JESUCRISTO RESUCITADO,

tu Divina Misericordia explica todo el cúmulo de misterios de tus últimos días: tu pasión, tu muerte, tu resurrección, tu victoria sobre los enemigos del hombre, que son el pecado y la muerte. ¿Por qué todo esto? ¡Por tu gran misericordia, que quieres contagiármela!

Y, aunque como Dios estás en todas partes, hay un lugar privilegiado para encontrarte y para sentir con fuerza tu divina misericordia: la comunidad cristiana, la Iglesia. Allí te encontró Tomás cuando volvió a la comunidad. Y con él, que te vio, te digo hoy sin haberte visto:

¡Señor mío y Dios mío!

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