Avisos Evangelización

Discernir: buscar la voluntad de Dios en el adviento

En esta tercera semana de Adviento, la invitación es a discernir. Discernir es mucho más que tomar decisiones; es un proceso profundo de búsqueda en el que dejamos que la luz de Dios ilumine cada paso que damos. En un mundo lleno de opciones y ruidos internos, discernir es aprender a escuchar y a elegir lo que realmente nos acerca a Él.

Discernir es buscar la voluntad de Dios en cada situación. No se trata solo de tomar decisiones prácticas, sino de permitir que su luz guíe nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. En este tiempo de espera, discernimos cómo vivir el Evangelio de forma auténtica, cómo prepararnos para recibir a Jesús de una manera que transforme nuestro interior y nuestras relaciones.

Discernir requiere de silencio interior. Es fácil dejarnos llevar por nuestras propias opiniones y deseos, pero el discernimiento verdadero nos invita a escuchar la voz de Dios que susurra en lo profundo de nuestro corazón. Como las multitudes en el Evangelio, debemos preguntarnos: “¿Qué debemos hacer?”. Y la respuesta que buscamos no está en nuestras propias fuerzas, sino en la capacidad de estar atentos a la llamada de Dios, que siempre nos ofrece el camino de la paz y la plenitud.

Discernir también es estar dispuestos al cambio. A veces, los planes que tenemos no son los que Dios nos invita a seguir. Este Adviento es una oportunidad para estar disponibles a la transformación que Dios quiere hacer en nosotros, para seguir su llamada, aunque nos pida cambiar nuestra ruta.

Invitación de nuestro párroco Discernir:

Todo lo que pongamos en oración, lo que atendamos en la escucha, hay que discernirlo. Discernir es elegir de lo bueno lo mejor. No todo lo que se nos ocurre viene de Dios. Discernir requiere atender a la voz del Espíritu, disponibilidad para cambio de planes, y en especial distinguir la Voz de Dios de mis propias voces interiores.

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Esta semana os recordamos…

  • Lunes 16 de diciembre: Taller para padres. A las 17:30h en los salones parroquiales.
  • Lunes 16 de diciembre: Grupo de fe ‘Cristo roto’. A las 19:45h en el oratorio.
  • Miércoles 18 de diciembre: Vida ascendente. A las 17:30h en los salones parroquiales.
  • Miércoles 18 de diciembre: Gr. Renovación Carismática. A las 19:45h en los salones parroquiales.
  • Jueves 19 de diciembre: Exposición del Santísimo. A las 19:30h en la capilla.
  • Viernes 20 de diciembre: Gr. Amigos en la fe. A las 19:45h en los salones parroquiales.
  • Domingo 22 de diciembre: Misa a las 10h, 11h, 12h, 13h y 19h. Se bendecirán los Niños Jesús de los Belenes en todas las misas.

Otras informaciones:

  • Con el fin de favorecer la unidad familiar y atender con todo cariño a los nuestros en casa, el día 24 de Diciembre día de Nochebuena, la misa de Gallo de las 12 de medianoche, se traslada a las 19.00 (en horario de misa de la tarde).
  • Aún tenemos algunos ejemplares del libro de los evangelios: en letra pequeña.
  • Las personas que han hecho algún donativo para la Dana de Valencia, y desean que se desgrave de hacienda, por favor comunicarlo a alguno de los sacerdotes. Antes del día 30 de Diciembre.

 

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Escuchar: el arte de acoger a Dios en el corazón

En esta segunda semana de Adviento, somos invitados a escuchar. Escuchar con el corazón, más allá de las palabras, con la disposición de quien desea acoger lo que viene de Dios. En un mundo saturado de ruido, esta invitación nos llama a hacer silencio, como María, y dejar que la voz de Dios resuene en nuestra vida.

Escuchar su Palabra es abrirnos a la promesa de Dios que se cumple en Jesús. Cada pasaje del Evangelio nos susurra el amor con el que el Señor nos busca y nos invita a preparar el corazón para recibirle. Es en la Palabra donde Dios revela su proyecto de salvación y donde orienta nuestros pasos hacia Él.

Escuchar nuestro propio corazón es detenernos para reconocer nuestras propias esperas, nuestros anhelos y también las heridas que necesitamos poner en sus manos. Es un acto de confianza, sabiendo que Él está con nosotros, incluso en lo más profundo de nuestras dudas o temores.

Escuchar la realidad que nos rodea nos abre al mundo que espera consuelo, justicia y amor. Dios nos habla también en los acontecimientos de cada día y, sobre todo, en el clamor de quienes sufren. Afinar nuestros oídos al hermano necesitado es escuchar al mismo Jesús que se presenta en los pequeños, en los olvidados.

Este Adviento, aprendamos a hacer silencio para reconocer la voz del Señor que nos llama a acoger su amor y su promesa. Que nuestros oídos y nuestro corazón estén siempre dispuestos a la escucha atenta y transformadora.

Invitación de nuestro párroco ESCUCHAR:

En esta segunda semana de adviento, toca estar a la escucha: Escuchar su Palabra, escuchar nuestro propio corazón, escuchar la realidad que nos rodea y, en especial, escuchar la solicitud de quien nos necesita. Que el oído de nuestro corazón esté siempre dispuesto.

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Fiesta de la Inmaculada Concepción: Una Gracia que nos invita a vivir en santidad

El 8 de diciembre celebramos con alegría la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, una fiesta que nos lleva a contemplar el amor infinito de Dios y su plan de salvación para toda la humanidad. Esta verdad, proclamada como dogma en 1854 por el Papa Pío IX, nos muestra que María fue preservada del pecado original desde el momento de su concepción, por los méritos de Cristo. Pero ¿qué significa esto para nuestra vida? Y, sobre todo, ¿cómo nos invita a vivir hoy esta celebración?

La gracia de Dios transforma y nos precede

En María vemos el ejemplo más puro de cómo la gracia de Dios puede transformar una vida. Desde el primer instante de su existencia, Dios la llenó de su amor y la preservó del pecado original en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano (algo así como una redención preventiva), preparándola para su misión única como Madre del Salvador.

Esto nos recuerda que la gracia de Dios también actúa en nuestras vidas, incluso antes de que seamos plenamente conscientes de ello. Todo don que recibimos procede de su amor incondicional. Nos invita a abrir el corazón, a no resistirnos a su acción transformadora, y a confiar en que su plan para nosotros siempre es bueno, incluso en los momentos de incertidumbre.

Tal vez podríamos preguntarnos ¿Somos capaces de reconocer los momentos en los que la gracia de Dios ha accionado en nuestra vida? ¿Cómo podemos dejarle espacio para que siga obrando en nuestro interior?

María, ejemplo de santidad para nuestra vida cotidiana

El título de Toda Santa’ (Panaghia), que damos a María, no se refiere sólo a un don excepcional, sino también a su respuesta fiel y generosa al amor de Dios. Ella nos enseña que la santidad no es algo lejano o imposible, sino una llamada concreta a vivir con amor, humildad y entrega en nuestra realidad diaria.

Imitar a María significa ser fieles en lo pequeño: en nuestra familia, en el trabajo, en nuestra comunidad, en el servicio a los demás. Es decir “sí” a Dios en cada decisión, sabiendo que todo acto de bondad, por pequeño que sea, refleja el amor de Cristo en el mundo.

Esta fiesta puede ser una oportunidad para examinar nuestra vida: ¿Dónde podemos decir un “sí” más decidido al Señor? Quizás en un gesto concreto de amor hacia quienes nos rodean.

Una invitación a la esperanza: el mal no tiene la última palabra

La Inmaculada Concepción nos muestra la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado. En María vemos anticipada esa redención que Cristo nos ofrece a todos. Ella es signo de esperanza para nosotros: el mal, el pecado y la muerte no tienen la última palabra.

En nuestra sociedad, que muchas veces parece dominado por la desesperanza, esta fiesta nos invita a mirar a María como modelo de confianza en Dios y como guía hacia la plenitud de vida que Cristo nos promete.

¿Podemos ser testigos de esperanza en nuestra comunidad o en nuestro entorno? Una palabra de ánimo, un gesto de reconciliación o una oración confiada pueden ser el comienzo de algo nuevo.

Caminemos con María hacia Dios

Hoy, más que nunca, necesitamos mirar a María y aprender de su vida. La Inmaculada Concepción nos recuerda que somos creados para la santidad, y que, con la gracia de Dios, es posible vivir en plenitud. En este día, pidamos a nuestra Madre que nos enseñe a ser fieles discípulos de su Hijo, a vivir con alegría y esperanza, y a ser instrumentos de su amor en el mundo.

Que la Virgen Inmaculada interceda por todos nosotros y nos ayude a responder con generosidad a la llamada que Dios nos hace cada día.

¡Feliz fiesta de la Inmaculada!

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Convivencia de Postcomunión nov 2024

El pasado fin de semana del 23 y 24 de noviembre, los grupos de Postcomunión disfrutamos de una convivencia en Cercedilla. El tema que nos acompañó durante estos días fue el del Jubileo: Peregrinos de la Esperanza, que guió nuestras reflexiones y actividades.

Salimos el sábado por la mañana en autobús, con un poco de sueño, mirando al cielo para que la lluvia nos diera tregua, pero llenos de ilusión por compartir nuestra primera convivencia del curso. Al llegar, organizamos nuestras cosas y, como primer gesto, nos pusimos en presencia del Señor, presentando las oraciones que habíamos preparado la semana anterior en los grupos de catequesis: oraciones de acción de gracias, de petición y llenas de confianza.

Tras este momento inicial de oración, pasamos a conocer las normas de la convivencia de una manera lúdica y creativa. Divididos en grupos, representamos las normas mediante pequeñas actuaciones que llenaron el salón de risas y aprendizajes.

Para fomentar el conocimiento entre todos, catecúmenos y catequistas, realizamos divertidos juegos de presentación, entre los que destacó un «Bingo» especial, donde nos íbamos descubriendo unos a otros: quién tenía hermanos, quién cumpliría pronto 10 años, y otras curiosidades.

Después llegó uno de los momentos más significativos: una reflexión sobre el Sacramento de la Reconciliación. Se nos explica su sentido y los pasos necesarios para vivirlo. A continuación, realizamos un examen de conciencia personal. Contamos con la presencia de nuestro párroco, Luis, y nuestro vicario parroquial, Yoelby, quienes nos acompañaron en este momento especial, confesando a los chicos y algunos catequistas. Fue un verdadero regalo de Dios.

Tras una mañana intensa, repusimos fuerzas con una comida deliciosa, que agradecemos enormemente al equipo de catering. Más tarde, disfrutamos de un rato de tiempo libre: risas, juegos y conversaciones que nos ayudarán a estrechar lazos.

Por la tarde, abordamos el tema central del Jubileo 2025 mediante un juego dinámico que nos permitió aprender sobre su significado y sobre ediciones anteriores. Esto nos preparó para la gymkana jubilosa, en la que descubrimos los cuatro elementos esenciales del Jubileo de una manera amena y participativa.

El día continuó con el ensayo de canciones para la Eucaristía. Nos alegró mucho contar con la ayuda del director del coro de niños, quien nos guió para que todo saliera perfecto. Ya en el oratorio, celebramos una Eucaristía especial con nuestro vicario parroquial, Yoelby. Fue un momento lleno de agradecimiento por todo lo vivido durante el día.

La jornada culminó con una divertida velada nocturna, llena de pruebas relacionadas con el tema del Jubileo. Reflexionamos y aprendimos mientras disfrutábamos en equipo. Antes de retirarnos a descansar, nos reunimos nuevamente en el oratorio para nuestra última oración del día, dando gracias al Señor por este día tan enriquecedor.

El domingo comenzó temprano, con energías renovadas. Tras un momento de oración en el oratorio y el desayuno, recogemos nuestras cosas y dejamos la casa en perfecto estado, colaborando en equipo. También dedicamos un momento a evaluar lo vivido.

Finalmente, emprendimos el camino de regreso a Villalba, donde participamos en la Eucaristía dominical de las 12 con toda la comunidad parroquial, acompañados por las canciones ensayadas el día anterior. Fue un cierre perfecto para un fin de semana lleno de gracia y aprendizaje.

Gracias, Señor, por este fin de semana compartido, por enseñarnos a caminar como peregrinos de la esperanza y por la certeza de tu amor incondicional. Gracias a los catecúmenos, catequistas, a nuestro vicario parroquial y a nuestro párroco, por hacerlo posible. Y gracias a nuestra comunidad parroquial de la Santísima Trinidad, que con su oración nos sostiene y nos impulsa a seguir creciendo en la fe.

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Orar: abrir el corazón en el inicio del adviento

Comenzamos el Adviento, ese tiempo especial en el que nos preparamos para la llegada de Jesús, y lo hacemos con la invitación a Orar. La oración nos ayuda a detenernos en medio del ruido y a abrir el corazón a Dios, quien viene a nuestro encuentro como luz en la oscuridad. Orar en Adviento es un acto de espera confiada, de quien sabe que Dios cumple sus promesas.

Orar nos abre a la esperanza. Cada palabra, cada silencio compartido con Dios, nos lleva a mirar hacia adelante, confiando en que este camino de Adviento nos acerca a la luz del pesebre. Jesús viene a nosotros como el Salvador, y en la oración encontramos fuerzas para seguir esperando con paciencia, incluso en los momentos difíciles.

Orar transforma nuestra mirada. En la oración, dejamos de centrarnos en nuestras limitaciones y comenzamos a ver el mundo con los ojos de Dios. Este tiempo nos invita a orar no solo por nosotros, sino también por un mundo más justo, por quienes sufren, por la paz que tanto anhelamos.

Orar nos hace caminar con María, quien esperó con fe y humildad el nacimiento de su Hijo. Con ella, aprendemos a confiar en que las promesas de Dios se cumplirán en nuestra vida.

En este Adviento, seamos conscientes de que la oración no es solo un acto de palabras, sino un espacio de encuentro que nos fortalece y transforma. Que nuestra oración nos ayude a caminar hacia la Navidad con esperanza, vigilantes y llenos de fe en la venida de nuestro Salvador.

Invitación de nuestro párroco ORAR:

Iniciamos el adviento, tiempo de Espera. Pongamos en manos de Dios todas nuestras esperas de la vida, esperas personales y familiares. Las esperas del mundo, esperamos la paz, la concordia, la unidad mundial. Con María, madre de la esperanza, confiamos en que el niño Jesús cumplirá en nosotros su promesa.

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