del mundo. Sin embargo, constituyen el entramado silencioso que mantiene viva la comunión de la Iglesia.
Santiago aprendió este camino junto a Jesús. Aquel deseo inicial de ocupar un lugar de privilegio fue transformándose poco a poco en disponibilidad para servir. La convivencia cotidiana, las correcciones del Maestro y el paso de los años hicieron madurar su corazón hasta convertirlo en un auténtico discípulo.
Cada comunidad recorre hoy ese mismo itinerario. La comunión crece cuando elegimos comprender antes que juzgar, colaborar antes que competir y permanecer unidos incluso en medio de las dificultades.
Toda comunión auténtica lleva en sí misma un dinamismo de apertura. El amor recibido siempre busca comunicarse.
La tradición recuerda a Santiago anunciando el Evangelio hasta los confines del mundo conocido. Su camino culminó con el martirio, convirtiéndose en el primer apóstol que entregó la vida por Cristo, como narran los Hechos de los Apóstoles (Hch 12,2). Aquella muerte constituye el sello definitivo de una existencia plenamente entregada al Señor.
La misión encuentra igualmente su origen en la vida de la Trinidad. El Padre envía al Hijo para la salvación del mundo; el Hijo resucitado envía a sus discípulos; el Espíritu Santo sostiene la misión de la Iglesia y fortalece el corazón de quienes anuncian el Evangelio.
Por eso la misión comienza mucho antes de emprender un viaje. Empieza allí donde una vida transformada por Cristo se convierte en testimonio para quienes la contemplan.
Sucede cuando un joven comparte con sencillez la razón de su esperanza entre sus amigos; cuando una familia abre las puertas de su casa a quien atraviesa un momento difícil; cuando los catequistas transmiten la fe con alegría; cuando la parroquia mantiene abiertas sus puertas para acoger a quienes buscan a Dios con preguntas que todavía no saben expresar.
La fiesta de Santiago también puede convertirse en una ocasión privilegiada para vivir esa misión. Una invitación personal a participar en la celebración, una visita a quienes no han podido acudir por enfermedad, una conversación con quien hace tiempo que se alejó de la comunidad o un gesto de cercanía hacia quien se acerca por primera vez pueden convertirse en el comienzo de un encuentro con Cristo.
Santiago no pasó a la historia por la brillantez de sus discursos ni por la profundidad de sus escritos. Su grandeza nació de haber permitido que el Señor transformara completamente su vida. Esa transformación continúa siendo posible para cada uno de nosotros.
Al celebrar su fiesta podemos guardar en el corazón tres verbos que resumen el camino del discípulo: acoger la llamada de Dios que siempre toma la iniciativa; compartir la vida con los hermanos mediante una fraternidad paciente y generosa; salir al encuentro de los demás llevando con alegría el Evangelio que hemos recibido.
Que Santiago Apóstol interceda por esta parroquia, por la cofradía y por todo nuestro pueblo, para que cada día reflejemos con mayor fidelidad la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, convirtiéndonos en un signo visible de una Iglesia que vive unida en el amor de Dios.
Padre santo, que nos has llamado a formar un solo pueblo en la comunión de tu amor eterno, te damos gracias por el testimonio de Santiago, apóstol fiel y testigo valiente del Evangelio.
Haz que permanezcamos abiertos a tu llamada, unidos en una fraternidad sincera y disponibles para anunciar a Cristo con nuestra vida. Que, fortalecidos por tu Espíritu, sepamos servir con humildad, amar con generosidad y dar testimonio de la esperanza que hemos recibido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Grupo Comunicación Parroquia
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