Avisos Evangelización

Camino de Santiago – 07 julio

Camino de Santiago 2026

La vida no es llegar… es aprender a caminar

Martes 7 de julio

Sexta y última etapa del Camino de Santiago.  Hoy hemos empezado el día entre nerviosos, con ganas de llegar, cansados pero ilusionados, así hemos comenzado la etapa. El día amaneció nublado pero fue bueno para caminar más rápido.  Paramos a rezar Laudes en comunión con la Iglesia y continuamos caminando hasta el Monte do Gozo, allí ya podíamos contemplar la catedral a lo lejos y lo cerca que estábamos de llegar a nuestra meta.

Y llegó!!!! Llegamos a Santiago!!!! No se puede describir con palabras lo que se siente en el corazón en estos momentos cuando entramos todos de la mano cantando nuestra canción del Camino, risas, lágrimas, emociones a flor de piel, abrazos, sentir que SI de puede, que lo hemos logrado, que no estamos solos, que Dios ha hecho posible este camino. Hemos disfrutado y compartido el momento. Después de comer hemos vuelto a la Plaza del Obradoiro a disfrutar de un rato libre por Santiago y de vuelta al albergue hemos celebrado una Eucaristía de cierre del camino, donde el P. Adrián nos hablaba de  la compasión con los más necesitados y de nuestro compromiso a partir de hoy con este Camino, ahora nos toca llevarlo a nuestro día a día. Ha sido una bonita manera de celebrar juntos la Eucaristía y sentir la comunidad que se ha ido creando a lo largo de estas semanas.

Al terminar la cena, nos hemos reunido en el jardín para tener nuestro momento de oración, compartiendo que me llevo del Camino y de que doy gracias a Dios en este camino.

Ha sido un momento inolvidable, cargado de mucha emoción, de sinceridad, risas y lágrimas, pero todo ello sabiendo que es Dios quien nos sostiene.

Hemos llegado a Santiago, nuestra meta del Camino pero a la vez el comienzo de algo nuevo. Este camino nos ha dejado una huella, sabiendo que nunca hemos caminado solos, que, al igual que en la vida, hemos pasado por momentos buenos y par momentos de tirar la toalla y no poder más. Pero por encima de todo, Dios ha ido dando pasos con nosotros, nos ha empujado cuando nos faltaban las fuerzas, ha vivido nuestro día a día. «Yo soy el camino y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi.» (Jn 14, 6)

Nos vamos a dormir, ha sido un día cargado de emociones….

¡Buen Camino!

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Camino de Santiago 2026 – 06 de julio

Camino de Santiago 2026
La vida no es llegar… es aprender a caminar

Lunes 6 de julio.

Quinta etapa del Camino de Santiago. Ya estamos a las puertas de Santiago, ya no queda nada para la meta que es el comienzo de algo grande.
La vida no es perfecta y eso es lo que vamos a trabajar en este día, entender que equivocarse, fallar o tener heridas es parte de la vida, que somos perfectamente imperfectos.
Comenzamos a caminar, después de nuestros ejercicios, y sobre todo, después de ponernos en las manos de Dios. Y comenzamos en silencio, como todos los días, para intentar dedicar este comienzo del día al Señor.
En la parada mañanera rezamos Laudes y reponemos fuerzas para continuar el camino.
Y llegamos a Opedrouzo, cansados pero satisfechos del logro conseguido.
Después de ducharnos, comer y descansar tenemos nuestra catequesis, esta tarde reflexionamos con la parábola del Hijo Pródigo, como el hijo menor malgasta su dinero, como a veces nosotros malgastado nuestra vida. Como aún estando lejos, el Padre, le ve, se le conmueve el corazón y sale corriendo a su encuentro. Eso es lo que hace Dios con nosotros, salir a nuestro encuentro y darnos un abrazo misericordioso.
Después de la catequesis, celebramos la Eucaristía, como todos los días, junto con los peregrinos del Camino y al albergue a cenar y hoy como día especial, hemos visto el partido de fútbol de España hasta la hora de silencio en el albergue.
Ahora si a dormir y reponer fuerzas que mañana llegamos a Santiago….
¡Buen Camino!

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Camino de Santiago – 05 julio 2026

Domingo, 05 de julio.

Cuarta etapa de nuestro Camino de Santiago, hoy de Palas de Rei a Arzua. Nos ha tocado madrugar más porque la etapa hoy era larga y un poco dura. Asi que bien temprano hemos salido del Albergue y emprendido la marcha. Al comienzo íbamos con mucha energía, aunque ya se notaba el cansancio de estos días. Las dificultades han ido surgiendo a lo largo de la mañana, muchos kilómetros, algunas cuestas, algunas bajadas, dolor de pies… pero hemos sacado las fuerzas de Dios que nos sostiene y de los hermanos que nos acompañan y lo hemos conseguido, hemos llegado a Arzúa, ayudando, compartiendo peso, tirando unos de otros, confiando en Dios, lo hemos conseguido. Ha sido una experiencia de superación.

Eso si, antes de llegar a Arzua hemos repuesto fuerzas con un rico baño en el río.

Ahora tocaba comer, una ducha, descanso y a celebrar la Eucaristía con todos los peregrinos. Después de cenar, en nuestra oración de la noche, hemos terminado una dinámica que consistía en fijarnos durante el día en la persona que nos ha tocado y descubrir una cualidad suya. Luego lo hemos puesto en común y ha sido muy bonito y muy alentador, descubrir tantos dones.

Ahora si toca dormir y reponer fuerzas, que ya no nos queda casi nada para llegar a Santiago…

¡Buen Camino!

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Camino de Santiago – 04 julio 2026

04 de julio

Tercera etapa de nuestro Camino de Santiago: de Portomarín a Palas de Rei.

Hoy hemos madrugado un poco más para afrontar una etapa algo más larga que la de ayer. Después del desayuno nos hemos puesto en marcha. Caminar exige esfuerzo, y más con la mochila a la espalda, pero sabemos que, cuando ponemos nuestro camino en manos del Señor, Él nos regala la fuerza que necesitamos para seguir adelante.

Como cada mañana, hemos hecho una parada para rezar Laudes, unirnos a la oración de toda la Iglesia y renovar las fuerzas antes de continuar la marcha. Ha sido una etapa exigente, que hemos recorrido con constancia y ánimo hasta llegar a nuestro destino: el albergue de Palas de Rei.

La catequesis de esta tarde nos ha recordado que la vida se vive en compañía. Caminamos junto a otros y descubrimos que el apoyo mutuo hace más llevaderas las cargas. Nadie llega solo a Santiago. Compartir el peso del camino nos ayuda a avanzar con esperanza.

También hemos reflexionado sobre el Evangelio de los discípulos de Emaús, contemplando cómo Jesús camina siempre a nuestro lado, acompaña nuestros pasos y fortalece los vínculos que nos sostienen. Como recuerdo de esta jornada, cada uno ha recibido una pulsera que nos invita a dar gracias por aquellas personas que han sido un verdadero regalo en nuestra vida.

Después hemos celebrado la Eucaristía del peregrino junto a tantos caminantes que, como nosotros, recorren el Camino buscando al Señor.

La jornada ha concluido con un rato de oración, donde hemos reflexionado sobre la importancia de vivir con ilusión, cultivar una sonrisa sincera y sembrar esperanza en quienes encontramos cada día.

Ahora llega el momento de descansar y recuperar fuerzas. Hemos alcanzado la mitad del Camino y mañana nos espera una nueva etapa.

¡Buen Camino!

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Camino de Santiago 2026 – 03 julio

Viernes, 3 de julio

Hoy hemos vivido la segunda etapa de nuestro Camino de Santiago, recorriendo el trayecto entre Sarria y Portomarín.

La jornada comenzó temprano. Después de un breve calentamiento, iniciamos la marcha en silencio, regalándonos un tiempo para escuchar al Señor, abrirle el corazón y dejarnos encontrar por Él en cada paso.

A mitad del camino rezamos juntos Laudes, uniéndonos a la oración de toda la Iglesia y poniendo el día en manos de Dios.

La etapa ha sido exigente y el esfuerzo se ha hecho sentir. La cercanía entre todos, el ánimo compartido y la ayuda mutua nos han permitido avanzar con alegría hasta llegar al albergue. Una buena comida, una ducha y un rato de descanso nos prepararon para seguir viviendo la jornada.

Por la tarde, la catequesis nos invitó a mirar la mochila que cada uno lleva en el corazón: aquello que forma parte de nuestra vida, las cargas, las alegrías, los recuerdos y los anhelos. También descubrimos la importancia de caminar de la mano de Dios, haciéndole presente en cada momento de nuestra vida cotidiana.

Como cada día, celebramos la Eucaristía del peregrino, dando gracias por el camino recorrido y por todo lo que el Señor sigue sembrando en nosotros. Los cantos acompañaron este momento de encuentro y fortalecieron la alegría de compartir la fe.

La jornada concluyó con la oración de la noche, donde acogimos la invitación de Jesús a seguirle con un corazón disponible y generoso, dispuesto a confiar plenamente en Él.

Ahora llega el momento de descansar y recuperar fuerzas para la próxima etapa.

¡Buen Camino!

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Camino de Santiago 2026 – 01 julio

La vida no es llegar… es aprender a caminar

Durante estos días, nuestros jóvenes de la parroquia están viviendo una experiencia muy especial: el Camino de Santiago. Queremos compartir con toda la comunidad un pequeño resumen de cada jornada, para que también podáis acompañarlos con vuestra oración. Comenzamos con el primer día de esta aventura.

Miércoles, 1 de julio

Hoy comienza esta nueva aventura del Camino de Santiago.

Ayer tuvimos una sencilla celebración de envío y bendición de los peregrinos. En ella, el P. Adrián nos recordaba que nuestra actitud determina el camino que recorremos y, en el fondo, también nuestra vida. Como escuchábamos en el Evangelio de Marcos, somos enviados por Jesús a anunciar la Buena Noticia. Solo así podremos ser peregrinos que se dejan llenar por el amor de Dios.

Después bajamos a pesar las mochilas. El equipaje es importante: llevar lo necesario y dejar atrás lo que sobra, tanto en la mochila como en la vida. Solo merece la pena cargar con aquello que nos ayuda a caminar. Y sí… hubo alguna cosilla que sacar.

El P. Luis, nuestro párroco, también quiso acompañarnos antes de la salida y nos invitó a caminar con una doble mirada: la mirada en el suelo, para descubrir el camino por el que pisamos, y la mirada en el horizonte, para no perder de vista hacia dónde nos dirigimos, encontrando a Dios y reconociendo al hermano.

Con estas palabras en el corazón y la mochila sobre los hombros, emprendimos el viaje hacia Triacastela, donde mañana comenzaremos a caminar.

La catequesis de hoy nos ha invitado a preguntarnos si vivimos como turistas o como peregrinos; en definitiva, cómo caminamos por la vida.

Hemos preparado una mochila que representa nuestro corazón. En ella hemos colocado nuestros nombres, porque Dios no ama un personaje, nos ama a cada uno por nuestro nombre.

También nos hemos propuesto dos pequeños retos para mañana: no responder de forma automática cuando alguien nos pregunte cómo estamos y contarle a Dios, en la oración, algo que llevamos dentro y que muchas veces callamos.

Después de la catequesis hemos ensayado los cantos para la Eucaristía y hemos disfrutado de un rato de tiempo libre para seguir conociéndonos.

Ahora toca cenar, recuperar fuerzas y ponernos en las manos de Dios con la oración de la noche. Queremos confiarle nuestras expectativas, nuestros miedos y nuestras ilusiones, pidiéndole que nos abra los ojos para descubrir todo lo que quiera regalarnos en este Camino.

Y ahora sí… a dormir. Mañana toca madrugar y comenzar a caminar.

¡Buen Camino!

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San Pedro y San Pablo: dos caminos, una misma Iglesia

Cada 29 de junio en la Iglesia celebramos la solemnidad de san Pedro y san Pablo, dos hombres muy distintos que, unidos por Cristo, sostienen los cimientos de nuestra fe. Esta fiesta nos recuerda que la Iglesia vive gracias al testimonio de personas reales, con una historia concreta, llamadas a entregar su vida por el Evangelio.

Pedro representa la confianza. Jesús lo eligió para una misión única: ser la roca sobre la que edificaría su Iglesia (cf. Mt 16,18). Aquel pescador impulsivo aprendió, paso a paso, que la verdadera autoridad nace del amor y del servicio. Desde Roma confirmó en la fe a los primeros cristianos hasta entregar su vida como mártir. Por eso, la Basílica de San Pedro custodia un tesoro que millones de peregrinos veneran cada año: el lugar donde la tradición cristiana sitúa la tumba del apóstol san Pedro, signo visible de la continuidad de la Iglesia desde los Apóstoles hasta nuestros días.

Pablo representa el ardor misionero. Tras encontrarse con Cristo resucitado en el camino de Damasco, toda su inteligencia, su energía y su corazón quedaron orientados al anuncio del Evangelio. Recorrió ciudades, fundó comunidades y escribió cartas que siguen iluminando la vida de la Iglesia veinte siglos después. Su existencia muestra que el encuentro con Cristo transforma la vida y abre horizontes que superan cualquier proyecto personal.

Juntos forman una imagen preciosa de la Iglesia. Pedro recuerda la unidad, la comunión y la firmeza de la fe. Pablo impulsa a salir al encuentro del mundo con valentía, creatividad y esperanza. Dos vocaciones diferentes, un mismo Señor y una única misión.

Esta solemnidad también invita a mirar nuestra propia vida. Dios sigue llamando a personas concretas, con talentos, límites e historias muy diversas. Cada vocación encuentra su lugar cuando se pone al servicio del Reino. La santidad comienza precisamente ahí: en la respuesta generosa a la llamada de Cristo, vivida en lo cotidiano.

Hoy damos gracias por san Pedro y san Pablo, columnas de la Iglesia, testigos fieles de Jesucristo y modelos para todos los cristianos. Que su intercesión fortalezca nuestra fe, renueve nuestra esperanza y avive el deseo de anunciar el Evangelio con la misma entrega que marcó sus vidas. Porque la Iglesia continúa edificándose sobre el testimonio de quienes, ayer y hoy, deciden confiar plenamente en Cristo.

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La Trinidad: el hogar para el que hemos sido creados

Una nostalgia inscrita en el corazón

Existe una experiencia que atraviesa la vida de todos los seres humanos con independencia de su historia, de su cultura o de sus circunstancias. que se manifiesta en el deseo de ser comprendidos, en la alegría que nace cuando encontramos una presencia que nos acoge, en la necesidad de compartir aquello que llevamos dentro y en la profunda satisfacción que experimentamos cuando podemos amar con libertad y sentirnos amados sin condiciones.

Cada persona conoce, de una forma u otra, esa búsqueda de comunión, la encontramos en la amistad verdadera, en el amor familiar, en la fraternidad, en la vida comunitaria y también en esa necesidad tan humana de sentir que nuestra existencia ocupa un lugar en el corazón de alguien.

La fe cristiana contempla esa realidad con una profundidad extraordinaria, ya que ese anhelo de comunión no surge por casualidad, sino que constituye una huella de nuestro origen; el corazón humano busca el encuentro porque ha sido creado a imagen de un Dios que vive eternamente en comunión.

La solemnidad de la Santísima Trinidad nos permite asomarnos precisamente a ese misterio. En el corazón mismo de Dios habita una relación infinita de amor:

  • El Padre ama al Hijo desde toda la eternidad.
  • El Hijo vive eternamente vuelto hacia el Padre en una respuesta perfecta de amor.
  • El Espíritu Santo es el Amor vivo que los une en una comunión tan plena que ninguna palabra humana consigue abarcarla por completo.

La tradición cristiana llamó perijóresis a esta inhabitación mutua de las Personas divinas. La imagen evoca una danza eterna de amor, una circulación incesante de vida en la que cada Persona existe para las otras y encuentra en esa comunión la plenitud de su ser. Cuando contemplamos la Trinidad descubrimos que la realidad última está sostenida en una comunión de amor.

El amor que quiso compartirse

La creación nace de ese amor, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no permanecen encerrados en sí mismos, la plenitud del amor posee una fecundidad que se expande y se comunica, así, el universo entero surge de ese dinamismo creador que desea compartir la vida y nuestra existencia forma parte de esa historia:

  • Cada persona ha sido querida desde siempre.
  • Cada vida posee un valor único e irrepetible.
  • Cada ser humano ocupa un lugar en el corazón de Dios antes incluso de tomar conciencia de sí mismo.

A veces vivimos preocupados por demostrar quiénes somos, por justificar nuestro valor o por alcanzar una imagen ideal de nosotros mismos; sin embargo, la Trinidad nos recuerda una verdad capaz de transformar profundamente la mirada sobre nuestra propia existencia: nuestra identidad más profunda nace del amor recibido.

Antes de cualquier éxito o fracaso, antes de cualquier reconocimiento o rechazo, existe una palabra pronunciada por Dios sobre cada uno de nosotros, una palabra que afirma nuestra dignidad y que sostiene nuestra vida.

La experiencia creyente consiste precisamente en aprender a vivir desde esa certeza.

El Padre: una fuente que nunca deja de dar vida

Cuando Jesús habla del Padre, sus palabras transmiten una confianza serena y luminosa, habla de alguien que conoce, acompaña, sostiene y cuida, habla de una presencia que permanece fiel incluso cuando el ser humano atraviesa momentos de oscuridad o de fragilidad.

El Padre representa el origen de toda vida y la fuente de todo amor.

Su presencia nos recuerda que la existencia constituye un regalo antes que una conquista. Cada amanecer, cada encuentro, cada oportunidad de comenzar de nuevo nace de esa fecundidad creadora que continúa sosteniendo el mundo.

Acoger la paternidad de Dios transforma también nuestra manera de mirar a los demás; donde nos descubrimos hijos e hijas del mismo Padre, surge una fraternidad capaz de superar fronteras, diferencias y exclusiones.

La hospitalidad encuentra aquí una de sus raíces más profundas, quien reconoce al otro como hermano aprende a abrir espacio para su presencia.

El Hijo: el amor hecho cercanía

En Jesucristo, el amor eterno de Dios entra plenamente en la historia humana.

El Hijo comparte nuestras alegrías, nuestras heridas, nuestros esfuerzos y nuestras esperanzas. Su vida revela una forma de amar que reconoce la dignidad de cada persona y que genera encuentros capaces de transformar la existencia.

Los Evangelios muestran continuamente a Jesús creando espacios de comunión, donde las personas se sienten acogidas en su presencia, los excluidos recuperan su lugar, los heridos encuentran consuelo, los pecadores descubren caminos nuevos, quienes vivían encerrados en la culpa vuelven a experimentar la posibilidad de una vida reconciliada.

Su forma de relacionarse con los demás manifiesta cómo es el corazón de Dios, cada gesto suyo revela una hospitalidad que devuelve dignidad, esperanza y sentido, por eso seguir a Cristo significa aprender a vivir según la lógica del encuentro, significa descubrir que la vida crece cuando se convierte en espacio para los demás y cuando permite que los demás encuentren también un lugar en ella.

El Espíritu Santo: la comunión que sigue creando vida

El Espíritu Santo continúa hoy la obra iniciada por el Padre y revelada en el Hijo.

Su presencia habita los procesos silenciosos de crecimiento, las reconciliaciones que parecían imposibles, los vínculos que se fortalecen, las comunidades que aprenden a caminar juntas y las personas que descubren nuevas razones para esperar.

El Espíritu genera comunión:

  • Allí donde aparecen divisiones, suscita caminos de encuentro.
  • Allí donde surge el miedo, despierta confianza.
  • Allí donde la desesperanza amenaza con imponerse, hace brotar posibilidades nuevas.

Su acción permite que el amor trinitario siga haciéndose presente en la historia concreta de hombres y mujeres de cada tiempo.

Introducidos en la vida misma de Dios

La gran noticia del cristianismo consiste en que la Trinidad no permanece distante de la humanidad, Dios nos ha creado para participar de su propia vida.

Por el bautismo hemos sido incorporados a esa corriente de amor que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. La salvación adquiere así una profundidad inmensa: participar de la comunión divina, vivir como hijos en el Hijo y dejarnos transformar por el Espíritu.

Toda auténtica experiencia de amor, de fraternidad, de acogida y de hospitalidad se convierte entonces en una anticipación de aquello para lo que hemos sido creados:

  • Cuando una persona se siente verdaderamente acogida, algo del corazón de Dios se hace visible.
  • Cuando alguien encuentra una comunidad donde puede ser él mismo sin miedo, algo de la Trinidad se vuelve tangible.
  • Cuando el cuidado vence a la indiferencia y la fraternidad supera la distancia, el amor trinitario encuentra un lugar donde manifestarse.

La solemnidad de hoy nos recuerda que la comunión constituye nuestra vocación más profunda, procedemos del amor, vivimos sostenidos por el amor y caminamos hacia la plenitud del amor.

En el centro de la realidad existe una comunión eterna que continúa llamando a cada ser humano por su nombre, allí se encuentra nuestro origen, allí se encuentra también el horizonte hacia el que se orientan nuestros deseos más hondos, nuestras búsquedas más auténticas y nuestra esperanza más profunda.

La Trinidad revela, en definitiva, que el hogar que todos anhelamos existe realmente y que Dios mismo ha querido abrirnos sus puertas para siempre.

¡Feliz día de la SAntísima Trinidad!

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Cursillo prematrimonial mayo 2026

El pasado fin de semana 22 al 24 de mayo hemos tenido el cursillo prematrimonial de las parejas de novios que quieren recibir el sacramento del matrimonio próximamente.

Comenzamos cada día con una oración con los novios con la intención que el Espíritu Santo nos acompañe y sea el verdadero protagonista durante la jornada.

Os compartimos el testimonio de tres parejas:

En el cursillo prematrimonial valoramos mucho poder conocer historias y experiencias de otros matrimonios reales. Nos gustó que no mostraran una visión perfecta o idealizada de la vida conyugal, sino una más sincera, donde también existen dificultades y retos, pero que con compromiso, comunicación y Dios como guía se puede construir una relación estable y sana. Los temas tratados nos parecieron interesantes y útiles para reflexionar sobre esta nueva etapa. También nos gustó mucho la actividad sobre el proyecto de vida familiar y las orientaciones que nos dieron para construirlo juntos más adelante. Nos llevamos varios aprendizajes y herramientas para aplicar en nuestra vida matrimonial (Guillermo y Silvia)

 

  • Nosotros llegamos al curso porque creemos en Dios y porque es obligatorio para casarse por la Iglesia. Llegamos con muchas ilusiones, pero también con dudas e inquietudes sobre qué nos iban a decir o si estábamos preparados. A través de la experiencia aportada por cada uno de los matrimonios hemos aprendido herramientas prácticas para comunicarnos mejor, resolver conflictos, fortalecer nuestra relación desde Dios y sentirnos en comunidad. Lo más valioso ha sido descubrir la importancia de conocernos en profundidad, de servirnos mutuamente y de construir un hogar con bases sólidas. Hoy nos sentimos más unidos, con las ideas más claras y emocionados por dar este paso. Recomendamos este curso a toda pareja que desee vivir un acercamiento a Dios y a la comunidad, y veréis que no estáis solos y que hay buenas personas que quieren ayudaros de manera desinteresada. (Gonzalo y María)

 

El curso intensivo prematrimonial nos ha resultado muy útil, especialmente por la experiencia y cercanía de las distintas parejas catequistas, que supieron transmitir de forma práctica y realista las ideas fundamentales para construir un matrimonio sólido y duradero.

En una sociedad en la que el porcentaje de divorcios es tan elevado, creemos que este curso aporta un gran valor al ayudar a las parejas a reflexionar, fortalecer sus bases y tomar conciencia del punto en el que se encuentran antes de dar un paso tan importante como el matrimonio.

Comenzamos el curso con buenas expectativas y, sin duda, se han cumplido.

Además, nos ha parecido especialmente interesante la importancia que se dio a que Dios forme parte activa del matrimonio y a la necesidad de cuidar también la vida espiritual en pareja. La idea de aprender a orar juntos nos pareció muy bonita y enriquecedora, ya que entendemos que puede ayudar a fortalecer la unión, la comunicación y el apoyo mutuo en los momentos importantes de la vida.

También nos ha parecido muy enriquecedor el espacio de diálogo dentro de la pareja. Como propuesta de mejora, creemos que podría aportar todavía más valor incluir dinámicas grupales entre varias parejas, donde se compartieran experiencias y reflexiones sobre los distintos temas tratados. Escuchar testimonios y puntos de vista de otras parejas podría ayudar a normalizar situaciones, aprender unos de otros y generar un ambiente aún más cercano y enriquecedor.

Asimismo, pensamos que sería positivo transmitir la importancia del trabajo personal de cada uno dentro de la relación: aprender a identificar las dificultades individuales, reconocer cómo pueden afectar a la pareja y animar a buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

Consideramos importante transmitir que acudir a terapia no debería verse como un tabú, sino como una herramienta sana y valiosa para crecer tanto individualmente como en pareja y como futuros padres.

Una pareja trabajada y sólida será también una pareja capaz de transmitir a sus hijos buenos valores, tanto espirituales como sociales.

Por último, queremos agradecer de corazón a todo el equipo su tiempo, sus ganas, su generosidad y el amor que han transmitido durante todo el fin de semana. Estamos seguros de que todo lo compartido servirá de ayuda a todas las parejas en su camino juntos. La eucaristía del último día fue especialmente preciosa y emotiva; recibir la bendición del párroco para nuestro futuro matrimonio y la entrega de los diplomas fue un momento muy especial, en el que sentimos profundamente la presencia de Dios junto a nosotros. (Daniel y Raquel)

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