Hoy hemos madrugado para ir a la Catedral a la misa del Peregrino.
Por supuesto, nada más entrar, hemos rezado ante la tumba del Apóstol Santiago, saber que fue amigo de Jesús, que vivió con Él todos los acontecimientos importantes de la vida de Jesús, nos emociona. Subimos a dar el abrazo al Apóstol y a continuación celebramos la Eucaristía. Una mañana muy entrañable, disfrutamos de un pequeño rato libre en la plaza y despedimos a una de nuestras catequistas, que han venido sus padres a por ella, con un aplauso por su resiliencia y valentía.
Y ahora sí que sí, toca subir al autobús y volver a casa.
Llegamos a Villalba y en la ermita celebramos una pequeña acción de Gracias por todo lo vivido.
Lo que al principio era un deseo… se ha convertido en un logro. Si al principio alguno dudaba de sus capacidades, posibilidades y aguante… ahora se ha visto a sí mismo que puede llegar a la meta. Cada meta es un punto de partida para la siguiente meta.
Y todo esto ha sido gracias a Dios, porque no estamos solos.
Grupo por grupo hemos salido a recoger nuestro regalo, un rosario para continuar conectando con Dios a través de la oración y la camiseta que traíamos todos puesta, que es un regalo de la Cofradía de Santiago, a la que damos las gracias de corazón.
Después de cantar, por último, día, la canción del Camino, llegan las despedidas, las lágrimas de emoción por todo lo compartido y ahora…
Toca hacer balance, repasarlo todo en el corazón y comienza nuestro verdadero camino.
Gracias a todoslos catequistas que han hecho posible este Camino, a quien nos ha ayudado con la logística, a nuestro vicario parroquial que nos ha acompañado, escuchado, ayudado… en este Camino, a la comunidad de la Santísima Trinidad que ha rezado por nosotros, a la Cofradía de Santiago…
Pero sobre todo a Dios que ha hecho posible este Camino.
Sexta y última etapa del Camino de Santiago. Hoy hemos empezado el día entre nerviosos, con ganas de llegar, cansados pero ilusionados, así hemos comenzado la etapa. El día amaneció nublado pero fue bueno para caminar más rápido. Paramos a rezar Laudes en comunión con la Iglesia y continuamos caminando hasta el Monte do Gozo, allí ya podíamos contemplar la catedral a lo lejos y lo cerca que estábamos de llegar a nuestra meta.
Y llegó!!!! Llegamos a Santiago!!!!No se puede describir con palabras lo que se siente en el corazón en estos momentos cuando entramos todos de la mano cantando nuestra canción del Camino, risas, lágrimas, emociones a flor de piel, abrazos, sentir que SI de puede, que lo hemos logrado, que no estamos solos, que Dios ha hecho posible este camino. Hemos disfrutado y compartido el momento. Después de comer hemos vuelto a la Plaza del Obradoiro a disfrutar de un rato libre por Santiago y de vuelta al albergue hemos celebrado una Eucaristía de cierre del camino, donde el P. Adrián nos hablaba de la compasión con los más necesitados y de nuestro compromiso a partir de hoy con este Camino, ahora nos toca llevarlo a nuestro día a día. Ha sido una bonita manera de celebrar juntos la Eucaristía y sentir la comunidad que se ha ido creando a lo largo de estas semanas.
Al terminar la cena, nos hemos reunido en el jardín para tener nuestro momento de oración, compartiendo que me llevo del Camino y de que doy gracias a Dios en este camino.
Ha sido un momento inolvidable, cargado de mucha emoción, de sinceridad, risas y lágrimas, pero todo ello sabiendo que es Dios quien nos sostiene.
Hemos llegado a Santiago, nuestra meta del Camino pero a la vez el comienzo de algo nuevo. Este camino nos ha dejado una huella, sabiendo que nunca hemos caminado solos, que, al igual que en la vida, hemos pasado por momentos buenos y par momentos de tirar la toalla y no poder más. Pero por encima de todo, Dios ha ido dando pasos con nosotros, nos ha empujado cuando nos faltaban las fuerzas, ha vivido nuestro día a día. «Yo soy el camino y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi.» (Jn 14, 6)
Nos vamos a dormir, ha sido un día cargado de emociones….
Camino de Santiago 2026
La vida no es llegar… es aprender a caminar
Lunes 6 de julio.
Quinta etapa del Camino de Santiago. Ya estamos a las puertas de Santiago, ya no queda nada para la meta que es el comienzo de algo grande.
La vida no es perfecta y eso es lo que vamos a trabajar en este día, entender que equivocarse, fallar o tener heridas es parte de la vida, que somos perfectamente imperfectos.
Comenzamos a caminar, después de nuestros ejercicios, y sobre todo, después de ponernos en las manos de Dios. Y comenzamos en silencio, como todos los días, para intentar dedicar este comienzo del día al Señor.
En la parada mañanera rezamos Laudes y reponemos fuerzas para continuar el camino.
Y llegamos a Opedrouzo, cansados pero satisfechos del logro conseguido.
Después de ducharnos, comer y descansar tenemos nuestra catequesis, esta tarde reflexionamos con la parábola del Hijo Pródigo, como el hijo menor malgasta su dinero, como a veces nosotros malgastado nuestra vida. Como aún estando lejos, el Padre, le ve, se le conmueve el corazón y sale corriendo a su encuentro. Eso es lo que hace Dios con nosotros, salir a nuestro encuentro y darnos un abrazo misericordioso.
Después de la catequesis, celebramos la Eucaristía, como todos los días, junto con los peregrinos del Camino y al albergue a cenar y hoy como día especial, hemos visto el partido de fútbol de España hasta la hora de silencio en el albergue.
Ahora si a dormir y reponer fuerzas que mañana llegamos a Santiago….
¡Buen Camino!
Cuarta etapa de nuestro Camino de Santiago, hoy de Palas de Rei a Arzua. Nos ha tocado madrugar más porque la etapa hoy era larga y un poco dura. Asi que bien temprano hemos salido del Albergue y emprendido la marcha. Al comienzo íbamos con mucha energía, aunque ya se notaba el cansancio de estos días. Las dificultades han ido surgiendo a lo largo de la mañana, muchos kilómetros, algunas cuestas, algunas bajadas, dolor de pies… pero hemos sacado las fuerzas de Dios que nos sostiene y de los hermanos que nos acompañan y lo hemos conseguido, hemos llegado a Arzúa, ayudando, compartiendo peso, tirando unos de otros, confiando en Dios, lo hemos conseguido. Ha sido una experiencia de superación.
Eso si, antes de llegar a Arzua hemos repuesto fuerzas con un rico baño en el río.
Ahora tocaba comer, una ducha, descanso y a celebrar la Eucaristía con todos los peregrinos. Después de cenar, en nuestra oración de la noche, hemos terminado una dinámica que consistía en fijarnos durante el día en la persona que nos ha tocado y descubrir una cualidad suya. Luego lo hemos puesto en común y ha sido muy bonito y muy alentador, descubrir tantos dones.
Ahora si toca dormir y reponer fuerzas, que ya no nos queda casi nada para llegar a Santiago…
Tercera etapa de nuestro Camino de Santiago: de Portomarín a Palas de Rei.
Hoy hemos madrugado un poco más para afrontar una etapa algo más larga que la de ayer. Después del desayuno nos hemos puesto en marcha. Caminar exige esfuerzo, y más con la mochila a la espalda, pero sabemos que, cuando ponemos nuestro camino en manos del Señor, Él nos regala la fuerza que necesitamos para seguir adelante.
Como cada mañana, hemos hecho una parada para rezar Laudes, unirnos a la oración de toda la Iglesia y renovar las fuerzas antes de continuar la marcha. Ha sido una etapa exigente, que hemos recorrido con constancia y ánimo hasta llegar a nuestro destino: el albergue de Palas de Rei.
La catequesis de esta tarde nos ha recordado que la vida se vive en compañía. Caminamos junto a otros y descubrimos que el apoyo mutuo hace más llevaderas las cargas. Nadie llega solo a Santiago. Compartir el peso del camino nos ayuda a avanzar con esperanza.
También hemos reflexionado sobre el Evangelio de los discípulos de Emaús, contemplando cómo Jesús camina siempre a nuestro lado, acompaña nuestros pasos y fortalece los vínculos que nos sostienen. Como recuerdo de esta jornada, cada uno ha recibido una pulsera que nos invita a dar gracias por aquellas personas que han sido un verdadero regalo en nuestra vida.
Después hemos celebrado la Eucaristía del peregrino junto a tantos caminantes que, como nosotros, recorren el Camino buscando al Señor.
La jornada ha concluido con un rato de oración, donde hemos reflexionado sobre la importancia de vivir con ilusión, cultivar una sonrisa sincera y sembrar esperanza en quienes encontramos cada día.
Ahora llega el momento de descansar y recuperar fuerzas. Hemos alcanzado la mitad del Camino y mañana nos espera una nueva etapa.
Hoy hemos vivido la segunda etapa de nuestro Camino de Santiago, recorriendo el trayecto entre Sarria y Portomarín.
La jornada comenzó temprano. Después de un breve calentamiento, iniciamos la marcha en silencio, regalándonos un tiempo para escuchar al Señor, abrirle el corazón y dejarnos encontrar por Él en cada paso.
A mitad del camino rezamos juntos Laudes, uniéndonos a la oración de toda la Iglesia y poniendo el día en manos de Dios.
La etapa ha sido exigente y el esfuerzo se ha hecho sentir. La cercanía entre todos, el ánimo compartido y la ayuda mutua nos han permitido avanzar con alegría hasta llegar al albergue. Una buena comida, una ducha y un rato de descanso nos prepararon para seguir viviendo la jornada.
Por la tarde, la catequesis nos invitó a mirar la mochila que cada uno lleva en el corazón: aquello que forma parte de nuestra vida, las cargas, las alegrías, los recuerdos y los anhelos. También descubrimos la importancia de caminar de la mano de Dios, haciéndole presente en cada momento de nuestra vida cotidiana.
Como cada día, celebramos la Eucaristía del peregrino, dando gracias por el camino recorrido y por todo lo que el Señor sigue sembrando en nosotros. Los cantos acompañaron este momento de encuentro y fortalecieron la alegría de compartir la fe.
La jornada concluyó con la oración de la noche, donde acogimos la invitación de Jesús a seguirle con un corazón disponible y generoso, dispuesto a confiar plenamente en Él.
Ahora llega el momento de descansar y recuperar fuerzas para la próxima etapa.
Hoy comenzamos a caminar y lo hacemos en silencio, para escuchar a Dios, escuchar la naturaleza, poder contarle a Dios aquellas cosas que me preocupan, porque hoy nuestra catequesis trata de que la vida no está bajo control. «El miedo al futuro».
Comenzamos el camino con el evangelio de San Juan, «Yo soy el camino y la verdad y la vida».Y vamos reflexionando en mi vida concreta, que significa que Jesús es el camino.
Después de caminar mas de la mitad del camino hacemos una parada para unirnos a la oración de Laudes con toda la Iglesia. Aprendemos, poco a poco como rezar Laudes.
Seguimos caminando y llegamos a Sarria, nuestro final de etapa. Una ducha merecida, comida para reponer fuerzas y un merecido descanso.
A la tarde nos reunimos para nuestra catequesis, donde comenzamos viendo los distintos tipos de turistas que hay por la vida: el que lo lleva todo controlado, el que va a la agencia de viajes para que se lo den todo hecho, el turista mochilero que se deja fluir y va donde le lleve la vida, el turista de sofá y documentales en la tele. Y nos vamos identificando con ellos. Luego aparece el peregrino, valiente para dar el primer paso, con una meta clara, libertad para decidir, confianza para acoger los imprevistos, el peregrino que busca el Reino de Dios y su justicia.
Y ese es nuestro propósito. Como simbolo nos llevamos hoy una brújula que nos recuerde siempre que es Dios quien guía nuestra vida.
Participamos en la Eucaristía del peregrino y compartimos con la comunidad nuestras canciones.
Hoy queremos cenar pronto porque juega España y vamos a apoyarla.
Ahora si, después de tanta emoción, nos ponemos en las manos de Dios y le pedimos que nos ayude a superar las dificultades del camino.
Y a dormir, que mañana nos espera un etapa un poquito más larga que la de hoy…
Durante estos días, nuestros jóvenes de la parroquia están viviendo una experiencia muy especial: el Camino de Santiago. Queremos compartir con toda la comunidad un pequeño resumen de cada jornada, para que también podáis acompañarlos con vuestra oración. Comenzamos con el primer día de esta aventura.
Miércoles, 1 de julio
Hoy comienza esta nueva aventura del Camino de Santiago.
Ayer tuvimos una sencilla celebración de envío y bendición de los peregrinos. En ella, el P. Adrián nos recordaba que nuestra actitud determina el camino que recorremos y, en el fondo, también nuestra vida. Como escuchábamos en el Evangelio de Marcos, somos enviados por Jesús a anunciar la Buena Noticia. Solo así podremos ser peregrinos que se dejan llenar por el amor de Dios.
Después bajamos a pesar las mochilas. El equipaje es importante: llevar lo necesario y dejar atrás lo que sobra, tanto en la mochila como en la vida. Solo merece la pena cargar con aquello que nos ayuda a caminar. Y sí… hubo alguna cosilla que sacar.
El P. Luis, nuestro párroco, también quiso acompañarnos antes de la salida y nos invitó a caminar con una doble mirada: la mirada en el suelo, para descubrir el camino por el que pisamos, y la mirada en el horizonte, para no perder de vista hacia dónde nos dirigimos, encontrando a Dios y reconociendo al hermano.
Con estas palabras en el corazón y la mochila sobre los hombros, emprendimos el viaje hacia Triacastela, donde mañana comenzaremos a caminar.
La catequesis de hoy nos ha invitado a preguntarnos si vivimos como turistas o como peregrinos; en definitiva, cómo caminamos por la vida.
Hemos preparado una mochila que representa nuestro corazón. En ella hemos colocado nuestros nombres, porque Dios no ama un personaje, nos ama a cada uno por nuestro nombre.
También nos hemos propuesto dos pequeños retos para mañana: no responder de forma automática cuando alguien nos pregunte cómo estamos y contarle a Dios, en la oración, algo que llevamos dentro y que muchas veces callamos.
Después de la catequesis hemos ensayado los cantos para la Eucaristía y hemos disfrutado de un rato de tiempo libre para seguir conociéndonos.
Ahora toca cenar, recuperar fuerzas y ponernos en las manos de Dios con la oración de la noche. Queremos confiarle nuestras expectativas, nuestros miedos y nuestras ilusiones, pidiéndole que nos abra los ojos para descubrir todo lo que quiera regalarnos en este Camino.
Y ahora sí… a dormir. Mañana toca madrugar y comenzar a caminar.
¡Buen Camino!
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Santiago – Parroquia Santísima Trinidad (última etapa)
Después del momento tan especial que tuvimos la noche anterior con la oración de Acción de gracias, llega el momento de compartir aquello que nos ha traído hasta Santiago, la Eucaristía y el encuentro con el Apóstol.
Nos levantamos temprano, para no perder la costumbre, después de recogerlo todo, fuimos caminando, también para no perder la costumbre, (nota para los padres: saben ir andando a los sitios y madrugar) y llegamos a la Catedral que nos había recibido el día anterior. Compartimos la Eucaristía, donde el sacerdote en su homilía nos hizo la misma pregunta que Jaime, nuestro seminarista, el primer día de catequesis (coincidencias de Dios). Y es que nos preguntaba si queríamos ser felices, quién no verdad, pero si queríamos ser felices de la mano de Dios, quién no. Poner nuestra felicidad en Aquel que la da plenamente.
Después de la Eucaristía llegaba el momento de ver con nuestros propios ojos la tumba del Apóstol Santiago, de tener delante los restos de un amigo de Jesús, que emoción saber que vivió con Jesús, como nos decía un sacerdote de uno de los días pasados. Que compartió con Él milagros, parábolas, su muerte y su Resurrección. Abrazar al Santo y dejar nuestras intenciones, aquellas personas por las que hacíamos este camino, nuestras intenciones, nuestro dolor, nuestras alegrías…. Ha sido un momento muy emocionante. Ya ahora toca regresar, con pena por todo lo vivido, han sido siete días de momentos intensos, de ponernos a prueba, de poder conseguir lo que creíamos a veces imposible, de ver a Dios en el rostro de todos los que hemos compartido Camino.
Llegábamos a nuestra Iglesia de la Santísima Trinidad y entrábamos como lo hicimos en Santiago, de la mano y cantando, dando testimonio de nuestra Fe. Y en esta pequeña acción de Gracias, dábamos gracias a Dios por todos y cada uno de los jóvenes que han hecho este Camino (teniendo presentes a los que no pudieron a última hora venir) por su encuentro con Dios, que sea para ellos Guía y luz en su camino.
También dábamos gracias por el equipo de Catequistas, han dado su testimonio de que son testigos del Evangelio porque han hecho suya la frase «en todo amar y servir», gracias a su dedicación, esfuerzo y sobre todo a su testimonio de Fe, ha sido posible este Camino. También dar gracias a Jaime, seminarista de la diócesis, porque es un ejemplo vivo de servicio, porque su testimonio ha llegado a los chicos de una manera muy especial. Dar las gracias al P. Alejandro por su testimonio y por hacer presente a Dios en todos los momentos. Gracias a todos, por vuestras oraciones, a las familias, a nuestra comunidad parroquial de la Santísima Trinidad.
Pero todo esto es posible por que es Dios quien lo hace, solo en Él es donde encontramos las fuerzas para el camino de nuestras vidas y sólo en Él encontraremos la verdadera felicidad. El camino no termina… ahora comienza El verdadero camino… camino hacia la Santidad.
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O Pedrouzo – Santiago (5ª etapa)
Ya estamos llegando al final de nuestro camino de Santiago, hoy nos levantamos con el ánimo en nivel muy alto, porque estamos llegando a nuestra meta. Antes de comenzar la etapa, rezamos juntos un Padre Nuestro para ponernos en las manos de Dios, hoy esa oración está cargada de emoción, porque en menos de 20 kilómetros estamos en Santiago. Comenzábamos hace cinco días y bastantes kilómetros, nos ha costado, ha sido difícil en algunos momentos, pero no imposible, y con esta actitud positiva de saber que juntos, como pequeña comunidad, vamos a llegar, nos llena de fuerzas y esperanza. Comenzamos con lluvia, vamos caminando, aún con dolor y cansancio, pero son tantas las ganas de llegar juntos que El camino se hace un poco más fácil, a pesar de sus dificultades. Llegamos al Monte do gozo, desde donde se ve a lo lejos la catedral, aunque con la lluvia y la niebla no ha sido posible verla, se intuye que estamos cerca… nervios.
Hacemos los últimos kilómetros con alegría, cantando, siempre juntos…. y cuando ya no queda nada para entrar en la plaza de la catedral, unimos nuestras manos, porque es Dios quien nos une, cantamos bien fuerte y que se nos oiga, nuestra canción del Camino, vamos dando testimonio de porque estamos aquí, quién nos ha movido a venir. Es algo espectacular ver que la gente se aparta y nos deja pasar, que se nos queda mirando, es nuestra manera de contar Al mundo que somos cristianos. Y…. entramos en la plaza de la Catedral, lo hemos conseguido, no hay palabras para definir este sentimiento, esta gran emoción. Entre lágrimas, abrazos, risas, hemos vivido este gran momento. Esto es algo que llevaremos guardado en nuestro corazón, no importa las veces que hagas el Camino, cada uno de ellos es distinto y se vive de diferente manera.
Disfrutamos del momento.
Ducha y comida merecida, descanso y nuestra catequesis, que no podía faltar en un día tan importante. Vemos cómo y dónde reponer fuerzas y la Meta.Es muy, muy importante buscar la fuente de Agua Viva, que es la que nos va a saciar, nos va a dar las fuerzas necesarias para seguir adelante, es en Dios donde encontramos el descanso, Él nos ayuda a tener las fuerzas necesarias. Y en cuanto a la meta, sabemos que cuanto más valiosa es la meta a la que uno camina, más merece la pena el esfuerzo del camino. Y la meta nuestra de estar llamados a vivir en Santidad, merece la pena el esfuerzo, porque estamos llamados a ser felices, pero poniendo nuestra felicidad en Dios. Hemos sido creados para una vida grande. Nuestra meta es vivir en la comunión de los hijos de Dios que anticipa el cielo, no hay mayor meta, ni mayor regalo.
Volvemos a la Plaza de la Catedral para tener un pequeño rato de descanso y compartir con los amigos. Y de vuelta al albergue para cenar y compartir juntos una oración especial, una oración de acción de Gracias, algo muy importante, dar las gracias a Dios y a todos por el Camino vivido. Lo que iba a ser una pequeña oración fueron dos horas muy especiales donde compartimos desde el corazón y que llevaremos siempre con nosotros. Algo muy especial.
Y a dormir, que mañana nos espera el Santo…
¡¡¡¡Buen camino!!!!
Puedes ver algunas fotos de esta etapa en: Flickr o en Instagram (no olvides ver el REEL)
Arzúa – O Pedrouzo (4ª etapa)
Penúltima etapa de nuestro camino, estamos muy motivados, hemos pasado la etapa más difícil y estamos cerca de nuestra meta.
Nos levantamos con un poco de lluvia y salimos del albergue para comenzar nuestro peregrinaje.
En la primera parada rezamos laudes, para poner nuestro camino y nuestra vida en manos de Dios, que es nuestra fuerza para seguir adelante.
Caminando, caminando, llegamos a O Pedrouzo. Que alegría ver como van descendiendo los kilómetros que nos quedan para llegar a dar el abrazo al Santo.
Después de una ducha, la comida y un merecido descanso, empezamos la catequesis. Esta tarde trabajamos las emboscadas, en la vida nos encontramos dificultades como el miedo que nos impide avanzar y para vencer ese miedo tenemos la cruz, donde Jesús se dio por cada uno de nosotros. Es el acto de amor más sincero.
Para vencer la emboscada del ruido del mundo contamos con la Palabra de Dios y para vencer la emboscada de la vanidad contamos con la humildad de Maria y la oración. Así que después de la presentación hemos trabajado por grupos, compartiendo, creciendo como grupo.
De ahí a nuestra Eucaristía del peregrino, que no podía faltar, rezando y cantando. Hoy el párroco nos ha hablado de la importancia de mañana, cuando lleguemos a la meta y vayamos a dar el abrazo al Santo, y cuando estemos delante de su tumba, que sintamos la emoción de estar delante de un amigo de Jesús, que estuvo con el durante su vida, su muerte y su Resurrección, ser conscientes de la emoción que eso supone. Y nos ha dejado estas preguntas: ¿Para quién vivo? ¿Por quién muero?
Hay es nada…
Al terminar la Eucaristía nos han dado una bendición especial con la imposición de manos.
Terminamos el día con una oración para dar gracias a Dios por todo lo vivido estos días, que aunque candados, con agujetas, a veces fallando la paciencia, nos ponemos en manos del Señor, que es quien repone nuestras fuerzas, quien nos alivia, ‘porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera’. Hemos recordado esos momentos del camino que más nos han costado y los hemos vuelto a ver sabiendo que era Jesús quien aliviava nuestra carga y nuestro dolor. Una oración que nos ha tocado el corazón.
Y, como no, hemos sufrido con el fútbol…
Mañana en Santiago…
¡¡¡¡ Buen camino!!!!
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Palas de Rei – Arzua (3ª etapa)
Hemos llegado a la mitad de nuestro camino, la etapa de hoy era un poco dura, casi 30 kilómetros y alguna que otra cuesta. Pero, con tesón, esfuerzo, ayuda y compañerismo, lo hemos superado.Hoy comenzábamos el día un poquito más temprano que los anteriores, por lo largo del camino. Así que hemos comenzado a caminar al amanecer. En silencio, para encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Un buen rato de rezo, contemplación, meditación, dejar a Dios hablar… cada uno como ha ido sintiendo.
Hemos rezado laudes ya casi llegando a Melide y hemos seguido adelante. Era una etapa difícil por lo larga y costosa en algunos momentos, con sus cuestas arriba y sus cuestas abajo. Pero hemos visto que así es la vida, con momentos difíciles, con situaciones en las que queremos tirar la toalla, que no creemos que podemos hacerlo… pero ahí está Dios, empujandonos para tirar de nosotros y llevarnos hacia delante, y hay están los compañeros de camino, dando ánimos y ayudando en los momentos de dificultad. Eso nos ha ayudado a ver que sí queremos, podemos hacerlo, que será duro, que será difícil, pero que merecerá la pena, que con Dios merece la pena.
Hemos llegado agotados y tocaba reponer fuerzas, comida rica, ducha y descanso, lo arreglan casi todo. Y después, como cada tarde, hemos compartido la Eucaristía del peregrino con la gente del pueblo y el resto de peregrinos. Acogidos por la comunidad de Arzua, hemos participado con nuestras canciones, con las lecturas, concelebrando el P. Alejandro. En la homilía el párroco nos ha dicho que «con sólo tocar la punta del manto de Jesús cada dia» merece la pena. Que hacer el Camino de Santiago no son kilómetros, es una experiencia de encuentro con Dios. Que este mundo necesita cristianos comprometidos que lleven a Dios en su vida diaria, en su trabajo, en todo su hacer, para que podamos llevar la justicia, la paz, el acompañamiento, en definitiva el Reino de Dios, aquí en la tierra. Esto nos ha hecho reflexionar en nuestra oración sobre cómo llevar toda la experiencia que vivimos en este Camino a la vuelta a Collado Villalba.
Y después de curar ampollas y algún que otro pequeño dolor muscular, atendidos todos nuestros chicos por nuestros catequistas, enfermeros y físios, nos vamos a dormir que el día ha sido duro y mañana nos espera otra etapa.
¡¡¡ Buen camino!!!!
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Portomarin – Palas de Rei (2ª etapa)
Segunda etapa de nuestro Camino, ya se notaban por la mañana las agujetas del día anterior, pero con un buen desayuno y muchas ganas, hemos comenzado a caminar.
Un principio de Camino un poco duro, unas cuestas, un poco cuestas… pero hemos superado la prueba gracias a la ayuda de todo el grupo, unos animando, otros llevando alguna mochila de más algún rato, otros acompañando a los que más nos costaba… en definitiva haciendo lo que Dios nos pide, servir y amar. El camino es reflejo de la vida, tenemos que llevar toda esta experiencia a nuestra vida.
Primera parada del día para rezar laudes, como todas las mañanas y reponer fuerzas para seguir caminando.
Kilómetro a kilómetro hemos llegado a Palas de Rei, hoy nos ha costado un poquito más, pesa un poco lo andado ayer, pero lo hemos conseguido.
Después de una ducha y una rica comida, viene el merecido descanso.
Y ya con ganas de seguir trabajando, nuestra catequesis de hoy y reflexionar sobre el riesgo de no llegar, cuáles son nuestros enemigos internos: la pereza, el desánimo, la desgana, la soberbia, la ambición, las distracciones… como todo esto nos aleja de nuestra meta que es buscar la felicidad a través de la Santidad.
Terminábamos la catequesis sabiendo que Dios quiere la mayor felicidad para cada uno de nosotros, que somos para Él, únicos e irrepetibles. Y concluimos con la cita de Juan: «Os he dicho todo esto para que, unidos a mi, encontréis paz. En el mundo tendréis sufrimientos pero, ¡ánimo!, yo he vencido al mundo.»
Como todos los días hemos participado de la Eucaristía del peregrino, esta vez en la parroquia de los Combonianos en Palas de Rei, donde hemos sido muy bien recibidos, como todos los días a lo largo del camino. El P. Alejandro ha concelebrado y hemos cantado en la celebración, porque ya dicen que quien canta, reza dos veces. Nosotros felices de poder participar en cada Eucaristía. Y nos quedamos con lo que nos ha dicho el párroco en la homilía, de como ser cristianos en nuestra vida diaria, de tener a Dios siempre presente en nuestras vidas, no darle la patada cuando no nos interesa.
Al terminar la cena, nos hemos unido en oración para poner en manos de Dios el día de hoy. Nos dice que el que quiera ir en pos de Él, debe estar dispuesto a negarse a si mismo, tomar su cruz cada día y caminar tras sus pasos. Y en ello estamos, cogiendo fuerzas para seguir al que es El camino, la verdad y la vida.
Y ahora a dormir que mañana nos espera un día duro…
¡¡¡¡¡ Buen camino!!!!
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Sarria – Portomarín (1ª etapa)
Hoy comenzábamos a caminar, primer camino para algunos de los que vienen, para otros segundo, tercero…. pero siempre es una nueva experiencia, un nuevo camino, una nueva oportunidad de encuentro con Dios, de fiarnos de Dios.
Nos hemos levantado a las 6, porque al que madruga… Dios le ayuda.
Después de un buen desayuno que nos da las fuerzas necesarias para comenzar la etapa, nos hemos puesto en marcha, en silencio, después de un pequeño rato de oración. Durante el tiempo de silencio hemos podido encontrarnos con Dios y con nosotros mismos. Ha merecido la pena. Esta vez nuestra compañera de viaje ha sido la lluvia, pequeñas dificultades que hemos ido superando.
El último tramo del camino tiene alguna pequeña dificultad, una cuesta y unas escaleras que una vez superadas nos han hecho sentirnos contentos y orgullosos de conseguir nuestra meta, llegar a Portomarin.
Ducha caliente, comida rica y un merecido descanso, nos han sentado de maravilla para vivir la catequesis de la tarde: Equiparse para el Camino.
Cuales son las cosas que llevamos en la mochila que nos pesan y no nos dejan avanzar. Que personas van en nuestra mochila que nos ayudan a tirar hacia delante. Que debería meter en mi mochila que me ayude a crecer en la Fe y como persona.
Una catequesis donde hemos compartido desde el corazón y que nos ha ayudado a discernir.
Hemos celebrado la Eucaristía del peregrino presidida por el P. Alejandro.
Después de la cena, terminábamos el día con un rato de oración, donde compartíamos que ha sido andar para cada uno de nosotros y donde las palabras del Evangelio: Yo soy el camino y la verdad y la vida, nos han hecho darnos cuenta de donde está la verdadera felicidad, quién da sentido a nuestra vida, en quien poner nuestras esperanzas.
Ahora a dormir que mañana nos espera una nueva etapa…
¡¡¡ Buen camino!!!!
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Villalba – Sarria
Ha llegado el día, comenzamos nuestro camino. Ayer pesábamos nuestras mochilas para ver que solo llevábamos lo imprescindible, esto es parte del aprendizaje del Camino y de nuestras vidas, dejar aquello que no nos permite seguir caminando, aquello que nos aparta de Dios.
Después del pesaje, subimos a la Iglesia donde el Padre Apolinar nos dio la bendición y nos envió como peregrinos al Camino.Un momento muy emotivo, con canto de Santiago incluido, momento muy bonito.
Así que, con todo esto, nos hemos venido hoy de viaje a Sarria. Salíamos por la mañana en el autobús para iniciar el viaje. Con ganas, con ilusión, con canciones y risas, pero por encima de todo poniéndonos en manos de Dios y fiándonos de Él, que es quien nos da la felicidad.
Llegamos a Sarriaa comer, después de un rato de descanso, comenzamos la catequesis sobre Tener clara la meta, cuáles son nuestras metas este camino y en nuestra vida, cuáles nuestras dificultades y retos. Jaime, seminarista que nos acompaña durante el Camino, nos decía que nuestra meta es la Santidad. Encontraremos la felicidad poniéndonos en manos de Dios, confiando en Dios. Hemos vivido la Eucaristía del peregrino donde el P. Alejandro nos ha dado la clave, fiarnos de Dios cómo Mateo, dejarnos llevar por Él.
Después de la cena, terminamos nuestro día rezando, dando gracias a Dios por todo lo vivido hoy, porque Dios se hace el encontradizo con cada uno de nosotros como hizo con los discípulos de Emaús. Y a descansar que mañana nos espera un día duro.
Hay que contar que hemos podido sufrir con la selección de fútbol. Pero hemos logrado la victoria.
Hasta mañana… ¡Buen camino!
Puedes ver algunas fotos en nuestras cuentas parroquiales: en el álbum flickr o en instagram
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