Miércoles, 15 de Julio: Humildad

Comenzamos el día con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, después de poner todo en manos del Señor nos vamos a levantar a los niños con música para que empecemos todos con buen humor, ya se van notando los días y el cansancio, pero las ganas e ilusión siguen intactas por seguir llevando al Señor a los niños y en especial en este campamento a María.

Después levantamos a los niños y bajamos para comenzar el día con la oración de la mañana, nos ponemos en manos del Señor para otro día más.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día.

Después del desayuno y recoger, tenemos un pequeño tiempo libre.

A continuación, tuvimos el desierto por grupos de catequesis, hablamos por grupos sobre qué es un desierto, que es el sacramento de la reconciliación y salieron preguntas interesantes, tras esto se les dejó tiempo para que ellos mismos hicieran el examen de conciencia con preguntas que les ayudasen a reflexionar sobre qué cosas o acciones hacemos mal y sobre todo nos arrepentimos de ello.

Además, tuvimos la suerte de que nuestro párroco, D. Luis, subió para confesarnos y celebrar la eucaristía con nosotros, le damos gracias por acompañarnos en este momento tan especial del campamento.

Después de terminar la misa y de forma especial porque hemos recibido a Jesús recién confesados nos pusimos a bailar uno de los bailes que han preparado las premonitoras.

Después de comer tuvimos nuestro deseado tiempo libre para jugar, reír con los amigos y descansar un rato que lo necesitamos, unos jugando al fútbol, otros descansado, hablando, conociéndonos.

Cómo la mañana había sido intensa por el desierto, las confesiones, tuvimos más tiempo libre que otros días y después de merendar, nos dispusimos por grupos de catequesis a tener otro encuentro por grupos de edad y hablar de la Humildad de María, además de poner diferentes ejemplos de humildad de Jesús y como lo relacionamos con nuestra vida y nuestros propios actos, además también lo relacionamos con las confesiones y el perdón que habíamos recibido por la mañana.

Después de la catequesis, nos fuimos a duchar y nuevamente movimos el esqueleto antes de entrar al comedor a cenar.

Tras la cena llegó la velada, en la que los trasladamos a la antigua Roma, donde encontramos autoridades romanas que los iban pidiendo hacer diferentes pruebas para conseguir denarios.

Para ello, fueron por legiones, superando pruebas y pruebas y al finalizar, todos tuvieron denarios (en nuestra época actual, un par de monedas de chocolate).

Después de esta velada tan divertida tocaba terminar el día y no hay mejor manera que rezando todos juntos un Padre Nuestro y dándole gracias por el día y todo lo que habíamos vivido.

Ahora todos a dormir y descansar.

¡Seguimos con la aventura! Ya van quedando menos días, pero aún quedan muchas cosas por aprender y descubrir.

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