Compartimos la oración de nuestro párroco: ‘Orar con la Palabra’
Leer Más »Esta semana os recordamos..
Este próximo jueves día 3, a las 20.00 h, (a continuación de la adoración eucarística), tenemos el acto penitencial comunitario en preparación para la Pascua.
El viernes 4 de abril, a las 18,15 h, tenemos el viacrucis en el templo.
Seguimos con la Campaña de leche para Cáritas. Agradecemos vuestra generosidad, trayendo litros de leche. Dejarlos en sacristía o despachos parroquiales. (durante toda la cuaresma).
Iniciaremos una Misión Parroquial. ¿En qué consiste?
- Las personas que deseen que visitemos su casa, y hagamos una celebración de la Palabra, pueden anotarse a la salida de misa, en los salones parroquiales y en la sacristía o a la salida de misa, habrá personas anotando.
- Se trata de que invitéis a amigos o vecinos a vuestra casa, el día y la hora que mejor os venga. Os llamaremos para ponernos de acuerdo en día y hora.
- Al final en las mesitas hay unos trípticos que podéis recoger con la información detallada.
La tradición: un tesoro vivo que nos sostiene en la fe
Caminando juntos… en la fe, con esperanza, desde el amor… como comunidad parroquial
Los martes del curso 2024-2025, publicaremos una entrada que podría fomentar la reflexión y el crecimiento de nuestra vida espiritual, ayudando a mantenerla viva en el día a día: (más…)
Leer Más »Tercera semana de Cuaresma: La gratuidad del perdón
El perdón que nace del amor libera, transforma y devuelve al alma su espacio sagrado.
Perdonar es abrir una puerta que parecía cerrada para siempre, es mirar con otros ojos lo que dolió y abrazar lo que aún puede nacer, es elegir amar desde la hondura, desde esa raíz donde brota la entrega desinteresada, libre de cálculos y abierta al don. El corazón que perdona se ensancha, el alma que ofrece perdón recupera su libertad y la relación, cuando acoge esa gracia, encuentra un nuevo comienzo.
Quien perdona, elige confiar en lo que aún vale, se trata de apostar por la vida en medio de las ruinas, de volver a cuidar lo que parecía marchito, de sostener lo que aún puede florecer. El perdón gratuito se da porque sí, porque el vínculo importa, porque el otro importa, porque el amor, cuando es verdadero, tiene la fuerza de empezar de nuevo.
La paciencia del amor sostiene más allá del cansancio y espera más allá del juicio.
El Evangelio nos habla de una higuera que ocupa espacio sin dar fruto, una historia que muchos habrían dado por cerrada; sin embargo, hay alguien que cree que ese árbol aún puede dar vida, y lo dice con humildad: déjala todavía, voy a cuidarla, a abonarla, a regarla, se trata de darle otra oportunidad. El amor de Dios se parece a esa voz que siempre permanece, que sostiene con ternura, que espera con paciencia, que abraza incluso el silencio y sigue latiendo en lo que aún está por florecer.
La misericordia acompaña en lo oculto, permanece incluso cuando el fruto aún no se ve. “Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan” (Sal 86, 5). La paciencia de Dios es inagotable, su compasión perdura, su ternura abraza lo pequeño, lo débil, lo inacabado.
El perdón que se ofrece con esa libertad transforma también la mirada, invita a confiar donde otros habrían cerrado puertas, invita a creer que cada persona es más que su error, más que su pasado, más que su límite; invita a reconocer que la historia se abre al futuro cuando el amor decide quedarse.
El alma que se sabe perdonada aprende a amar sin miedo.
Hay gestos que restauran sin hacer ruido, hay miradas que curan sin explicar, hay silencios que sostienen más que mil palabras. Quien ha sido acogido en su fragilidad descubre una forma nueva de vivir, solo quiere caminar desde la verdad, con sencillez, con paz.
El perdón recibido se convierte en fuente, desde ahí, brota una forma distinta de estar en el mundo, una forma que escucha, que comprende, que acompaña, una forma que no controla ni etiqueta; solo mira con compasión, solo se entrega, siembra en solitario.
“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo” (Lc 6, 36). Esa compasión nace de la experiencia de haber sido mirado con amor, nace del recuerdo de quien te levantó cuando te sentías vacío, nace de esa certeza que se graba en el alma y que dice: eres valioso, incluso en medio de tu miseria, eres digno de amor, incluso cuando no lo crees.
Que esta semana se convierta en oportunidad para regalar lo que tantas veces recibimos sin pedirlo.
Que podamos ofrecer ese perdón que libera, que repara, que da sentido, que brote en nosotros el gesto que devuelve esperanza, que nuestras palabras, incluso las más sencillas, lleven dentro la semilla de una vida nueva, que nuestra forma de mirar, de actuar, de permanecer, sea reflejo de ese Dios que siempre elige restaurar en lugar de rechazar, que el perdón que demos, como el que acojamos, se convierta en tierra buena donde la Pascua ya empieza a florecer.
Leer Más »
Orar con la Palabra – Lc 13, 1-9
Esta semana os recordamos…
El martes 25, a las 19:45, tenemos formación parroquial. Tema: Llamada a la renovación: Carta del Papa Francisco y bula del Jubileo. A cargo de P. Yoelby
El viernes 28 a las 18:15, tenemos el viacrucis en el templo.
Campaña de leche para Cáritas. Agradecemos vuestra generosidad, trayendo litros de leche. Dejadlos en sacristía o despachos parroquiales. (Durante la cuaresma)
Retiro parroquial de cuaresma, el sábado 29 de marzo lugar: Teresianas Los Negrales (c/San Pedro Poveda 2) horario: 10:00 – 19:00. Impartido por el P. Luis Murillo. Interesados anotarse en la sacristía. (Aún quedan algunas plazas)
Iniciaremos una Misión Parroquial. ¿En qué consiste?
- Las personas que deseen que visitemos su casa, y hagamos una celebración de la Palabra, pueden anotarse a la salida de misa, en los salones parroquiales y en la sacristía.
- Se trata de que invitéis a amigos o vecinos a vuestra casa, el día y la hora que mejor os venga. Os llamaremos para ponernos de acuerdo en día y hora.
- Al final de la misa os entregarán unos trípticos con la información detallada.
- Si alguno desea ser misionero, también puede hablar con el párroco o alguno de los sacerdotes para participar de la formación para los misioneros.
- Peregrinación a Santiago de Compostela por el Camino Fluvial, del 6 al 9 de junio. Inscripciones en sacristia o despacho parroquial.
- COF: lunes, miércoles y viernes, de 18h a 20h.
- Despacho parroquial: lunes miércoles y viernes, de 19:30h a 20:30h.
- Misas del Domingo: 10h, 11h, 12h 13h y 19h.
Leer Más »
San José, padre en la esperanza: un modelo para nuestros tiempos
San José y el Jubileo de la Esperanza
En este tiempo de Jubileo de la Esperanza, en el que somos llamados a renovar nuestra confianza en Dios, la figura de San José resuena con especial fuerza. En él encontramos un padre amoroso, un hombre justo y un modelo de esperanza para nuestros tiempos.
Hoy, 19 de marzo, día de San José y día del padre, es una oportunidad para volver la mirada a este hombre sencillo, pero profundamente fiel, que con su vida nos enseña que la paternidad no es solo una cuestión biológica, sino un compromiso de amor, entrega y responsabilidad.
San José, padre y custodio de la vida
San José es el hombre del silencio fecundo, aquel que, sin grandes discursos, demuestra con hechos lo que significa ser padre: ser guía, protector y testimonio de virtud. Su vida nos enseña que la paternidad va más allá de engendrar; implica custodia, sostener y dar seguridad. Actualmente ser padre puede ser un desafío, sin embargo, su ejemplo nos invita a vivir con fe y confianza en la Providencia.
San José, un testimonio de confianza en Dios
En el contexto del jubileo de la esperanza, podemos encontrar en San José un símbolo de la confianza en Dios. A pesar de las dificultades y la incertidumbre, él aceptó la misión que Dios le encomendó. Su respuesta a la llamada de Dios fue un acto de fe que transformó su vida y la de su familia. Así como él, nosotros también estamos llamados a confiar en los planes de Dios, incluso cuando no entendemos completamente el camino que se nos presenta.
El Día del Padre a la luz de San José
Hoy, al celebrar el Día del Padre, recordemos que ser padre implica también ser un reflejo del amor de Dios. San José fue un hombre que supo escuchar, que se preocupó por el bienestar de su familia y que trabajó arduamente para proveer lo necesario. Esto nos invita a todos, no solo a los padres, a ser figuras de apoyo y amor en nuestras comunidades.
Una invitación a seguir su ejemplo
En este jubileo, renovemos nuestro compromiso de ser padres y figuras de autoridad que inspiran esperanza. Que sigamos el ejemplo de San José, cultivando un hogar donde reine la fe, la esperanza y el amor. Que cada padre en nuestra comunidad se sienta animado a ser un pilar de fuerza y guía para sus hijos, y que todos juntos, como familia parroquial, construyamos un lugar donde cada persona se sienta amada y valorada.
En este día especial, pidamos la intercesión de San José para que todos los padres sean bendecidos con sabiduría y paciencia, y que podamos vivir en la esperanza que nos ofrece nuestro Señor. Que San José, fiel servidor del Señor y padre en la esperanza, nos ayude a confiar, a amar y a ser instrumentos de Dios en la vida de los demás.
Leer Más »
Cuidar nuestra salud mental: un camino de fe y esperanza
Caminando juntos… en la fe, con esperanza, desde el amor… como comunidad parroquial
Los martes del curso 2024-2025, publicaremos una entrada que podría fomentar la reflexión y el crecimiento de nuestra vida espiritual, ayudando a mantenerla viva en el día a día: (más…)
Leer Más »Segunda semana de Cuaresma: Dejarse amar
Dejarse amar: La luz que transforma
Nos cuesta dejarnos amar. Decimos que buscamos a Dios, que anhelamos su luz, pero muchas veces solo queremos el consuelo sin el camino, la certeza sin el proceso, la alegría sin la entrega. Nos gustaría quedarnos en lo extraordinario, en lo que se ve y se siente con fuerza, sin pasar por el desgaste de lo diario; y, sin embargo, el amor de Dios no es solo un destello en la cima, es un fuego que nos moldea en la llanura, en los días comunes, en la historia concreta de nuestra vida.
Eso es precisamente lo que vivieron Pedro, Santiago y Juan en el monte Tabor. Sus ojos vieron lo que el corazón apenas podía comprender: la gloria de Jesús resplandeciendo ante ellos. Y quisieron quedarse ahí. Querían prolongar la luz, aferrarse a ese instante donde todo tenía sentido; pero, Jesús no les permitió quedarse. La revelación no era para retenerla, sino para aprender a vivir en ella. Y no les quedó más remedio que bajar, volver a lo cotidiano, aprender a caminar con la certeza de que, aunque la luz no siempre fuera visible, seguía estando en lo profundo.
Dejarse amar es rendirse a la luz
Nos cuesta dejarnos amar porque el amor verdadero no se impone, sino que nos invita, y para aceptar la invitación, hay que confiar. Nos resistimos porque el amor nos expone, nos descubre en nuestra fragilidad, nos enfrenta a nuestras heridas. Aceptar que somos amados sin méritos ni condiciones nos desarma, porque nos hace renunciar a nuestras propias estrategias de control. Queremos demostrar, queremos merecer, queremos corresponder con algo que nos haga sentir dignos, y, sin embargo, Dios no nos ama por lo que hacemos, sino por quienes somos.
Pedro no entendía lo que veía, pero quería retenerlo; a nosotros nos pasa algo parecido, tampoco entendemos del todo el amor de Dios, pero queremos asegurarlo, fijarlo, merecerlo. Nos cuesta creer que no depende de nosotros, que no se gana ni se pierde, que simplemente es. Y por eso nos cuesta tanto dejarnos amar. Preferimos el esfuerzo al abandono, la autosuficiencia a la confianza, la seguridad de lo tangible a la libertad de dejarnos hacer.
Paradójicamente, la luz de Dios no se impone, se recibe. La transfiguración no fue un logro de los discípulos, sino un regalo, no fue el resultado de su fidelidad, sino la manifestación de la fidelidad de Dios. Así es su amor: nos alcanza cuando menos lo esperamos, nos ilumina sin que podamos explicarlo, nos transforma cuando, por fin, dejamos de resistirnos.
Dejarse amar es bajar de la montaña
La tentación de Pedro es la nuestra: quedarnos donde todo es claro, donde el amor no duele, donde no hay dudas ni sombras, más, la invitación de Jesús es distinta; Él nos llama a bajar, a llevar la luz a los valles donde la fe se prueba, donde la esperanza tambalea, donde el amor es más difícil porque no siempre brilla, digamos que nos llama a vivir amados, no solo a sentirnos amados.
La Cuaresma es un camino de transformación. No nos pide que fabriquemos la luz, sino que aprendamos a recibirla. No es tiempo de demostrarle nada a Dios, sino de aprender a dejarnos amar.
Tal vez nos encontramos en un momento en el que nos cuesta creer que su amor es real. Quizás hay heridas que nos hacen dudar, cicatrices que nos han endurecido, miedos que nos impiden abrir el corazón; pero, Dios no se cansa, su amor sigue llegando, sigue llamando, sigue esperando, y no para quedarse en la cima, sino para caminar con nosotros en la vida de cada día.
Dejarnos amar es atrevernos a bajar de la montaña con la certeza de que la luz no se ha ido, sino que ahora brilla dentro. Es confiar en que Dios no solo nos ilumina en los momentos de gloria, sino que nos sostiene en las sombras, nos guía en las noches, nos transforma en cada paso.
Dejarnos amar es, al final, soltar el miedo, confiar en el amor y dejar que Dios haga en nosotros su obra.
Leer Más »


