Sábado, 18 de julio: Fortaleza

El sábado 18 comenzamos el día con los monitores poniéndose en manos del Señor, rezando en la capilla Laudes, un día más después de rezar nos vamos a despertar a los niños.

A continuación, levantamos a los niños y comenzamos el día con la oración de la mañana.

Tras la oración nos dirigimos a desayunar para reponer fuerzas y comenzar el día con pan, galletas y colacao.

Después del desayuno y recoger, seguimos limpiando las zonas de la casa.

Después nos juntamos por los grupos de catequesis y estuvimos viendo el valor de la Fortaleza, además vimos la diferencia entre valentía y fortaleza que a veces nos cuesta un poco y lo hicimos a través de diferentes ejemplos para que diferenciasen, además estuvimos hablando también de cómo en diferentes momentos de la vida de María ella tuvo fortaleza, por ejemplo en la huida de Egipto, cuando Jesús se perdió en el templo, y por supuesto en la Pasión y muerte de Jesús.

Después de la catequesis ha venido de nuevo el Padre Óscar, párroco de Navas para celebrar con nosotros la eucaristía y como era el último día, le hemos agradecido su disposición estos días.

A continuación nos fuimos al comedor donde Enrique, el cocinero, nos había preparado una deliciosa comida un día más.

Después de comer y como ya era nuestro penúltimo día, aprovechamos y comenzamos a hacer nuestras maletas para el domingo tener más tiempo para recoger todo bien.

Cuándo fueron acabando, unos estuvieron jugando, otros descansando, etc.

Después de esto, dividimos a los niños en diferentes grupos para que cada grupo (incluido el de monitores) pensarán y disfraz con bolsas de basura y pinturas, y después tendrían que presentarlo a los grupos, este momento de la tarde fue más tranquilo pero muy divertido también, hicimos un pequeño descanso para merendar y reponer fuerzas para lo que quedaba.

Tras la merienda, terminamos nuestros disfraces y teníamos que presentarlo delante de todos los compañeros con un jurado muy muy exigente (los monitores) la verdad es que fue un momento muy divertido donde nos reímos mucho, además los monitores hicieron una actuación muy divertida también, haciendo un disfraz de avestruz.

Después de esta actividad no fuimos a las duchas y bajamos para bailar antes de la cena.

La última noche no podía tener una cena que no fuera especial, por ello tuvimos una super hamburguesa con patatas fritas y de postre un helado bien rico.

Tras la cena llegó una de las veladas más esperadas, la fiesta. En ella bailamos, reímos, tomamos chuches, patateo variado y hubo mucho, mucho, baile.

Tras la fiesta, nos tocaba volver a la calma y que mejor manera de hacerlo que con una oración de acción de gracias por todo lo vivido en el campamento, por ello nos pusimos en círculo, cerrando los ojos y pensando porque queríamos agradecer a Dios, la verdad que fue un momento emotivo ya que para algunos de ellos es su último campamento con postcomunión.

Tras la oración, nos fuimos a descansar que al día siguiente nos tocaba madrugar mucho más por ser el último día.

¡Seguimos con la aventura!

 

Domingo, 19 de julio: El campamento llega a su fin

Nos levantamos muy pronto, terminamos de guardar nuestras cosas en la maleta y nos bajamos abajo, allí dejamos todo colocado para irnos a nuestra última oración del campamento, donde agradecimos todo lo vivido y por tener tan presente a María, nuestra madre.

Después fuimos a desayunar, y por último vez nos fuimos a limpiar la casa, por diferentes grupos juntos a los monitores estuvimos ayudando y dejando todo mejor de lo que lo habíamos encontrado.

Cómo íbamos tan bien de tiempo, en lo que esperábamos la llegada del autobús, los niños estuvieron firmándose en el libro como recuerdo.

La llegada del autobús, nos colocamos en fila y con todas nuestras cosas nos montamos, fue un viaje divertido donde algunos se quedaron dormidos y otros fueron cantando.

Llegamos a la plaza de la estación, bajamos todas nuestras cosas, agradecimos al autobusero su viaje y nos fuimos todos juntos a los salones parroquiales, allí dejamos las cosas y antes de subir a misa, nos dio tiempo a ensayar algunas canciones que íbamos a cantar.

Subimos al templo para participar en la Eucaristía con la comunidad, nuestro párroco D. Luis celebró y D. Adrián concelebró. Cantamos la canción del campamento todos juntos, al finalizar y darnos la bendición, nos quedamos las familias, los niños para hacerles entrega de un diploma con todas las virtudes que trabajamos con María en estos días, además un pequeño Rosario para que puedan rezarlo con sus familias y una pulsera de tela con la oración del Ave María.

Tras esto nos despedimos todos, bajamos a por nuestras maletas y entre abrazos y lloros nos fuimos a descansar.

Gracias un año más a Dios por todos sus dones al permitirnos vivir esta experiencia, a la buena madre, la Virgen María, quien también nos cuida y a los monitores por su tiempo, esfuerzo, entrega hacía los niños, por los valores que intentamos transmitirles a los niños, gracias también a nuestro cocinero, al párroco de Navas, a las familias por su confianza en nosotros y gracias a la comunidad parroquial (sacerdotes y feligreses) por su oración y acompañamiento espiritual.

Hasta el próximo campamento

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