ACALARACIÓN
La Delegación Episcopal de Liturgia comunica a todas las parroquias y lugares de culto que, «al coincidir este año en el 19 de marzo el cuarto domingo de Cuaresma y la solemnidad de san José, ese día prevalecen las celebraciones de domingo de Cuaresma». «San José es trasladado al día siguiente, 20 de marzo. Sin embargo, el traslado de la solemnidad no implica el traslado del precepto. Por lo tanto, el 20 de marzo, no es día de precepto, independientemente de que este año sea festivo civilmente en nuestra archidiócesis», asevera.
SAN JOSÉ
Celebramos hoy la fiesta de San José, del que el evangelio dice que era un hombre bueno. La vida de San José es un canto a la bondad. José fue bueno con María, con la que estaba desposado, y con Jesús. Aceptó las explicaciones que Dios le dio y, llevado de su bondad, acogió a María y a Jesús, y les amó entrañablemente.
La Solemnidad de San José, el esposo de la Virgen María, es como un paréntesis pleno de alegría en medio de la Cuaresma. El padre adoptivo de Nuestro Señor Jesús es un modelo de virtudes y de modestia. La mano de José ha de ser delicada y fuerte, servicial y liberadora. José ha de cuidar de María, tan desvalida y tan sola. José ha de velar por el Niño, tan indefenso, perseguido. Asimismo, en la comunidad parroquial deberíamos cuidarnos los unos a lo otros, como si fuésemos un gran tesoro.
Es conociéndole cómo descubrimos su amor y podemos pedir su intercesión para imitar sus virtudes. Su vida y ejemplo nos enseña a vivir el evangelio.
Por eso, la fiesta de San José es un buen momento para preguntarnos por la bondad y por el lugar que ocupa en nuestra vida diaria.
SOLEMNIDAD
Celebramos su festividad el 19 de Marzo de cada año, Día de San José.
El culto a san José e generalizó en Occidente durante los siglos XIV y XV, fruto de la devoción medieval hacia la Virgen María y el Niño Jesús. En el siglo VII se convirtió en fiesta de precepto. Pío IX, en 1870, proclamó a san José patrono de la Iglesia universal, y Juan XXIII introdujo su nombre en el canon romano.
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El fin de semana, del 9 al 12 de marzo, el grupo de juveniles, junto con los catequistas y el padre César, nos hemos ido de convivencia a Los Molinos, con el lema: 



Esta cuaresma es una invitación a dejarnos “misericordear” por el Señor.

Nuestro ego suele presumir de cualidades que esconden los defectos y es cuando perdemos humildad. Por otra parte nuestra baja estima nos hace pensar que solo tenemos defectos y eso es una falsa humildad.
